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Conectarte con tu entrenador

(Connecting With Your Coach)

El atletismo que practicas en tu centro de estudios puede ayudarte no solo a mantenerte en forma y ofrecerte algo a incluir en tu solicitud de ingreso universitarió. Es posible aprender algunas habilidades vitales fundamentales a través del deporte, como las más evidentes del trabajo en equipo y la dedicación. Y el hecho de mantener una buena relación con tu entrenador te ayudará a sacar lo mejor del deporte que has elegido.

¿Qué puede hacer tu entrenador por ti?

Por descontado, puedes aprovechar la experiencia de tu entrenador para mejorar tu juego, para prepararte física y mentalmente antes de los partidos y para afrontar las pérdidas importantes o reveses que experimentes en el terreno deportivo. Los entrenadores no solo han tratado con un montón de jugadores y han comprobado qué técnicas funcionan y cuáles no, sino que muchos de ellos han practicado ese deporte y pueden compartir con sus jugadores sus experiencias personales.

Tu entrenador también puede ayudarte a dar lo máximo de ti mismo y forzar tus límites sin el riesgo de que te lesiones. Muchos entrenadores han hecho cursos sobre la atención sanitaria de los atletas. Están formados en el uso de medidas preventivas, que permiten evitar lesiones deportivas, como las actividades de precalentamiento, los vendajes y las tiras elásticas. Y también disponen de formación para evaluar a los jugadores cuando sufren accidentes deportivos y para asegurar el mejor tratamiento de las lesiones.

Fuera del campo de juego, un entrenador puede convertirse en un buen mentor y consejero, ofreciendo la perspectiva de un adulto sobre problemas y temas no relacionados con el deporte. (Muchos atletas profesionales y olímpicos han tenido muy buenas relaciones con sus entrenadores fuera del campo de juego).

La relación que mantienes con tu entrenador probablemente será diferente de las que mantienes con tus padres y profesores. La relación con tu entrenador sigue una estructura menos establecida, donde el entrenador suele estar más cerca de tu nivel y ambos trabajáis conjuntamente para logar una meta común. Tal vez te sientas más a gusto si te abres a tu entrenador sobre todo tipo de cuestiones, desde los problemas que tienes en casa hasta las dificultades con que te encuentras en tu centro de estudios.

Consejos para llevarte bien con tu entrenador

Si vas a hacer esas largas horas de entrenamiento y práctica, necesitarás llevarte bien con tu entrenador. Él es quien te organizará el horario y el programa de entrenamiento, o sea que, si piensas levantarte a las 5:30 de la mañana para hacer natación o dedicar 2 horas a hacer tiros libres de baloncesto, tiene que gustarte la persona que te hará sudar. Si no respetas a tu entrenador, es probable que detestes entrenar tanto y tan duro y no puedas valorar lo que puede ayudar te a tu futuro. Lo opuesto también es cierto: es bastante tentador prometer todo tipo de cosas a un entrenador a quien quieres impresionar. Pero es mucho mejor ser realista sobre lo que puedes ofrecer. Si le prometes demasiado y no das la talla, solo conseguirás erosionar la confianza existente entre ambos.

Idealmente, la relación entre un entrenador y un atleta debería basarse en confianza y respeto mutuo. Puedes causarle una buena impresión a tu entrenador siendo puntual en los entrenamientos, ateniéndote a las reglas del equipo y esforzándote mucho en cada ocasión, tanto en los entrenamientos, como en lo partidos, ya sea que puntúen o sean amistosos.

Para promover el respeto, tendrás que hacer mucho más que limitarte a reproducir secuencias de movimientos. La experiencia y los conocimientos de tu entrenador lo convierten en una figura de autoridad en el marco deportivo. Incluso aunque a veces no coincidas con su opinión, tu entrenador te ayudará a reconocer que tiene mucha más experiencia que tú. Si no entiendes los motivos que le han llevado a tomar determinadas decisiones, acércate a él y coméntaselo. La comunicación es fundamental para que tanto el atleta como el entrenador sepan lo que el otro quiere conseguir.

El hecho de entender cómo el entrenador lleva al equipo también te ayudará a desarrollar una buena relación con él. Los entrenadores se pueden catalogar en dos tipos: los que dirigen el equipo basándose en la obediencia y quienes lo hacen basándose en la responsabilidad.

Los entrenadores que se basan en la obediencia dicen cosas similares a: "Yo soy quien está al mando y quien pone las reglas". Este enfoque puede funcionar bien en contextos de equipo, donde los jugadores saben que su entrenador dispone de la seguridad en sí mismo y la experiencia necesarias para tomar decisiones acertadas. Para desarrollar una buena relación con este tipo de entrenadores, deberás seguir las reglas y respetar su autoridad.

Los entrenadores que se basan en la responsabilidad permiten que los jugadores tengan más voz a la hora de establecer la forma de proceder del equipo, como decidir qué motivos son válidos para faltar a un entrenamiento o cómo reprender a alguien que siempre llega a tarde a los entrenamientos. También se debe respetar a este tipo de entrenadores, aunque su enfoque para dirigir el equipo no sea tan rígido. (Por ejemplo, si consideras que una regla del equipo es injusta, el entrenador podría estar dispuesto a reverla.)

Problemas más habituales con los entrenadores

Por desgracia, no todo el mundo disfruta de una magnífica relación con todos sus entrenadores. Los adolescentes y sus entrenadores suelen tener desacuerdos sobre la cantidad de tiempo que el entrenador permite jugar en los partidos a cada miembro del equipo o los favoritismos que muestra por determinados jugadores. Algunos atletas también se quejan de que sus entrenadores sean demasiado mandones y le quiten toda la diversión al deporte.

Pero una de las formas más fáciles de que la relación con el entrenador se estropee es que este se centre demasiado en ganar en vez de en esforzarse por mejorar. Cuando un equipo se siente demasiado presionado, los atletas pueden sentirse subestimados, lo que incide negativamente sobre la confianza existente entre el entrenador y el equipo.

Si te incomoda o no te atreves a acercarte al entrenador para hablar sobre algún problema, prueba a hablar con el capitán del equipo. El papel del capitán es estar a la disposición de todo jugador que necesita ayuda y que prefiere relacionarse con alguien que está más cerca, en términos de edad y enfoque, que el entrenador. El capitán intentará ayudarte y el entrenador encontrará una solución intermedia en la que ambos podáis estar de acuerdo.

¿Qué hacer si no hay forma de que os llevéis bien?

Si empiezas con mal pie la relación con tu entrenador, sigue los pasos necesarios para reparar el daño. Es mejor que no impliques a tus padres en cuestiones sin importancia, como cuánto tiempo te deja jugar en los partidos. En cambio, busca un momento para hablar con tu entrenador sobre lo que te preocupa. Planifica hacerlo en un momento en que tu entrenador pueda dedicarte atención y centrarse en lo que le comentas (cuando no esté entrenado al equipo o en medio de un partido).

Cuando hables con él, intenta que tu intervención no suene como una queja. En lugar de ello, pídele ayuda para solucionar el problema. Escucha atentamente la respuesta del entrenador e intenta entender su punto de vista; es posible que no se haya dado cuenta de que te ha permitido jugar durante menos tiempo del que querrías en los partidos o que te gustaría desempeñar un papel más importante en el equipo. Es posible que tu entrenador no sea consciente de los temas que te preocupan, ya que debe estar pendiente de todos los jugadores del equipo. De modo que puede serte de gran ayuda exponerle las cuestiones que te preocupan o incomodan. Por lo general, en cuanto un jugador se sincera con su entrenador, ambos se acaban entendiendo mejor y, a partir de ese momento, pueden colaborar en la construcción de una relación más profunda. No obstante, si la situación no mejora, tendrás que decidir si podrás soportar la forma en que tu entrenador lleva al equipo.

A diferencia de los desacuerdos sobre el tiempo de juego que se permite a cada jugador en los partidos, hay situaciones que exigen una intervención inmediata. Si el entrenador te insulta o te maltrata verbalmente o te aprieta tanto que temes lesionarte, cuéntaselo a tus padres y concertad una cita con el supervisor del entrenador. Lo más probable es que haya una persona que tenga más autoridad que tu entrenador, como el director deportivo o el director de tu centro de estudios.

Aunque a veces pueda costar bastante llevarse bien con el entrenador, un entrenador justo y con las ideas claras puede ser una gran inversión tanto para el equipo como para cada uno de sus jugadores. Los mejores entrenadores ayudan a desarrollar habilidades útiles para la vida, aparte de las estrictamente deportivas, preparando a sus jugadores para que puedan disfrutar de mejores oportunidades en el futuro.

Revisado por: D'Arcy Lyness, PhD
Fecha de revisión: febrero de 2014