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Las migrañas

(Migraine Headaches)

Emily todavía recuerda la primera vez que tuvo un fuerte dolor de cabeza: se asustó muchísimo. Experimentó un dolor insoportable y tuvo la sensación de que iba a vomitar. Emily no tenía ni idea de qué le estaba ocurriendo. A partir de entonces, le empezó a doler la cabeza una vez al mes y más adelante una vez por semana. De modo que su madre pidió hora de visita con el médico de Emily.

El médico le hizo algunas preguntas sobre el dolor de cabeza y sobre que había comido justo antes de que se iniciara. También le preguntó si tenía algún pariente que presentara dolor de cabeza (y resultó ser que su madre también los había padecido durante la adolescencia). El médico le hizo un exámen físico completo y le pidió algunas pruebas médicas. Y concluyó que Emily tenía migrañas. Le recetó medicamentos para el dolor de cabeza y le enseñó qué debía hacer para evitarlos.

¿Qué convierte un dolor de cabeza en una migraña?

Casi todo el mundo tiene dolores de cabeza. Por ejemplo, puedes notar que la frente te late durante un catarro o una gripe. O puedes sentir dolor en las sienes o en el cogote debido a una cefalea tensional después de un día ajetreado. Los dolores de cabeza más frecuentes cursan con un dolor sordo alrededor de la frente, la parte superior y ambos lados de la cabeza, casi como si alguien te estuviera apretando la cabeza colocándote una banda elástica a su alrededor.

Las migrañas son diferentes. Los médicos las describen como un dolor de cabeza de carácter recurrente asociado a síntomas adicionales. El dolor suele ser pulsátil en uno o ambos lados de la cabeza. Las personas que padecen migrañas suelen presentar al mismo tiempo mareos y/o malestar estomacal. Pueden ser sensibles a la luz, los ruidos y/o los olores. Las migrañas pueden incapacitar a los afectados, de modo que los adolescentes que las padecen a menudo necesitan faltar a su centro de estudios, al trabajo y perderse actividades deportivas o de otro tipo hasta que se encuentren mejor.

Si tienes migrañas, no estás solo. Los expertos estiman que hasta el 10% de los adolescentes y adultos jóvenes de EE.UU. las padecen. Pero, a partir de los 12 años, es decir, durante y después de la pubertad, la migraña afecta a las chicas el tres veces mas que a los chicos.

¿Cuál es la causa de la migraña?

No todos los científicos coinciden en qué es lo que provoca la migraña. Muchos consideran que la migraña está provocada por el estrechamiento y la dilatación de los vasos sanguíneos del cerebro. También hay teorías que postulan que la concentración de determinadas sustancias químicas en el cerebro puede afectar al sistema nervioso, encargado de regular el dolor.

Independientemente de cuál sea la causa, los expertos están de acuerdo en que hay distintos factores que pueden desencadenar episodios o ataques de migraña en las personas que las padecen. En algunas personas, la ingesta de determinados alimentos favorece la aparición de migrañas. Otras han constatado que el hecho de dormir demasiado (o demasiado poco) les provoca ataques de migraña.

Entre los principales desencadenantes de las migrañas, figuran los siguientes:

  • estrés
  • menstruación
  • saltarse comidas
  • exceso de cafeína
  • ciertos alimentos (alcohol, queso, pizza, chocolate, helado, alimentos grasos o fritos, embutidos, perritos calientes, yogur, aspartamo o cualquier alimento que contenga glutamato monosódico y los condimentos que se suelen utilizar en la cocina asiática)
  • cambios bruscos o súbitos en el patrón de sueño
  • cambios en las concentraciones hormonales
  • fumar
  • cambios en las condiciones meteorológicas
  • viajes

Los expertos consideran que la tendencia a desarrollar migrañas se hereda. Si alguno de tus padres tiene migrañas, serás más proclive a padecer este tipo de dolor de cabeza que las personas que carecen de tales antecedentes familiares.

¿En qué consiste un ataque de migraña?

La mayoría de migrañas duran de 30 minutos a seis horas y hay algunas que hasta pueden durar un par de días seguidos.

Los distintos episodios de migraña pueden empezar de formas diferentes. Hay personas que se sienten indispuestas. La luz, los olores o los ruidos las incomodan o les hacen sentirse todavía peor. A veces, si intentan seguir con su rutina habitual tras haberse iniciado la migraña, tienen náuseas y hasta pueden llegar a vomitar. A menudo el dolor empieza solo en un lado de la cabeza. Y el hecho de realizar actividades físicas es posible que aumente el dolor.

Algunas personas presentan auras antes del ataque, una especie de aviso de que la migraña está al caer. Las auras suelen incluir aspectos como visión borrosa, ver puntos, bolas de colores, líneas irregulares, destellos, luces brillantes o centelleantes u oler determinado olor en concreto. Es posible que el aura solo afecte a uno de los ojos. El aura suele aparecer de diez a 30 minutos antes del inicio de la migraña. Y hay algunas personas que tienen presentimientos o premoniciones de migraña varias horas o días antes del episodio. Se trata de una experiencia ligeramente distinta a la de las auras, que se puede asociar a antojos alimentarios, sed, irritabilidad o la sensación de tener mucha energía.

Algunas personas también presentan síntomas de debilidad muscular y sufren pérdidas del sentido de la coordinación durante el episodio de migraña que les hacen tropezar o incluso pueden tener problemas para hablar justo antes del episodio o a lo largo del mismo.

Diagnóstico y tratamiento

Puesto que los dolores de cabeza y sus desencadenantes varían entre pacientes (por ejemplo, en algunos pacientes los desencadenantes son las concentraciones hormonales, en otros el estés y en otros determinados alimentos), su tratamiento médico dependerá del tipo concreto de migraña que uno padezca.

El médico puede pedir al afectado que lleve un diario donde registre los episodios de dolor de cabeza para averiguar qué es lo que desencadena los ataques. Si el médico te ha pedido que lleves este tipo de diario, la información que registres le ayudará a diseñar el mejor tratamiento posible para tu caso concreto. Es posible que el médico también te pida análisis de sangre o pruebas de diagnóstico por imagen, como una tomografía axial computarizada (TAC) o una resonancia magnética (RM) del cerebro, para descartar posibles problemas médicos que pueden provocar migrañas.

Parte del tratamiento puede implicar cambios en tu estilo de vida, como modificar tus pautas de sueño y/o tus hábitos dietéticos o evitar determinados factores estresantes que te desencadenan ataques de migrañas. Es posible que tu médico también te recete medicamentos para aliviar el dolor y/o para tratar las náuseas y los vómitos. Hay personas que necesitan tomar medicamentos de tipo preventivo diariamente para reducir la cantidad y la gravedad de los episodios.

Algunos médicos enseñan a sus pacientes afectados por las migrañas una técnica denominada biorretroalimentación o biofeedback. Esta técnica ayuda a la persona a aprender a relajarse y a utilizar el cerebro a fin de controlar determinadas funciones corporales (como la frecuencia cardíaca y el estrés muscular) que pueden provocar tensión y dolor. Si una migraña empieza despacio, muchos pacientes pueden utilizar la biorretroalimentación para conservar la calma y detener el ataque.

También existen estudios que indican que hay métodos alternativos, como la acupuntura y el uso de ciertas plantas medicinales, que permiten ayudar a algunas personas. De todos modos, es importante que consultes a tu médico sobre cualquier método alternativo antes de probarlo. Esto es especialmente cierto en lo que se refiere a plantas medicinales, ya que pueden interferir en el funcionamiento de los métodos de medicina tradicional.

Cómo prevenir las migrañas

La mejor forma de prevenir las migrañas es aprender qué las desencadena (es decir, cuáles son sus desencadenantes) e intentar evitarlos. Haz periodos de descanso en el curso de aquellas actividades que te provocan migrañas, como usar el ordenador durante mucho tiempo seguido. Si sabes que hay ciertos alimentos que te desencadenan los ataques, intenta evitarlos. Algunas personas descubren que el hecho de dejar de consumir cafeína o de beber mucha agua les ayuda a prevenir las migrañas.

Elabora un programa sobre todo lo que tienes que hacer, especialmente en los momentos más estresantes, como los exámenes de fin de curso, para no agobiarte demasiado cuando se te acumule el trabajo. Hacer ejercicio con regularidad también permite reducir el estrés y ayuda a encontrarse mejor. Si el médico te ha recetado medicamentos, tenlos siempre a mano. Y tómalos en cuanto notes que se avecina un episodio de migraña. También puedes probar a acostarte en una habitación oscura y silenciosa hasta que te empiece a remitir el dolor.

Puesto que las migrañas son considerablemente diferentes en las distintas personas que las padecen, te ayudará mucho llevar un diario sobre ellas para saber qué es lo que las provoca en tu caso en concreto. Cuanto mejor entiendas tus propios dolores de cabeza, más preparado estarás para derrotarlos.

Revisado por: Steven Dowshen, MD
Fecha de revisión: junio de 2014