SSM Cardinal Glennon Children's Medical Center
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Quimioterapia

(Chemotherapy)

¿Qué es la quimioterapia?

El término quimioterapia, a veces abreviado como "quimio", se refiere al uso de medicamentos para tratar el cáncer. El cáncer es una enfermedad que ocurre cuando las células del cuerpo se desarrollan de manera anormal y se multiplican de forma descontrolada. Las células cancerosas se dividen y crecen rápidamente. La quimioterapia funciona interfiriendo en este proceso, impidiendo que el cáncer se propague y curando a veces la enfermedad, al ayudar a eliminar todas las células cancerosas del cuerpo.

¿Cómo se administra la quimioterapia?

Un oncólogo pediátrico, un médico que trata el cáncer en niños y adolescentes, trabajará junto con otros profesionales de la salud para decidir el tipo de quimioterapia que le irá mejor a cada paciente en concreto.

Hay muchas formas de administrar la quimioterapia, como las siguientes:

  • Por vía intravenosa (IV). Se introduce una aguja dentro de una vena y el medicamento fluye desde una bolsa o botella hasta el torrente sanguíneo. La quimioterapia también se puede administrar por vía intravenosa a través de un catéter, un tubo fino y flexible que se coloca en una vena de mayor tamaño, generalmente en la parte superior del pecho. Generalmente, los catéteres permanecen en su lugar durante todo el tiempo que el paciente necesita recibir quimioterapia.
  • Por vía oral. El paciente se traga el medicamento, en forma de comprimido, cápsula o líquido.
  • Por vía inyectable. Utilizando una aguja y una jeringuilla, el medicamento se inyecta en un músculo o bajo la piel.
  • Por vía intratecal. Se inserta una aguja en el espacio que rodea la médula espinal, lleno de un fluido denominado líquido cefalorraquídeo, donde se inyecta la medicación.

Tratamiento combinado

La quimioterapia se puede utilizar como único tratamiento del cáncer o bien en combinación con otros tratamientos contra el cáncer, como la radioterapia o la cirugía. La radioterapia consiste en radiar una parte del cuerpo de una persona con rayos X de alta energía para matar las células cancerosas y reducir el tamaño de los tumores (un grupo o conjunto de células que crecen de forma anormal). La cirugía ayuda a extirpar los tumores grandes, haciendo más fácil el tratamiento de la quimioterapia. El tipo de tratamiento que recibirá un paciente en concreto dependerá del tipo de cáncer que tenga y de si este se ha extendido a otras partes del cuerpo.

La mayoría de los cánceres que tienen los adolescentes no se tratan con un único medicamento quimioterapéutico; los médicos se refieren a esto como quimioterapia combinada. En muchos pacientes la quimioterapia combinada mejora las probabilidades de curación del cáncer, ya que el cáncer tiene menos probabilidades de hacerse resistente a una combinación de medicamentos que a un solo medicamento ("Resistente" significa que el cáncer ya no reacciona a ese medicamento). Otra importante estrategia que se utiliza en el tratamiento del cáncer consiste en administrar ciclos repetidos de quimioterapia al paciente. Esto ayuda a impedir que las células cancerosas vuelvan a crecer.

Las personas que estén nerviosas por tener que someterse a quimioterapia pueden pedir hacer una visita al hospital o la clínica donde les vayan a administrar el tratamiento antes de iniciarlo para tranquilizarse. También se pueden apuntar a grupos de apoyo para adolescentes y familias que tienen que enfrentarse al cáncer.

¿Cuándo y dónde se administra la quimioterapia?

Una persona puede someterse a quimioterapia en una clínica u hospital, un centro especializado en el tratamiento del cáncer, el consultorio de su médico o su propio domicilio. La mayoría de los adolescentes reciben quimioterapia en una clínica u hospital y se van a casa después de cada sesión de tratamiento. De todos modos, a veces los pacientes que reciben quimioterapia necesitan quedarse en el hospital para que los médicos puedan controlar los efectos secundarios de la medicación.

Algunas personas reciben quimioterapia diariamente; otras la reciben semanal o mensualmente. Los médicos utilizan la palabra "ciclos" para describir el tratamiento de quimioterapia porque los períodos de medicación se alternan con períodos de descanso.

Efectos secundarios más frecuentes de la quimioterapia

Aunque la quimioterapia sirve para tratar el cáncer, las células normales (como las capilares, que se dividen deprisa) también pueden verse afectadas. Por lo tanto, la quimioterapia puede tener efectos secundarios, que suelen ser de carácter temporal y varían de una persona a otra, en función de su edad, el tipo de tratamiento, y la ubicación del cáncer. Hay medicamentos que ayudan a disminuir muchos efectos secundarios de la quimioterapia; por lo tanto, habla con tu médico sobre cualquier problema que te surja durante el tratamiento.

Algunos de los efectos secundarios de la quimioterapia son:

  • Cansancio. Es bastante habitual que la gente que está haciendo quimioterapia se encuentre muy cansada. Algunas personas se agotan repentinamente y siguen agotadas incluso después de dormir o descansar.
  • Molestias y dolor. Algunas personas pueden sentir leves molestias cuando les colocan el catéter o la aguja de la vía intravenosa. La quimioterapia también puede provocar problemas neurológicos, como ardor, hormigueo, falta de sensibilidad o punzadas en los dedos de manos y pies. Ciertos tipos de medicamentos que se utilizan en la quimioterapia también pueden provocan dolor en la boca, cefaleas, dolores musculares y dolor de estómago.
  • Cambios en la piel. A las personas que reciben quimioterapia la piel se les puede poner rojiza, sensible (sobre todo al sol) o irritada. A algunas personas que reciben radioterapia antes de hacer quimioterapia, la piel radiada se les vuelve rojiza, se les pela y les salen ampollas al iniciar la quimioterapia. Esto se conoce como "memoria de la radiación".
  • Pérdida de cabello y problemas en el cuero cabelludo. Muchas personas que se someten a quimioterapia pierden todo el cabello. Se les puede volver más fino y quebradizo y luego caérseles por completo o bien a mechones. Algunos pacientes pierden el pelo (o vello) en todo el cuerpo, incluyendo la cabeza, la cara, los brazos, las piernas, las axilas y el área púbica. La mayoría de las personas que pierden el cabello durante la quimioterapia comprueban que les vuelve a crecer una vez terminado el tratamiento, generalmente en un plazo de tres meses.
  • Úlceras o llagas en la boca, las encías y la garganta. La quimioterapia puede provocar úlceras en la boca y la garganta, o hacer que las encías se irriten y sangren. El médico puede recetar un enjuague bucal u otros productos para reducir el dolor, la sequedad y la irritación. Las personas que reciben quimioterapia deben hacerse revisiones dentales regularmente y seguir los consejos de su dentista sobre cómo cepillarse los dientes durante la quimioterapia.
  • Problemas gastrointestinales. Las personas que se someten a quimioterapia pueden encontrase mal, tener mareaos, perder el apetito o vomitar durante el tratamiento. También es probable que estén sueltos de vientre o estreñidos.
  • Problemas en el sistema nervioso central. La quimioterapia puede provocar confusión y depresión, ambas de carácter temporal, en algunas personas.
  • Problemas de riñón o de vejiga. Algunos de los fármacos que se utilizan en la quimioterapia pueden irritar o dañar la vejiga o los riñones.
  • Problemas en la sangre. La quimioterapia puede provocar algunos problemas en el hemograma, como los siguientes:

    Anemia. La quimioterapia puede afectar la cantidad de glóbulos rojos en sangre, las células sanguíneas que se fabrican en la médula ósea y que se encargan de transportar oxígeno al resto del cuerpo. La anemia consiste en tener una cantidad reducida de glóbulos rojos en sangre, y se puede mejorar mediante transfusiones de sangre.

    Problemas de coagulación. Algunos de los fármacos que se utilizan en la quimioterapia pueden provocar problemas en las plaquetas, que son necesarias en los procesos de coagulación. Los problemas en las plaquetas facilitan las hemorragias y la aparición de moretones. A veces se hacen transfusiones de sangre para solucionar este problema.

    Aumento del riesgo de padecer infecciones. Aparte de los problemas en los glóbulos rojos y en las plaquetas, las personas que reciben quimioterapia pueden tener una cantidad reducida de glóbulos blancos en sangre. Los glóbulos blancos forman parte del sistema inmunitario y ayudan al cuerpo a luchar contra las infecciones. Consecuentemente, las personas que reciben quimioterapia son más vulnerables a las infecciones. Al tener un sistema inmunitario deprimido, es importante que estas personas eviten los lugares muy concurridos y que se mantengan alejadas de quienes padecen infecciones, como un catarro o una gripe. De todos modos, esto no significa que los adolescentes que reciban quimioterapia deban encerrarse en sus habitaciones. Los médicos animan a las personas que están recibiendo quimioterapia a mantener el contacto con sus amistades. Y, aunque suelen recomendar a sus pacientes adolescentes que se informen antes de ir a lugares donde habrá mucha gente, por lo general, les dan el visto bueno para que asistan a eventos sociales. Una buena forma de prevenir las infecciones consiste en lavarse a menudo las manos y a conciencia.

Efectos a largo plazo

Puesto que la quimioterapia también puede provocar efectos secundarios a largo plazo (conocidos como "efectos tardíos" o "secuelas"), es fundamental que las personas que han tenido cáncer sigan recibiendo cuidados médicos una vez que se haya curado su enfermedad. Dependiendo del tratamiento que hayan recibido, las personas que hayan superado un cáncer se deben seguir haciendo revisiones periódicas para evaluar la función cardiaca y pulmonar, así como análisis de sangre para evaluar la función tiroidea.

Es importante que toda persona en tratamiento quimioterapéutico informe a los enfermeros o médicos sobre los efectos secundarios que está teniendo para que puedan ayudarla a tratarlos. La función de los profesionales de la salud que tratan a sus pacientes con quimioterapia no solo consiste en curarles el cáncer sino también en conseguir que tengan las menores molestias posibles mientras se someten a este tratamiento.

Busca apoyo

Pensar en la quimioterapia puede asustar bastante. Si eres una de las muchas personas que va a someterse a quimioterapia para tratarse un cáncer, piensa que tus médicos, enfermeros y otros miembros del equipo de tratamiento contra el cáncer están a tu lado para ayudarte y para contestar a tus preguntas antes, durante y después del tratamiento.

También puedes buscar apoyo en tus amigos y familiares. Tus amigos te hacen sentir de maravilla cuando te encuentras bien; por lo tanto, el hecho de rodearte de buenos amigos cuando estés enfermo seguro que te levanta el ánimo. El teléfono, el correo electrónico y el uso de Skype, son formas estupendas de mantenerse en contacto, incluso cuando se tiene un mal día. Si temes que tus amigos se sientan incómodos o avergonzados de relacionarse contigo, pide a tus padres o a tus enfermeros que te den algunas ideas para afrontar esta situación.

Cuida de ti mismo durante la quimioterapia

Aparte de afrontar la multitud de emociones que sentirás, también deberás enfrentarte a los problemas puramente físicos que puede conllevar este tratamiento. Prueba a poner en práctica los siguientes consejos para encontrarte lo mejor posible durante la quimioterapia:

  • Duerme mucho y a menudo. Tu cuerpo necesita mucho descanso para recuperarse de la quimioterapia. Reduce al máximo las actividades que requieren esfuerzo y organízate para dormir bien y durante muchas horas seguidas cada noche.
  • Céntrate en alimentarte bien. Si tienes náuseas, vómitos y/o diarrea, lo más probable es que también pierdas el apetito. Intenta comer alimentos nutritivos y sigue una dieta equilibrada para no perder peso y mantenerte lo más sano posible. Puede resultarte más fácil hacer muchas comidas de escaso contenido que pocas comidas abundantes; es posible que notes que te va mejor comer porciones reducidas cada pocas horas en vez de esperar a estar hambriento. Evita los alimentos grasos o aceitosos, los fritos y los picantes, que podrían provocarte incluso más náuseas, e ingiere alimentos ligeros y suaves, como galletas saladas de agua, tostadas y helados de agua, que te resultarán más fáciles de digerir.
  • Pide a tu médico que te recete un medicamento para detener las náuseas. Si sueles tener muchas molestias estomacales, mareos y náuseas, solicita un medicamento que alivie las náuseas y los vómitos.
  • Pide el visto bueno a tu médico antes de tomar cualquier otro medicamento. Esta expresión también incluye tanto las plantas medicinales, como los fármacos de venta sin receta médica y las vacunas.
  • Bebe abundante líquido. Tal vez no tengas ganas de beber nada, pero los caldos suaves, los jugos y las bebidas deportivas pueden ayudarte a recuperar los líquidos perdidos a través de los vómitos y/o la diarrea. Las bebidas que están a temperatura ambiente pueden resultarte más fáciles de beber que los líquidos calientes o fríos.
  • Sigue un horario para medicarte. Si estás tomando analgésicos (medicamentos para aliviar el dolor), el hecho de seguir un horario para medicarte te ayudará a no saltarte ninguna toma. Si esperas a sentir dolor, te puede resultar más difícil controlarlo. Si el dolor persiste o empeora en cualquier momento, habla con tu médico.
  • Protégete el cuero cabelludo. Para protegerte la cabeza del sol y sus radiaciones, lleva gorros o pañuelos. Hasta que te vuelva a crecer el cabello, tal vez te encuentres más cómodo llevando gorros, pañuelos o pelucas cuando vayas a tu centro de estudios o a otros lugares. ¡O tal vez te sientas de maravilla sin cabello! Utiliza solo champú suave y otros productos para el cabello que sean suaves. Habla con tu médico sobre el tipo de protector solar que te deberías poner si sales al exterior.
  • Protégete contra las infecciones. Lávate las manos antes de comer, después de ir al baño y después de tocar animales. Si alguno de tus amigos o algún miembro de tu familia han contraído alguna infección, como un catarro, una gripe o la varicela, mantente alejado de ellos hasta que se encuentren mejor. También es una buena idea evitar los lugares concurridos, así como no compartir vasos ni otros utensilios con otras personas. Si tienes que perder clases, no te preocupes. Los profesores particulares pueden ayudar a los pacientes que han de someterse a quimioterapia a no perder el hilo de las clases trabajando a un ritmo manejable.
  • Trata de prevenir los sangrados. Si tienes problemas de coagulación (cantidad insuficiente de plaquetas en sangre), lávate los dientes y suénate con suavidad para evitar que te sangren las encías o la nariz.

Una vez que concluyas la quimioterapia, seguirá siendo importante que acudas a las visitas de seguimiento que haya programando tu médico. Durante esas revisiones, tu médico te preguntará cómo te encuentras y si sigues experimentando algún efecto secundario. También comprobará si hay algún signo de que el cáncer se ha reactivado.

Tener que someterse a un tratamiento contra el cáncer puede asustar a cualquiera; además, se trata de un tratamiento que exige mucho tiempo y que a veces hasta puede llegar a ser doloroso. Pero superar un cáncer en la adolescencia tiene sus compensaciones: las personas que vencen esta enfermedad suelen ser más fuertes, saben apreciar lo que les ofrece la vida y tienen la valentía y la perseverancia necesarias para cumplir sus sueños.

Si tienes dudas, o hay algo que te preocupa sobre la quimioterapia o el cáncer, habla con tus médicos, enfermeros, familia y amigos. Aunque el tratamiento contra el cáncer puede ser muy duro, ¡no estás solo!

Revisado por: Lisa Wray, MD
Fecha de revisión: febrero de 2014