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Estudiar en el extranjero

(Studying Abroad)

¿Siempre has soñado con viajar a lugares distintos, conocer a mucha gente diferente y tal vez aprender un idioma o dos? Vivas donde vivas, puedes volar a las cataratas más altas de Venezuela, aprender comercio internacional en Japón, estudiar arte en Francia o recibir clases de baile en Ghana.

¿Cómo? Participando en un programa para estudiar en el extranjero, donde los estudiantes de enseñanza secundaria superior y/o universitaria viven con una familia nativa en un país extranjero. Hay programas semestrales, veraniegos y que duran todo el curso escolar que permiten asistir a centros de enseñanza y a cursos intensivos sobre el idioma local o bien participar en servicios sociales o comunitarios. Sigue leyendo para aprender más cosas sobre estos programas para estudiar en el extranjero.

¿Por qué estudiar en el extranjero?

Aparte de la emoción de viajar, una de las razones de estudiar en el extranjero es que permite experimentar costumbres, fiestas, comidas, arte, música y realidades políticas completamente nuevas en carne propia.

“Aprendí el idioma y ahora lo hablo de forma fluida, pero tal vez lo más importante sea lo mucho que aprendí sobre las culturas, la gente y yo mismo. Lo aprendí desde el punto de vista de un miembro activo de la sociedad y de mi familia de acogida, no desde el punto de vista de un turista”, dice Andrew, que fue a estudiar en Poitiers, Francia.

Otra razón para estudiar en el extranjero es que ganarás confianza en ti mismo. Christina fue a estudiar a Caracas, Venezuela, una ciudad de 10 millones de habitantes y que supuso un cambio enorme con respecto a su ciudad natal, ¡de solo 35.000 habitantes! Christina afirma que aprendió a defenderse sola, a defender sus creencias y a expresarse en un idioma diferente. ¿Qué podría trasmitirte más seguridad en ti mismo que eso?

Vivir lejos de casa también puede ayudarte a adaptarte a la transición a la universidad y a la etapa adulta. Matthew dice que regresó de estudiar en Australia más seguro de sí mismo, con más don de gentes y un auténtico interés por los temas internacionales que lo distinguían claramente de sus compañeros. "Después estudiar en el extranjero a finales de la enseñanza secundaria, encontré la transición a la universidad como pan comido: desplazarme a más de 700 kilómetros de mi casa no me pareció especialmente duro después de haber estado viviendo a miles de kilómetros de distancia."

Y, hablando de la universidad, el hecho de mejorar tus habilidades lingüísticas en otros idiomas puede ayudarte a escoger entre las mejores universidades e incluso prepararte el terreno para futuras profesiones. Las universidades y las empresas saben que el hecho de estudiar en el extranjero desarrolla el liderazgo en un mundo que cada vez está más globalmente interconectado.

Y sobre todo, ¡es divertido! Es muy poco probable que experimentes el bajón del segundo año de bachillerato o aburrimiento general si estás estudiando en un ambiente de aprendizaje diferente.

¿Eres un buen candidato?

Aunque muchos programas tienen requisitos académicos, habitualmente no tienes que sacar las mejores calificaciones para poder acceder a uno de estos programas. Y la mayoría de programas no tienen requisitos en lo que respecta al dominio del idioma del país de destino.

Tus características personales son tan importantes como tus calificaciones académicas. Los programas para estudiar en el extranjero buscan alumnos que sean independientes, seguro de sí mismos, les gusten las experiencias nuevas y tipos diferentes de gente y sepan afrontar desafíos. Cuando se estudia en el extranjero, se deben abordar circunstancias, ambientes y dilemas diferentes. Pregúntate a ti mismo:

  • ¿Estoy dispuesto a probar cosas nuevas, cualquier cosa, desde comidas hasta situaciones sociales?
  • ¿Me siento cómodo cuando tomo mis propias decisiones, como a qué hora salir de casa para llegar puntual al centro de estudios, qué asignaturas optativas elegir y cómo abordar los conflictos y los cambios sin contar con la ayuda de amigos o familiares?
  • ¿Me gusta asumir riesgos?
  • ¿Cómo he abordado las situaciones nuevas y complejas en el pasado?
  • ¿Seré capaz de colmar los requisitos académicos de mi centro de estudios y de mis planes de futuro? Asegúrate de que mientras estés fuera no te saltarás ningún examen u otro requisito académico.
  • ¿Aceptará mi centro de estudios los créditos de los programas que estoy considerando?

Si no te gustan los cambios o la idea de resolver las cosas por ti mismo, es probable que estudiar en el extranjero no esté hecho para ti. Es importante que pienses muy en serio sobre cómo te comportas en terreno desconocido y que seas sincero contigo mismo; en caso de que no lo seas, podrías acabar con el ánimo por los suelos cuando estés lejos de casa. Por supuesto, si quieres modificar estas características de tu forma de ser y no te importa abordarlas de frente, estudiar en el extranjero podría ser una forma ideal de dar el salto.

De todos modos, no permitas que un poco de ansiedad te impida considerar la posibilidad de un verano, un semestre, o un año en el extranjero. Matthew afirma que nunca olvidará el momento en que estaba sentado en el aeropuerto a punto de embarcar con destino a Melbourne. "Me sentía agobiado, aterrado e ilusionado al mismo tiempo -dice-. Sin embargo, al final, el incentivo de vivir en el extranjero superó con creces la incertidumbre del principio."

Presentar la solicitud para participar en un programa

Los procedimientos específicos implicados en la solicitud varían de un programa a otro. En la mayoría de los casos, los organizadores elaboran impresos y organizan entrevistas personales para averiguar si encajas bien en el programa y en el sistema de vivir con una familia de acogida (en el caso de que el programa funcione de este modo). Es posible que tengas que responder a preguntas sobre obstáculos que has tenido que afrontar en el pasado y qué has aprendido de esas experiencias o bien escribir una carta de presentación a una posible familia de acogida.

Necesitarás aportar informes personales y escolares, así como información sobre tu salud, los tratamientos que recibes y tus prácticas habituales (por ejemplo, si padeces alergias o eres vegetariano). Es posible que tus padres también deban indicar al personal del programa qué opinan sobre que te vayas a estudiar al extranjero. También deberás someterte a entrevistas con los centros educativos u organizaciones que patrocinen el programa.

Plantear la idea a tus padres

¿Estás convencido de que un año en el extranjero es lo que más te conviene pero te preocupa que tus padres no te dejen ir? Utiliza algunos de los aspectos que más te convencen para ayudarles a entender por qué te interesa estudiar en el extranjero. Indícales que estudiar en el extranjero es una oportunidad única en la vida y que ofrece grandes posibilidades académicas, como el aprendizaje de otro idioma.

También puedes venderles la idea de que las personas que estudian en el extranjero aprovechan la experiencia de vivir en una cultura diferente, ensanchan sus horizontes y aumentan su nivel de madurez y de confianza en sí mismas. Los alumnos que han estudiado en el extranjero tienen ventajas en el terreno educativo para entrar en la universidad y empezar una carrera profesional, donde los idiomas, las experiencias interculturales y el enfoque global son cada vez más importantes.

Si a tus padres les preocupa que pierdas un curso, que no se te reconozca el esfuerzo más adelante o que lo pases mal en un país extranjero sin ayuda ni supervisión, infórmate e infórmales sobre los detalles del programa en lo referente a estos aspectos. Muchos programas para estudiar en el extranjero están muy bien estructurados; por ejemplo, los programas interculturales de intercambio del American Field Service (AFS) llevan realizándose desde hace más de cincuenta años.

Los alumnos que estudian en el extranjero están bien supervisados. Los programas suelen disponer de oficinas en los países de destino, muchas con servicios de atención telefónica permanente. Las familias de acogida o anfitrionas se eligen con sumo cuidado para satisfacer las necesidades específicas de cada estudiante.

Encontrar un programa

Hay cientos de programas disponibles ofrecidos por organizaciones como el AFS, el Youth for Understanding (YFU) [Juventud para el Entendimiento], el American Institute for Foreign Study (AIFS) [Instituto Americano Para Estudios Extranjeros] y el Rotary Club [Club Rotario]. Aparte de estas organizaciones, se pueden encontrar muchas más por Internet, de modo que prueba hacer una búsqueda. También puedes solicitar catálogos.

Otras fuentes o recursos de información son los consejeros de tu centro de estudios, las organizaciones religiosas, los profesores, los bibliotecarios, la familia y los amigos. Pídeles recomendaciones.

Pero revisa y verifica los programas con tiempo de antelación; es posible que las solicitudes deban entregarse de cuatro a nueve meses antes de la fecha de partida. Los requisitos de edad varían, aunque los estudiantes suelen oscilar entre los 15 y los 22 años de edad. El precio de los programas varía bastante. Pero no te dejes asustar por un precio excesivo. Muchos programas disponen de importantes becas para sufragar los gastos; de nuevo, asegúrate de solicitarla con tiempo de antelación. Muchos programas ayudan a sus futuros alumnos a obtener dinero de centros educativos y organizaciones de su localidad.

Mantenerse sano en el extranjero

En función de a dónde vayas, es posible que haya una serie de vacunas recomendables. Tú y tu pediatra o especialista en medicina del viajero deberías decidir qué vacunas son adecuadas en tu caso. Asegúrate de obtener esta información con tiempo de antelación (varias semanas o incluso meses antes del viaje, si es posible) para que te dé tiempo a ponerte todas las vacunas que necesitas.

Hay seguros de viaje disponibles por si enfermaras o te lesionaras en el extranjero. La mayoría de planes de seguros incluyen un teléfono de atención permanente para que puedan atenderte médicos, dentistas y otros especialistas cuando estés en el extranjero.

En algunos países, es posible que debas beber agua embotellada y evitar los alimentos crudos. Tal vez te convenga incluir en tu equipaje productos como pomada antiséptica, analgésicos (medicamentos contra el dolor) de venta sin receta médica, solución para las lentes de contacto (en caso de que utilices lentillas) y vendajes adhesivos. Si padeces asma, no te olvides de incluir los medicamentos que te hayan recetado ni los inhaladores. Y es una buena idea que vayas al dentista antes de viajar al extranjero.

Aparte de prepararte físicamente, no descuides tu salud emocional. Considera la posibilidad de llevar un diario personal que te ayude a elaborar tus experiencias. Y prepárate también para el choque o impacto cultural que tendrás que abordar a tu vuelta: tú habrás madurado y también lo habrán hecho tu familia y tus amigos. También añorarás a tu familia de acogida y a los amigos que habrás hecho en el extranjero.

Prepárate para abordar este tipo de sentimientos buscando y aceptando el apoyo de tu familia, amigos, el consejero de tu centro de estudios u otro estudiante que haya pasado tiempo en el extranjero.

Devolver el favor

Si has estudiado en el extranjero y te gustaría formar parte de una familia de acogida para estudiantes extranjeros o si has decidido que no te apetece viajar pero te gustaría aprovechar la oportunidad para aprender cosas sobre una cultura diferente, tu propia familia podría ser una buena candidata para acoger a un estudiante extranjero. Las familias completan solicitudes y se entrevistan con los representantes de la organización, revisando en el proceso los perfiles (o vídeos) de los estudiantes con quienes podrían encajar.

Independientemente de que estudies en el extranjero o de que tengas a un estudiante extranjero en casa, puedes estar seguro de que verás el mundo de una forma diferente.

Revisado por: Steven Dowshen, MD
Fecha de revisión: enero de 2014