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Tendinitis proximal del bíceps

(Proximal Biceps Tendonitis)

Kyle no lanzaba muchas entradas en la liga infantil de primaria ni en la juvenil de secundaria. Lo que más hacía era participar como relevista en faenas cortas. Pero en el instituto de bachillerato, su entrenador de béisbol pensó que Kyle tenía un brazo estupendo y lo colocó en la rotación inicial. Y Kyle empezó a hacer más lanzamientos que en toda su vida.

Un día, a mitad de temporada, Kyle notó dolor en el hombro y la parte superior del brazo tras hacer un lanzamiento. Al día siguiente le seguía doliendo y se lo dijo a su entrenador, quien lo sacó de la rotación inicial y le recomendó que viera a un médico. Este exploró el hombro de Kyle y le dijo que lo más probable es que tuviera una tendinitis del tendón proximal del bíceps y que tendría que dejar descansar a su brazo durante unas pocas semanas.

¿Qué es una tendinitis del bíceps?

El bíceps es el músculo de la parte superior del brazo que es el flexionas cuando doblas el brazo para mostrar lo fuertes que lo tienes. Los tendones son tejidos conjuntivos muy resistentes que unen el músculo del bíceps al codo y al hombro, ayudándote a mover el brazo.

El tendón que une la parte inferior del bíceps al codo recibe el nombre de tendón distal. Los tendones que unen la parte superior del bíceps al hombro se denominan tendones proximales.

Hay dos tendones proximales: la porción larga y la porción corta. Se unen al omóplato por distintos puntos para sostener firmemente la parte más alta del brazo superior dentro de la cavidad del hombro, al tiempo que permiten que este se mueva.

Si cualquiera de estos tendones se inflama o se irrita debido al uso excesivo, el proceso puede evolucionar a una afección denominada tendinitis del bíceps. Si padeces esta afección, puedes sentir dolor solo con mover el brazo. La buena noticia es que, en la mayoría de los casos, se cura sola con reposo y medicación.

Signos de la tendinitis de los tendones proximales del bíceps

La tendinitis proximal del bíceps suele empezar lentamente y se vuelve más dolorosa cuanto más se utiliza el brazo afectado. Pero a veces una lesión o pequeño desgarro en el tendón puede provocar problemas de inmediato.

Algunos de los signos más frecuentes de la tendinitis proximal del bíceps son los siguientes:

  • dolor en la parte anterior o lateral del hombro y en la parte superior del brazo
  • dolor del brazo por la noche, sobre todo cuando se duerme sobre el lado del cuerpo afectado por la tendinitis
  • dolor al mover el brazo, al levantarlo por encima de la cabeza o al inclinarlo hacia atrás
  • debilidad y rigidez de hombro
  • pérdida de algunos de los movimientos del brazo

¿Cuál es su causa?

La palabra "tendinitis" solo significa que el tendón está irritado o inflamado. En los adolescentes, las tendinitis del bíceps suelen ser lesiones por uso excesivo. Los pítchers de béisbol, nadadores, los tenistas y los que realizan actividades que implican elevar el brazo de por encima de la cabeza se exponen en mayor medida a padecer este tipo de lesiones debido al estrés repetido en la parte superior del brazo.

La tendinitis proximal del bíceps suele ocurrir junto con otros problemas de hombro. En la mayoría de los casos se da al mismo tiempo que otra lesión que afecta a otro tendón del hombro denominado tendón del manguito rotatorio.

¿Cómo la diagnostican los médicos?

Si el hombro y la parte superior del brazo te duelen al mover el brazo y te preocupa la posibilidad de padecer una tendinitis del bíceps, llama a tu médico.

El médico te explorará y te preguntará sobre las actividades que has estado practicando que podrían haber originado el problema. También comprobará la fuerza y el grado de movilidad de tu hombro y se fijará en si lo nota flojo o inestable. En los casos más graves o importantes (o a fin de descartar otros posibles problemas), es posible que el médico solicite una radiografía o una resonancia magnética (RM).

¿Cómo la puedo prevenir?

La mejor forma de prevenir una tendinitis del bíceps consiste en evitar actividades que implican colocar repetidamente los brazos por encima de la cabeza. Pero si te gusta nadar, jugar al tenis o al béisbol, ¡es posible que no te quede más remedio que llevar a cabo este tipo de actividades!

Si las actividades que practicas aumentan tu riesgo de desarrollar una tendinitis del bíceps, te interesará hacer ejercicios de fuerza para reforzar los músculos del hombro y de la parte superior del brazo. Unos músculos fuertes mantendrán toda el área del hombro más estable y menos proclive a las lesiones.

Si practicas un deporte que te hace especialmente proclive a desarrollar tendinitis del bíceps, asegúrate de que lo sabes practicar aplicando técnicas adecuadas. Si juegas de una forma incorrecta, colocarás los brazos en posturas extrañas e incómodas, sometiendo al hombro a un estrés excesivo. En la medida de lo posible, trata de evitar elevar los brazos por encima de la cabeza o de hacer cosas que requieren una gran cantidad de movimientos de hombro.

Y algo todavía más importante es que, si notas cualquier dolor en el hombro o la parte superior del brazo, deja de hacer la actividad que lo podría estar provocando de inmediato. No reinicies la actividad hasta que desaparezca el dolor o hasta que el médico te dé el visto bueno. No ignores nunca el dolor ni juegues con dolor. Lo más probable es que solo consigas empeorar tu afección.

¿Cómo debería tratar una tendinitis del bíceps?

La mayoría de los casos de tendinitis del bíceps se pueden tratar en casa con métodos bastante simples. Aunque a veces los médicos necesitan acudir a la cirugía para reparar unos tendones proximales del bíceps gravemente lesionados, se trata de una opción que suele ocurrir sobre todo en la población adulta. Los niños y los adolescentes casi nunca se deben someter a intervenciones quirúrgicas para reparar este tipo de lesiones.

El tratamiento puede incluir lo siguiente:

  • Dejar descansar al brazo. Dejar de hacer actividades que requieran mucho movimiento del hombro afectado y evitar utilizar el brazo afectado para levantar o coger objetos.
  • Aplicar hielo sobre la zona afectada. Aplicar una bolsa de hielo envuelta en una toalla o una compresa fría sobre el hombro durante 20 minutos seguidos varias veces al día para ayudar a reducir la inflamación. (No hay que aplicarse nunca hielo directamente sobre la piel.)
  • Tomar medicamentos antiinflamatorios. Los analgésicos, como el ibuprofeno, pueden ayudar a aliviar el dolor y a reducir la inflamación en el hombro y la parte superior del brazo. Es posible que el médico también recomiende una crema o un parche antiinflamatorio, que se pueden aplicar directamente sobre la piel. En algunos casos, los médicos administran a sus pacientes inyecciones de esteroides para aliviarles el dolor y contribuir a reducir la inflamación.
  • Hacer estiramientos y ejercicios de fuerza con el brazo. Estos ejercicios ayudan a reforzar el hombro y a recuperar su grado de movilidad. Tanto los estiramientos como los ejercicios de fuerza ayudan en el proceso de recuperación y reducen las probabilidades de que la persona se vuelva a lesionar más adelante. Un médico o un fisioterapeuta pueden ayudar a sus pacientes a elaborar un buen programa de ejercicios.

La buena noticia sobre la tendinitis proximal del bíceps es que la mayoría de los casos se curan bien por sí solos. Pero se trata de una lesión que requiere paciencia. La clave en este tipo de lesiones consiste en dejar al brazo abundante tiempo para que descanse. No es buena idea en absoluto lanzarte y retomar tu deporte o actividad demasiado pronto o te arriesgarás a empeorar las cosas ¡y a tener que pasar más tiempo alejado del campo de juego!

Revisado por: Alfred Atanda Jr., MD
Fecha de revisión: octubre de 2012