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Cuando un amigo tiene cáncer

(When a Friend Has Cancer)

Todos saben que los médicos son realmente importantes cuando un niño tiene cáncer. Pero ¿sabías que los amigos también lo son?

Si tu amigo tiene cáncer, hay muchas cosas que puedes hacer para ayudar. Una persona enferma puede sentirse sola, en especial si está en el hospital o falta mucho a la escuela. Tu amigo te necesita. Lo más importante que puedes hacer es visitarlo y mantenerte en contacto.

Estas son algunas otras cosas que puedes hacer para ayudar a tu amigo:

Sé tú mismo. Es normal sentir temor cuando alguien a quien quieres tiene cáncer: tal vez no sepas qué hacer o cómo actuar. Quizás te preguntes, ¿mi amigo quiere verme? ¿Mi amigo será diferente?

Puedes sentirte culpable por estar sano o sentirte enojado porque tu amigo tiene cáncer. Es posible que además quieras hacer de cuenta que esto no está sucediendo. Eso también es normal. Es probable que tu amigo se sienta de la misma manera.

Cuanto más tiempo pases con tu amigo, más tranquilo estarás. Tu amigo puede verse diferente o cansarse con más frecuencia, pero aún es la misma persona que conoces y a la que quieres. Intenta divertirte y actuar de la manera que sueles hacerlo cuando están juntos.

Obtén información sobre los conceptos básicos. Es de utilidad tener algunas nociones sobre el cáncer y acerca de lo que tu amigo está atravesando. En términos médicos, el cáncer es el crecimiento anormal de las células que causa la enfermedad en el cuerpo. No es contagiosa, y ninguna persona le provocó el cáncer a tu amigo.

Está bien hablar al respecto. Probablemente, tengas muchas preguntas sobre lo que está sucediendo. Está bien sentir curiosidad y deseos de obtener más información: puedes preguntarles a tus padres, a los médicos del hospital, a los padres de tu amigo o a otros adultos en quienes confíes. Es posible que tu amigo y su familia tengan deseos de hablar sobre la enfermedad y el tratamiento.

Pero escucha a tu amigo. Habrá momentos en los que tu amigo no quiera hablar sobre el cáncer. Puede que simplemente quiera jugar y estar contigo como solían hacerlo. A veces, una broma o una historia divertida sobre la escuela es justamente lo que el médico indicó. Intenta escuchar y comprender lo que tu amigo necesita. (Y recuerda lo que dijimos antes: está bien que seas tú mismo).

Ofrece tu ayuda. No esperes hasta que tu amigo pida ayuda. Ofrece algo específico para brindarle ayuda, por ejemplo, "Te traeré las tareas de la escuela". O elabora un plan para estar juntos y hacer juntos la tarea.

Cuídate. El cáncer de tu amigo también puede ser difícil para ti. Si tienes miedo y estás triste, habla con tus padres o con una persona en quien confíes. Si llevas un diario, escribir tus propios sentimientos puede ser de ayuda.

Establece conexiones creativas. Busca formas creativas para ayudar a que tu amigo se sienta conectado y en contacto. Por ejemplo, crea un grupo por Internet de amigos y compañeros de clase. Es una manera divertida de mantener una conversación, incluso cuando no pueden estar todos juntos en persona.

Las soluciones con poca tecnología también son divertidas. Pregúntales a tu maestro o al maestro de arte si la clase puede hacer tarjetas o notas para tu amigo. Recibir montones de cartas puede ser el estímulo que tu amigo necesita, especialmente si las personas dibujan y escriben cosas tontas en las tarjetas.

Tal vez, tu amigo tenga un pasatiempo especial, por ejemplo, coleccionar tarjetas deportivas, monedas de veinticinco centavos, etiquetas adhesivas, prendedores o libros sobre caballos. Sin importar cuál sea, ¿por qué no agregar algunas cosas a su colección? Si es algo pequeño, como las tarjetas de béisbol, cada amigo puede participar en este regalo grupal.

Esta es una idea de renovación total de la habitación del hospital de la madre de un niño de 10 años que tiene cáncer. Es fácil crear un friso en una habitación con un rollo grande de papel, marcadores y algo de cinta de enmascarar, del tipo que se puede quitar fácilmente. Cuelga el papel de las paredes de la habitación del hospital.

Cada vez que llegue una visita, puede firmar la pared. Es como firmar el yeso de una persona. Puedes ser el primero en firmar. Asegúrate de que tu amigo también lo firme. Con suerte, antes de que pase mucho tiempo, tu amigo podrá escribir "¡No tengo cáncer!".

Revisado por: Steven Dowshen, MD
Fecha de la revisión: enero de 2013