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¿Debería preocuparte la violencia escolar?

(Should You Worry About School Violence?)

Es natural que, luego de escuchar noticias sobre tiroteos escolares u otros tipos de violencia, los estudiantes (sin importar su edad o si van a la escuela) se preocupen y piensen si estarán involucrados en este tipo de incidentes algún día.

Es muy inusual que la violencia escolar tenga la magnitud de lo ocurrido en Sandy Hook Elementary, o Virginia Tech. Pero cuando una tragedia como ésta sucede, es normal sentirse triste y ansioso, y desear poder encontrarle el sentido a lo acontecido.

¿Cuán seguras son las escuelas?

En realidad es más seguro estar dentro de la escuela que en un auto. Más del doble de los jóvenes de entre 15 y 19 años mueren en accidentes de tránsito que en tiroteos (en todos los tiroteos, no solo los que ocurren en las escuelas). Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés), menos del 1% de los homicidios que ocurren entre niños en edad escolar suceden en la escuela o camino hacia la escuela. Entonces, la gran mayoría de los estudiantes nunca experimentará casos de violencia en la escuela.

Aun así, algunas escuelas han reevaluado sus necesidades de seguridad debido a las preocupaciones de las familias y la comunidad. Algunas ahora exigen que los visitantes se registren en la oficina o bien tienen más guardias trabajando. Otras escuelas han instalado detectores de metal.

Algo que también contribuye a que las escuelas sean instituciones más seguras es crear conciencia sobre problemas como la discriminación o el acoso. Muchas escuelas han implementado programas para combatir estos problemas y ayudar a los maestros y administradores a conocer más sobre cómo proteger a sus estudiantes de este tipo de violencia.

¿Por qué sucede?

La violencia escolar no es fácil de comprender. No existe una única razón por la cual un estudiante se torna violento. Algunos simplemente imitan comportamientos que ven en sus hogares, en las calles o en los videojuegos, las películas o la televisión. A veces, los que se tornan violentos han sido víctimas de burlas hasta llegar a un punto límite y sienten que harían cualquier cosa para no sufrir más. Es posible que se sientan aislados o rechazados por sus compañeros. Estas son solo algunas razones por las cuales una persona puede tornarse violenta.

Sin embargo, hay algo en lo que los expertos coinciden: El acceso a pistolas y otro tipo de armas facilita el hecho de que algunos arremetan contra las cosas o las personas que no son de su agrado.

¿Qué puedo hacer?

Alguien que está al borde de la violencia puede mostrar señales de advertencia. Algunos ejemplos:

  • juegos con armas de cualquier tipo
  • alarde de actos de violencia que le gustaría cometer
  • obsesión por películas violentas o juegos violentos
  • acoso o amenazas a otras personas
  • crueldad hacia mascotas u otros animales

Si te sientes inseguro en la escuela, habla con un adulto de confianza. Puede ser un maestro, padre, consejero escolar o líder religioso. No es fácil informar casos de violencia; después de todo, nos han enseñado a no delatar a otros.

Pero muchas escuelas han establecido maneras anónimas de informar sobre acoso o la posibilidad de violencia. Quizás tu escuela cuente con (o podría establecer) una línea directa anónima para quienes desean compartir sus preocupaciones sin angustiarse por el hecho de que los descubran.

No hablar sobre situaciones violentas que hayas presenciado o vivido puede ocasionarte problemas pues los sentimientos generados por estas experiencias se acumulan. De hecho, una persona puede desarrollar un trastorno de estrés postraumático (TEPT) si ha vivido un evento traumático, por ejemplo, un accidente de auto importante, abuso físico o sexual o un tiroteo.

No tienes que haber sido lesionado para experimentar TEPT: algunas personas lo desarrollan por el solo hecho de haber visto un evento traumático o haber sido amenazadas con graves daños físicos. Por eso es importante pedir ayuda. Puedes comenzar por acudir a los consejeros escolares: ellos conocen este tipo de problemas en la escuela y pueden ayudarte a ver las cosas en perspectiva.

Revisado por: Steven Dowshen, MD
Fecha de la revisión: diciembre de 2012