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Síndrome de Sinding-Larsen-Johansson

(Sinding-Larsen-Johansson Syndrome)

Tony era un velocista destacado en el equipo de atletismo de secundaria pero, cuando empezó a ir al instituto para cursar bachillerato, parecía como si sus amigos hubieran madurado antes que él y lo empezaron a superar. Durante el tercer año de instituto, Tony creció unos 10 cm (4 pulgadas) y empezó a entrenar muy fuerte para compensar el tiempo que él consideraba que había perdido. No obstante, tras pocas semanas de fuerte entrenamiento, la rodilla le empezó a doler tanto que tuvo que dejar de hacer deporte.

Puesto que el dolor persistía al cabo de un par de días, Tony fue al médico. El médico le formuló varias preguntas sobre las actividades que practicaba y se interesó particularmente por su reciente estirón. Le dijo que lo más probable era que padeciera una afección médica denominada síndrome de Sinding-Larsen-Johansson.

¿En qué consiste el síndrome de Sinding-Larsen-Johansson?

El síndrome de Sinding-Larsen-Johansson es una afección médica dolorosa de la rodilla que suele afectar a los adolescentes durante períodos de crecimiento rápido o "estirones".

Rotula

La rótula está conectada al hueso de la parte inferior de la pierna (o tibia) por medio del tendón rotuliano. Cuando todavía estamos creciendo, el tendón permanece unido a un cartílago de crecimiento (o placa epifisaria) ubicado en la base de la rótula. La tensión reiterada sobre el tendón rotuliano puede hacer que el cartílago de crecimiento se irrite y se inflame.

¿Qué personas lo desarrollan?

El síndrome de Sinding-Larsen-Johansson afecta mayoritariamente a adolescentes de entre 10 y 15 años, porque esta es la edad en que se suelen hacer los estirones. Este síndrome abunda más en adolecentes que practican deportes que exigen correr o saltar mucho, ya que estas actividades someten a la rodilla a una tensión excesiva o repetitiva.

¿Cuáles son sus síntomas?

He aquí algunos de los signos de que un dolor de rodilla puede obedecer a un síndrome de Sinding-Larsen-Johansson:

  • dolor en la parte anterior de la rodilla, cerca de la base de la rótula (este es el principal síntoma del síndrome de Sinding-Larsen-Johansson)
  • hinchazón y sensibilidad alrededor de la rótula
  • dolor que aumenta con el ejercicio o actividades como correr, subir escaleras o saltar
  • el dolor se intensifica o agrava al agacharse o arrodillarse
  • aparición de un bulto hinchado u óseo en la base de la rótula

¿Cómo se diagnostica?

Si vas a un médico especializado en problemas de rodilla, te formulará preguntas sobre cuánto dolor estás experimentando y sobre si practicas algún deporte o actividad física. Probablemente el médico también se fijará en las medidas registradas en tus revisiones médicas para saber si has experimentado un estirón hace poco. Y te explorará la rodilla para comprobar si presenta inflamación o sensibilidad.

En casos excepcionales, el médico puede solicitar una radiografía o una resonancia magnética para descartar otros posibles problemas, como una fractura o una infección.

¿Cuál es su causa?

El grupo muscular de gran tamaño de la parte superior y anterior de la pierna de denomina cuádriceps. Cada vez que estiras la pierna, los cuádriceps tiran del tendón rotuliano para llevar la parte inferior de la pierna hacia delante. Esto ejerce tensión sobre el cartílago de crecimiento de la base de la rótula.

Cuando atravesamos un período de crecimiento rápido, nuestros huesos y nuestros músculos no siempre crecen al mismo ritmo. Conforme los huesos se van alargando, los músculos y los tendones se estiran y se tensan. Esto se añade a la tensión a la que se someten el tendón rotuliano y el cartílago de crecimiento al que aquel está adherido. La tensión excesiva o repetitiva en esta área puede hacer que el cartílago de crecimiento se irrite y duela.

Entre los factores que pueden contribuir al desarrollo de un síndrome de Sinding-Larsen-Johansson, se incluyen los siguientes:

  • Deportes que implican correr y/o saltar en gran medida. El atletismo es el ejemplo más evidente, pero hay deportes, como el fútbol, la gimnasia, el baloncesto, el lacrosse y el hockey sobre hierba, que también ejercen estrés sobre la rótula.
  • Entrenamiento o ejercitación excesivos o incorrectos. Añadir súbitamente varias millas a un entrenamiento en carrera de resistencia o pasar de un período de inactividad a hacer deporte cada día puede sobrecargar las rodillas. Asimismo, un entrenamiento incorrecto, una forma inadecuada de correr o el hecho de llevar unos zapatos que no sujetan bien los pies pueden incrementar las probabilidades de que una persona desarrolle un síndrome de Sinding-Larsen-Johansson.
  • Musculatura de los cuádriceps débil o agarrotada. Una musculatura fuerte y flexible funciona con mayor eficacia, reduciendo así la tensión que se ejerce sobre la rótula y el tendón rotuliano.
  • Actividades que sobrecargan las rodillas. Entre las actividades negativas para unas rodillas doloridas, se incluyen subir y bajar escaleras, levantar objetos pesados y agacharse. Si ya te duele la rodilla, estas actividades te empeorarán el dolor.

¿Cómo se puede prevenir el síndrome de Sinding-Larsen-Johansson?

Lo más importante que puedes hacer para evitar desarrollar un síndrome de Sinding-Larsen-Johansson es dejar de practicar la actividad que te provoca dolor en la rodilla ante la primera molestia. Luego, intenta limitar el nivel de actividad hasta que te desaparezca el dolor.

Es fundamental calentarse y estirar bien los músculos entes de hacer ejercicio o de practicar deporte. Recorre a marcha lenta el campo de atletismo durante unos minutos para que te circule bien la sangre y luego haz varios estiramientos dinámicos.

Si tienes agarrotada la musculatura de los cuádriceps, tal vez prefieras hacer varios estiramientos estáticos en esa área; pide a tu entrenador de atletismo o a un experto en medicina deportiva que te indique los ejercicios que más te convienen. Hacer unos pocos estiramientos estáticos tras finalizar una actividad física también ayuda a prevenir el agarrotamiento muscular. Mantén cada estiramiento durante un mínimo de 30 segundos.

¿Cómo se trata el síndrome de Sinding-Larsen-Johansson?

Lo primero y lo más importante que debes hacer es dejar de practicar cualquier actividad que te provoque molestias en la rodilla. No reinicies la actividad hasta que puedas correr, saltar y hacer estiramientos sin dolor o hasta que el médico te indique que puedes volver a hacer ejercicio.

El síndrome de Sinding-Larsen-Johansson puede ser bastante delicado porque no se puede resolver por completo hasta que los huesos han madurado completamente y el cartílago de crecimiento está completamente desarrollando. Mientras dure el proceso de crecimiento, el dolor de rodilla puede ir y venir durante la actividad.

Otras cosas que también puedes hacer son las siguientes:

  • Utiliza la siguiente fórmula en cuatro pasos: Descanso, hIelo, Compresión y Elevación. Para recordarla, ayuda utilizar la regla mnemotécnica de las iniciales: "lo que DICE el sentido común":
    • Descanso: limita al máximo tus actividades físicas y no apoyes peso en la rodilla afectada. Deberías andar lo mínimo posible.
    • Hielo: aplica hielo envuelto en un paño o una compresa fría sobre el área afectada durante 15 a 20 minutos seguidos cada pocas horas. Hazlo durante dos o tres días hasta que te desparezca el dolor.
    • Compresión: ofrece a tu rodilla un sostén adicional mediante el uso de una rodillera o de una cinta o vendaje elástico.
    • Elevación: Intenta mantener la rodilla más alta que el corazón para ayudar a reducir su inflamación.
  • Toma medicamentos antiinflamatorios o analgésicos. Los analgésicos (medicamentos contra el dolor), como el ibuprofeno y el paracetamol, pueden ayudar a aliviar el dolor y a reducir la hinchazón del área afectada.
  • Inicia un programa de ejercicios de estiramiento y fortalecimiento. Cuando termine el dolor, la hinchazón y la sensibilidad de la rodilla, habla con tu médico o con un profesional especializado en lesiones deportivas sobre un programa de rehabilitación para fortalecer los músculos de la pierna afectada y aumentar tanto su flexibilidad como su rango de movimientos.

La buena noticia sobre el síndrome de Sinding-Larsen-Johansson es que tiene menos probabilidades de ocurrir conforme te desarrollas y te vas haciendo mayor. De modo que escucha a tu cuerpo y no te excedas cuando entrenes.

Es fácil dejarse dominar por la impaciencia cuando has de dejar de hacer deporte o ejercicio físico a consecuencia de una lesión, pero el hecho de que cuides de tu cuerpo en el presente te ayudará a desarrollar la fuerza que necesitarás para las actividades y partidos del futuro.

Revisado por: Alfred Atanda Jr., MD
Fecha de la revisión: julio de 2011