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La cafeína y su hijo

(Caffeine and Your Child)

A la mayoría de los padres nunca se les ocurriría ofrecer a sus hijos una taza de café, pero es posible que les sirvan por costumbre refrescos que contienen cafeína. Hay alimentos y bebidas con cafeína por todas partes; por eso es conveniente reducir al máximo el consumo de esta sustancia, sobre todo en los niños más pequeños.

En EE.UU. todavía no se han publicado recomendaciones sobre la ingesta de cafeína en la población infantil, pero las recomendaciones canadienses indican que los niños en edad preescolar no ingieran más de 45 miligramos de cafeína al día. Esto es el equivalente a la cantidad de cafeína contenida en una lata de 355 mililitros (12 onzas) de un refresco de cola.

Cómo afecta la cafeína a los niños

La cafeína, un estimulante que afecta por igual a los niños y a los adultos, es una sustancia que se produce de forma natural en las hojas y las semillas de muchas plantas. La cafeína también se puede fabricar de forma artificial y añadirse a algunos alimentos. La cafeína estimula el sistema nervioso central y, a dosis reducidas, hace que las personas se sientan más alerta y con más energía.

Tanto en los niños como en los adultos, un exceso de cafeína puede provocar:

  • inquietud y nerviosismo
  • molestias estomacales
  • dolores de cabeza
  • dificultad para concentrarse
  • dificultad para conciliar el sueño
  • aceleración del ritmo cardíaco
  • incremento de la tensión arterial

Sobre todo en los niños pequeños, no es necesario tomar grandes cantidades de cafeína para que su consumo desencadene estos efectos.

A continuación, se indican otros motivos para limitar el consumo de cafeína en la población infantil:

  • Los niños suelen tomar la cafeína que contienen los refrescos de cola y de otro tipo. Los niños que consumen una o más bebidas con azúcar de 355 mililitros (12 onzas) al día tienen un 60% más de probabilidades de ser obesos.
  • Las bebidas con cafeína suelen contener calorías vacías (calorías que no proporcionan ningún nutriente) y los niños que se llenan con este tipo de bebidas no obtienen las vitaminas ni los minerales que necesitan, lo que los expone a sufrir deficiencias nutricionales. Así mismo, los niños que beben demasiados refrescos con cafeína (los niños suelen comenzar a consumirlos entre tercer y octavo grado) pueden no recibir el calcio que necesitan (procedente de la leche) para desarrollar unos dientes y unos huesos fuertes.
  • Beber demasiadas bebidas con cafeína y azúcar puede producir caries, debido a su elevado contenido en azúcares y a la erosión del esmalte dental provocada por su acidez. ¿Cómo es posible que el consumo de refrescos pueda dañar tanto la dentadura de la población infantil? Piense en lo siguiente: un refresco gasificado y que no sea light de 355 mililitros (12 onzas) contiene el equivalente a 10 cucharaditas de azúcar (49 mililitros) y 150 calorías.
  • La cafeína es un diurético que hace que el organismo elimine agua (a través de la orina), lo que puede contribuir a la deshidratación. De todos modos, no está claro que la cantidad de cafeína presente en estas bebidas sea suficiente como para provocar una deshidratación. Es posible que esto dependa de si la persona que toma la bebida está acostumbrada a la cafeína y de la cantidad de cafeína que haya tomado ese día. Por si acaso, es conveniente evitar el consumo excesivo de cafeína en los días calurosos, cuando los niños necesitan reponer el agua que pierden a través del sudor.
  • Detener súbitamente el consumo de cafeína puede desencadenar síntomas de abstinencia (dolores de cabeza, molestias musculares, depresión de carácter temporal e irritabilidad), sobre todo en quienes están acostumbrados a consumir grandes cantidades de esta sustancia.
  • El consumo de cafeína puede empeorar los problemas cardíacos o los trastornos nerviosos subyacentes, y es posible que algunos niños desconozcan que padecen este tipo de problemas.

Algo que no hace la cafeína es detener el crecimiento. Aunque en el pasado los científicos temieron que la cafeína pudiera repercutir sobre el crecimiento, las investigaciones no han respaldado esta hipótesis.

Alimentos y bebidas que contienen cafeína

A pesar de que los niños ingieren la mayor parte de la cafeína bebiendo refrescos, la cafeína también se encuentra en el café, el té, el chocolate, el helado de café o el yogur helado, así como en algunos analgésicos (medicamentos que alivian el dolor) y otros fármacos de venta sin receta médica. Es posible que algunos padres den a sus hijos té helado en vez de un refresco, creyendo que es mejor. Pero el té helado puede contener tanto azúcar y tanta cafeína como un refresco.

A A continuación, ofrecemos una tabla comparativa sobre algunos productos que contienen cafeína:

Producto Cantidad del producto Cantidad de cafeína
Jolt Cola 355 mililitros 71,2 mg
Mountain Dew 355 mililitros 55 mg
Coca-Cola 355 mililitros 34 mg
Diet Coke 355 mililitros 45 mg
Pepsi 355 mililitros 38 mg
7-Up 355 mililitros 0 mg
café de cafetera 148 mililitros 115 mg*
té helado 355 mililitros 70 mg*
chocolate negro 30 gramos 20 mg*
chocolate con leche 30 gramos 6 mg*
bebida de cacao 148 mililitros 4 mg*
bebida de chocolate con leche 237 mililitros 5 mg*
medicamento para el resfriado 1 comprimido 30 mg*
*cantidad promedio de cafeína

Fuentes: Administración de Alimentos y Medicamentos de EE.UU. (FDA por sus siglas en inglés) y Asociación Nacional de Refrescos de EE.UU. (NSDA, por sus siglas en inglés).

¿Qué es la sensibilidad a la cafeína?

La sensibilidad a la cafeína es la cantidad de cafeína capaz de producir un efecto y varía entre las distintas personas. Como promedio, cuanto menor sea el tamaño de una persona, menor será la cantidad de cafeína necesaria para provocarle efectos. De todos modos, la sensibilidad a la cafeína se ve intensamente afectada por el consumo diario de cafeína.

La gente que toma con regularidad bebidas que contienen cafeína desarrolla rápidamente una menor sensibilidad a esta sustancia. Esto significa que requiere dosis más elevadas de cafeína para lograr los mismos efectos que una persona que no ingiere habitualmente bebidas con cafeína. Por lo tanto, cuanta más cafeína tome un niño, más cafeína necesitará para experimentar los mismos efectos.

Aparte de ser más susceptibles a los efectos de la cafeína por su tamaño corporal, los niños pequeños también son más sensibles a esta sustancia porque no se han expuesto tanto a ella como los niños mayores o los adultos.

La cafeína permanece en el organismo durante unas pocas horas y luego se elimina a través de la orina. No se almacena en el organismo, pero un niño sensible a la cafeína puede notar sus efectos hasta 6 horas después de haberla consumido.

Reducir la cafeína de la dieta

¿Es posible eliminar la cafeína por completo de la dieta de un niño? ¡Por supuesto que sí! La mejor forma de eliminar la cafeína (y el azúcar añadido) consiste en eliminar los refrescos que contengan cafeína de la dieta. En lugar de estas bebidas, ofrezca a su hijo agua, leche o agua con gas saborizada, también le puede ofrecer zumo de frutas 100% natural en pequeñas cantidades. Para mayor comodidad, prepárele botellas de agua para que él las lleve encima. Puede seguir sirviéndole refrescos o té de vez en cuando, asegurándose antes de que no contengan cafeína. Y esté pendiente de la cafeína oculta, supervisando el listado de ingredientes de los alimentos y bebidas que ofrezca a su hijo.

Si su hijo en edad adolescente ha adquirido el hábito de tomar café, una taza al día puede convertirse fácilmente en varias tazas al día (como sabe la mayoría de los adultos), sobre todo si su hijo bebe café para quedarse despierto por las noches mientras estudia.

La mejor formar de reducir la ingesta de café consiste en ir despacio. De lo contrario, los niños (y los adultos) podrían tener dolores de cabeza, molestias corporales, deprimirse o encontrase mal.

Intente sustituir los refrescos con cafeína y el café por bebidas descafeinadas o sin cafeína (agua, refrescos sin cafeína y té sin cafeína). Lleve un registro de cuántas bebidas con cafeína toma su hijo cada día y sustituya una de esas bebidas por una alternativa sin cafeína cada semana. Continúe así hasta que su hijo ingiera menos de 100 miligramos de cafeína al día.

Cuando alguien reduce su consumo de cafeína, se puede encontrar muy cansado. Lo mejor que podrá hacer será descansar, en vez de acudir otra vez a los refrescos con cafeína. Su cuerpo le dirá que necesita descansar más. No se preocupe, si su hijo reduce la cafeína, sus nivel de energía volverá a la normalidad en pocos días.

Permita a su hijo que se dé el gusto de comer un trozo de tarta de chocolate en las fiestas de aniversario o de beber una deliciosa taza de chocolate caliente en un frío día de invierno. Estas opciones no contienen una cantidad tan elevada de cafeína como para ser nocivas. Como con todo, la moderación es la clave para mantener bajo control el consumo de cafeína de su hijo.

Revisado por: Jane M. Benton, MD, MPH
Fecha de revisión: junio de 2014