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Cómo hacer más llevaderos los deberes

(How to Make Homework Less Work)

Hacer 11 problemas de álgebra. Conjugar los verbos de la página 50 de tu libro de texto de francés. Leer 9 páginas de una obra de teatro de Shakespeare y, cuando lo hayas acabado todo, no te olvides de completar los símbolos químicos que faltan en el ejercicio de la tabla periódica de elementos. ¡Uff!

¿Parece la lista de deberes de los próximos días o tal vez la de un solo día? Los deberes son una parte fundamental de los estudios: es la forma que tienen tus profesores de evaluar lo que entiendes sobre lo que están impartiendo en sus clases y además los deberes ayudan a afianzar conceptos importantes.

Hazte un plan para hacer los deberes

Por suerte, puedes hacer algunas cosas para que los deberes no te den tanto trabajo.

En primer lugar, asegúrate de que entiendes lo que tienes que hacer. Anótatelo en tu cuaderno, agenda u organizador de actividades si lo consideras necesario, y no temas formular preguntas sobre lo que espera tu profesor. ¡Es mucho más fácil dedicar un minuto a hablar con el profesor durante la clase o tras acabarla que pasarlo mal por la tarde mientras intentas aclararte las ideas! Si lo consideras necesario, también puedes preguntarle al profesor cuánto tiempo debería ocupar aproximadamente la tarea para poderte organizar mejor el tiempo.

En segundo lugar, utiliza todo el tiempo de estudio de que dispongas en tu centro de enseñanza para hacer los deberes. Muchos centros de enseñanza disponen de horas y de salas de estudio pensadas específicamente para que los alumnos estudien y hagan sus deberes. Es bastante tentador dedicar las horas libres o no estructuradas a estar con tus amigos pero, cuanto más trabajo hagas en tu centro de estudios, menos deberes te quedarán para la tarde-noche.

En tercer lugar, organízate. Si no acabas los deberes en tu centro de enseñanza, piensa en cuánto te queda por hacer y qué otras actividades tienes programadas para ese día, y estructúrate bien el tiempo. La mayoría de estudiantes de secundaria tienen entre una y tres horas de deberes cada día. Si te encuentras en un día en que te han puesto muchos deberes y tienes tareas en todas las asignaturas salvo gimnasia, tendrás que dedicar más tiempo a los deberes. Te iría bien disponer de un horario programado para hacer los deberes, sobre todo si participas en actividades extraescolares, deportivas o de otro tipo o trabajas después de las clases.

Fíjate en dónde haces los deberes

¿Cuándo sueles estudiar o hacer los deberes, qué lugar elijes? ¿Haces los deberes repanchingado delante del televisor? ¿En la cocina, acompañado del ruido de fondo de la vajilla y de las peleas de tus hermanos?

Estos lugares tal vez te iban bien cuando eras pequeño y las tareas escolares no requerían tanta habilidad ni tanta concentración. Pero ahora has crecido, de modo que un dormitorio, un despacho o una habitación donde te puedas alejar del ruido y las distracciones es el mejor lugar para hacer los deberes. Pero no se te ocurra estirarte en tu cómoda cama; elije un escritorio o una mesa donde puedas colocar el ordenador y los papeles y que te resulte cómodo para trabajar. No hace falta que sea muy grande, solo lo suficiente para que puedas poner tus cosas.

Ponte manos a la obra

Cuando empieces los deberes, haz primero las tareas más complejas. Es tentador empezar por lo más fácil para quitártelo de encima, pero tendrás más energía y te concentrarás mejor al principio, de modo que es mejor utilizar esas facultades mentales para afrontar las tareas que te plantean mayores retos. Más adelante, cuando estés más cansado, podrás dedicarte a las tareas más sencillas.

Si te estancas en un problema, intenta resolverlo de la mejor manera posible, pero no te obsesiones ni le dediques demasiado tiempo porque eso podría desorganizarte todo el horario de deberes de la tarde. En caso necesario, pide ayuda a un adulto o a un hermano mayor o llama o escribe un correo electrónico a un compañero de clase para que te aconseje. Pero no llames a alguien con quien podrías pasarte mucho rato hablando ¡o nunca conseguirás acabar los deberes!

Haz descansos

La capacidad de concentración de la mayoría de la gente es bastante limitada y el tiempo durante el cual se puede mantener la atención no es muy largo, de modo que haz algunas pausas mientras haces los deberes. Estar demasiado tiempo sentado sin estirar ni relajar las piernas te volverá menos productivo que si vas parando de tanto en tanto. Hacer unos 15 minutos de descanso cada hora es adecuado para la mayoría de la gente. (Pero, si en ese momento estás realmente concentrado, espera hasta que te parezca que es un buen momento para hacer una pausa.)

Cuando concluyas los deberes, revísalos si te sobra tiempo. Asegúrate de poner los deberes a buen recaudo, guardándolos en tu mochila; no hay nada peor que haber acabado los deberes y no encontrarlos a la mañana siguiente o que se te estropeen por el descuido de un hermano. (Y no hay profesor que se crea que "te los ha roto el perro a mordiscos", ¡aunque sea verdad!) Cuando hayas acabado los deberes, estarás libre para pasártelo bien.

Pide ayuda cuando la necesites

A veces, a pesar de que atiendas en clase, estudies para los exámenes y hagas los deberes, habrá ciertas asignaturas que te parecerán demasiado complicadas. Aunque tal vez tengas la esperanza de que las cosas te irán resultando cada vez más sencillas o que la explicación de los teoremas de geometría se te presentará en sueños, como por arte de magia, generalmente no ocurre así.

Lo que sí suele ocurrir en mucha gente es que, por muy duro que trabajen, cada vez se van quedando más atrás. Esto, como es natural, les lleva a odiar la asignatura y todo lo que está relacionado con ella. Si necesitas ayuda adicional, lo más importante es que sepas que no es nada raro ni de lo que debas avergonzarte. No debe esperarse de nadie que lo entienda todo, puesto que la gente tiene estilos de aprendizaje diferentes.

La primera persona a quien puedes pedir ayuda es tu profesor. Es posible que este pueda trabajar contigo antes o después de las clases y explicarte las cosas con más claridad. Pero, ¿y si no te sientes cómodo o no acabas de encajar con tu profesor? Si vas a un centro de enseñaza lo bastante grande, es posible que haya más profesores que imparten la misma asignatura. Habla con tu orientador escolar o directamente con otro profesor y tal vez tengas suerte. A veces solo hace falta que una persona nueva te explique algo de una forma diferente.

También es posible que te pueda ayudar otro estudiante. Si hay alguien con quien te llevas bien que se le dan bien los estudios, piensa en preguntarle si podéis estudiar los dos juntos. Esto puede serte de gran ayuda porque escucharás la información desde la perspectiva de un compañero de clase. De todos modos, ten presente que es posible que esta estrategia no te aporte buenos resultados. Hay mucha gente entiende las cosas perfectamente pero no las sabe explicar.

Otra forma de obtener ayuda adicional es acudir a un profesor particular, sea después de clase, los fines se semana o por las tardes. Necesitarás hablar con un adulto sobre este tema porque contratar a un profesor particular cuesta dinero. A veces los profesores particulares se desplazan al domicilio de sus alumnos, pero también hay centros donde se pueden encontrar profesores particulares. Un profesor particular puede tener amplios conocimientos en muchas asignaturas diferentes o estar especializado en una signatura en concreto. Los profesores particulares trabajan de forma individualizada o "uno a uno", ayudando a revisar y explicando en mayor detalle los temas tratados en clase. La ventaja de tener un profesor particular es que te ofrece la oportunidad de formularle preguntas directamente y de trabajar a tu propio ritmo.

Si te interesa contratar a un profesor particular, consulta Internet, las páginas amarillas o el listín telefónico o bien pide que te recomiende uno a un profesor o bien a un amigo o compañero de clase que disponga de profesor particular. Y, si vives en o cerca de una ciudad que disponga de universidad, es posible que encuentres profesores particulares que estudian allí. Es frecuente que los estudiantes universitarios sean profesores particulares de alumnos de enseñanza secundaria en sus áreas de especialización para contribuir a pagar el sus estudios universitarios.

Revisado por: Steven Dowshen, MD
Fecha de revisión: septiembre de 2013