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Qué deberían hacer los niños que van a cambiar de residencia

(What Kids Are Moving Should Do)

Justine, de diez años, describe el día que se enteró de que en breve se iría a vivir a otro sitio: "Tenía siete años cuando mi padre me dijo que nos íbamos a vivir fuera de la ciudad. A mí me hacía mucha ilusión poder tener, por fin, mi propia habitación y tal vez hasta un perro. Pero también me asustaba mucho tener que hacer nuevas amistades o adaptarme a un nuevo colegio".

Kim recuerda de una forma algo diferente el día que se enteró de que se iba a vivir a otra ciudad: "Cuando tuve que cambiar de casa al final de sexto curso, fue porque mis padres se estaban divorciando. ¡Menudo fastidio! En un verano tuve que trasladarme de Connecticut a California y que acostumbrarme a todo lo nuevo -incluyendo el hecho de tener que vivir solo con mi madre”.

Justine y Kim solo son dos de los muchos miles de niños que tienen que cambiar de lugar de residencia cada año. Y las formas en que se sintieron al enterarse de que se les avecinaba una mudanza -asustados, ilusionados, enfadados- solo son unas pocas de las muchas reacciones que pueden tener los niños cuando tienen que irse a vivir a otro sitio. Cambiarse de casa no es fácil para nadie, ni siquiera para los adultos. Y, aunque ese cambio puede ser una ocasión para tener algunas experiencias nuevas y atractivas -como tener una habitación propia o un lugar nuevo que explorar- también puede ser un momento triste y estresante. He aquí algunas formas de hacer el cambio de residencia un poco más llevadero.

Habla sobre ello

Cuando te enteres de que vas a irte a vivir a otro sitio, es posible que te bombardeen miles de pensamientos. El lugar adonde deberían ir todos esos pensamientos está claro: ¡deberían salirte por la boca! Si temes no ser capaz de hacer amigos, si estás nervioso por tener que coincidir con 30 niños desconocidos en el autobús del colegio, si estás triste porque tendrás que renunciar a tu posición de capitán en tu viejo equipo de fútbol, no te lo guardes para ti. Sientas lo que sientas, habla con tus padres sobre ello. Probablemente tendrán buenas ideas y sugerencias que hacerte.

Si te vas a ir a vivir a otro sitio porque tus padres se van a divorciar o porque ha muerto alguien, es posible que tu familia esté viviendo una situación muy estresante. Es duro ver a un padre preocupado o triste, por lo que tal vez creas que lo mejor que puedes hacer es guardarte tus sentimientos para ti. Pero lo cierto es que siempre es mejor exteriorizar los sentimientos, incluso aunque tus padres parezcan tener sus propias preocupaciones. A tus padres les encantará escucharte -y a ti te irá bien sacar lo que llevas dentro.

Infórmate sobre el lugar de destino

Averiguar cosas sobre el lugar donde vivirás puede ayudarte a encontrarte mejor por diversas razones. En primer lugar, estarás menos nervioso si sabes qué esperar; y en segundo lugar, tal vez empieces a estar un poco ilusionado con el nuevo lugar donde vas a vivir. Si os vais a trasladar a un pueblo o ciudad que está cerca de donde vivís ahora, pide a uno de tus padres que te lleve allí para hacer la primera toma de contacto.

Lo primero que querrás ver es tu nueva casa. Si se trata de un edificio de nueva construcción o de una casa o piso donde no vive nadie, tu padre o tu madre tal vez te la pueda enseñar por dentro. Así podrás pensar en qué aspecto quieres que tenga tu nueva habitación. Y, si te cruzas con niños que viven en tu calle o edificio, salúdales y preséntate si te apetece. Tal vez se conviertan en futuros amigos.

Tu nuevo colegio es otra parada importante en tu visita de reconocimiento. Tal vez tu padre o tu madre pueda concertar una visita para que puedas ver cómo es por dentro. Tal vez pueda pedirle a un profesor o ayudante que te enseñe el colegio para que sepas orientarte el primer día. Si en tu colegio actual formas parte de la banda de música, un equipo deportivo o algún club u asociación, pregunta qué tipo de actividades se pueden practicar en el nuevo colegio -y qué tienes que hacer para participar en ellas.

Si te vas a ir a vivir a un lugar que está muy lejos de tu casa, por ejemplo, en la otra punta del país o incluso en la otra punta del mundo, no podrás informarte sobre el terreno pero podrás recabar información de otra manera. Puedes hacer una búsqueda en Internet para averiguar cosas sobre tu nueva ciudad. También puedes ir a la biblioteca y leer libros sobre esa ciudad o estado.

Empaca tus cosas

Antes del día de la mudanza, probablemente tu casa será un caos y estará llena de cajas por todas partes. Tal vez quieras preguntarles a tus padres si puedes meter en una caja especial todas tus cosas más queridas -cosas que te gustaría tener a mano en cuanto lleguéis a la nueva casa. En ella puedes meter objetos personales, como peluches, fotos y otras cosas que te ayudarán a sentirte como en casa. También es una buena idea incluir todo lo que necesitarás la primera noche, como las sábanas de tu cama, una almohada, un pijama, tu cepillo de dientes y otras cosas imprescindibles. Pide a tus padres que marquen esa caja con tu nombre para que la puedas identificar fácilmente cuando llegue el camión de mudanzas.

Una vez hayas empacado tus objetos más preciados, pregunta si puedes ayudar de otra forma en la mudanza. ¡A tus padres les encantará tu ofrecimiento! ¡Hay tanto que hacer en un traslado!

Prepara la despedida

Es triste despedirte de los amigos, la familia y los vecinos. Te resultará más llevadero si coges una agenda (o simplemente una libretita) con antelación y pides a toda esa gente que anote su dirección postal, su número de teléfono y su dirección de correo electrónico. También puedes comprarte una libreta y pedir a tus amigos que te escriban mensajes de despedida.

Si tienes cámara de fotos o de vídeo, haz muchas fotos de tus amigos, tus lugares favoritos y tu barrio. Hasta puedes reunir todas esas fotos en un álbum de recuerdos o una caja de zapatos donde también puedes incluir otras cosas que te recuerden a tu ciudad y a tus amigos.

El día de la mudanza

Cuando llegue el día de la mudanza, es normal que estés triste. Mucha gente llora cuando tiene que irse a vivir a otro lugar. No te sorprendas si los mayores también echan alguna lagrimilla. ¿Pero qué haréis cuando lleguéis al lugar de destino? Los adultos probablemente estarán muy ocupados desempacando cosas y ordenando la nueva casa.

Cuando llegues a tu nueva casa, deshaz la caja especial donde habrás incluido tus pequeños tesoros y las cosas que necesitarás esa noche. Eso te ayudará a sentirte más como en tu casa. Si te apetece, puedes colgar en la pared fotos de tus amigos y de tus lugares favoritos para recordarlos. De nuevo, si te ofreces a echar una mano deshaciendo cajas, tus padres estarán encantados de que les ayudes.

Adaptarse

Instalarse en una nueva casa y adaptarse a ella puede costar un tiempo. Tal vez te despiertes en tu nueva habitación y te preguntes: "¿Dónde estoy?". Tómatelo con calma y da una oportunidad al nuevo lugar. Cuando te hayas empezado a adaptar a tu nueva casa, probablemente será el momento de empezar a ir a tu nuevo colegio. Allí también tendrás que tener paciencia. Tal vez te sientas raro por ser el “nuevo”, sobre todo si empiezas a ir al colegio a medio curso en vez de a principio de curso.

Poco a poco, harás nuevos amigos y te irás sintiendo en casa en tu nueva ciudad. Tal vez ibas a clases de kárate en tu antigua ciudad, de modo querrás encontrar una nueva escuela de kárate para poder seguir practicando a fin de conseguir el cinturón verde. O tal vez, al estar en un sitio nuevo, te atrevas a probar algo nuevo -como asistir a clases de bellas artes o de guitarra o apuntarte al equipo de baloncesto. Cuantos más niños conozcas y más amigos hagas, más fácil será que te encuentres como en casa.

Y no te olvides de mantener el contacto con tus viejos amigos. Puede ser divertido recibir cartas o mensajes de correo electrónico que te pongan al día de las novedades. Envíales postales de tu nuevo pueblo o ciudad o fotos de tu nueva habitación por correo electrónico. Tal vez tu mejor amigo de la ciudad donde vivías antes pueda hacerte una visita en algún momento. Entonces podrás enseñarle con orgullo tu nueva ciudad y presentarle a tus nuevos amigos. ¡Viejos amigos y nuevos amigos -vaya combinación tan estupenda!

Revisado por: Jennifer Shroff Pendley, PhD
Fecha de la revisión: agosto de 2011