Empezar en casa
Cuando esté buscando qué es lo que puede estar influyendo en el comportamiento de su hijo, observe primero lo que está ocurriendo en casa. Los niños que conviven con gritos, insultos, desprecios, críticas severas y expresiones físicas de ira por parte de un hermano, uno de los padres o un cuidador pueden actuar de esa manera en otros lugares.
Es natural —y habitual— que los niños se peleen con sus hermanos en casa. Y a menos que exista un riesgo de violencia física, es preferible no involucrarse. Pero controle los insultos y los enfrentamientos físicos, y hable de vez en cuando con cada uno de ellos sobre lo que es aceptable y lo que no.
Es importante que también esté atento a su propio comportamiento. Observe la manera en que habla a sus hijos y cómo reacciona cuando siente emociones fuertes cuando ellos están presentes. Habrá situaciones que requerirán disciplina y una crítica constructiva. Pero tenga cuidado de que esto no derive en insultos y acusaciones. Si no le gusta el comportamiento de su hijo, hágale notar que es el comportamiento lo que le gustaría que su hijo cambiase, y que confía en que puede hacerlo.
Si su familia está atravesando algún acontecimiento vital estresante que usted sienta que puede haber contribuido al comportamiento de su hijo, busque ayuda en la escuela o en su comunidad. Puede pedir ayuda a consejeros escolares, religiosos, terapeutas o su médico.
Recibir ayuda
Para ayudar a su hijo a dejar de acosar, hable con los profesores, consejeros escolares y otro personal de la escuela que pueda ayudarle a identificar las situaciones que conducen al acoso y proporcionarle ayuda.
Su pediatra también podría ayudarle. Si su hijo tiene un historial de disputas, comportamiento desafiante o dificultades para controlar la ira, considere la posibilidad de solicitar una evaluación por parte de un terapeuta o un profesional de psicología del comportamiento.
Aunque puede ser difícil y frustrante ayudar a los niños a dejar de acosar, recuerde que el comportamiento incorrecto no cesará por sí solo. Piense en su deseo de que su hijo salga adelante y sea feliz en la escuela, en el trabajo y con sus relaciones, y tenga presente que frenar el comportamiento acosador es la manera de avanzar hacia esos objetivos.
Revisado por: Michelle New, PhD
Fecha de revisión: julio de 2007