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Humo de segunda mano

(Secondhand Smoke)

Los peligros del hábito de fumar se conocen desde hace años. No obstante, en los últimos tiempos, los expertos han advertido que respirar el humo de segunda mano de otra persona también es peligroso para la salud.

El humo de segunda mano, una combinación del humo que desprende un cigarrillo o cigarro encendido (humo secundario) y el humo que exhala un fumador (humo principal), es casi tan peligroso como fumar.

Acerca del humo de segunda mano

Tal vez los fumadores no quieran poner en riesgo a las personas que los rodean, pero lo hacen. El humo de segunda mano tiene más de 4,000 compuestos químicos, desde arsénico y amoníaco hasta cianuro de hidrógeno, muchos de los cuales pueden incrementar el riesgo de padecer cáncer y enfermedades cardíacas.

Inhalar humo de segunda mano puede incrementar sustancialmente el riesgo de una persona de padecer:

  • infecciones respiratorias (como bronquitis o neumonía)
  • asma (el humo de segunda mano es un factor de riesgo para contraer asma y puede disparar ataques en quienes ya son asmáticos)
  • tos, dolor de garganta, moquera y estornudos
  • cáncer
  • enfermedad cardíaca

Así que el humo de segunda mano no solo afecta a los niños en el futuro. Puede causar problemas ahora, como afectar el rendimiento deportivo o la capacidad de realizar actividad física.

Cómo proteger a sus hijos

Incluso ahora que cada vez menos personas fuman, es probable que haya alguien en su familia o un conocido que todavía fuma. Pero nunca es sano inhalar humo de tabaco, y hasta la exposición ocasional o a corto plazo puede dejar su huella en el cuerpo.

Si fuma, intente dejar. Si hay otros fumadores en la familia, ayúdelos o aliéntelos a abandonar el hábito. Dejar de fumar no es tan fácil, porque el tabaco es sumamente adictivo. No obstante, hay muchos grupos de ayuda y programas libres de tabaco disponibles para ayudar a la gente a dejar de fumar.

Aunque no pueda hacer que su familia esté completamente libre de tabaco, aún puede proteger a sus hijos (¡y a usted!) del humo de segunda mano si hace cumplir estos hábitos prácticos:

  1. Establezca que solo se puede fumar fuera de su casa: solo se debería poder fumar lejos de los demás, en especial los niños y las mujeres embarazadas. El humo permanece en el aire incluso horas después de que alguien apaga el cigarrillo. Es por eso que aunque alguien fume en un cuarto a solas, otras personas finalmente también inhalarán ese humo.
    Como el humo se impregna en las personas y su ropa, cuando los fumadores vuelven a entrar en la casa, deben lavarse las manos y cambiarse de ropa, en especial antes de cargar o abrazar a los niños.
  2. Nunca fume con otras personas en un automóvil: incluso exhalar hacia fuera de la ventana hace muy poco, por no decir nada, en lo que respecta a reducir la exposición al humo.

A los adultos que no fuman les resulta más fácil alejarse del humo de otras personas en una casa, en el trabajo, en un restaurante, incluso en la casa de amigos o familiares. Pero a veces los niños necesitan ayuda de sus padres para llevar una vida libre de humo. No tenga miedo de hablar si alguien está fumando cerca de sus hijos. Con amabilidad, pídale a esa persona que no lo haga, pero esté preparado para alejarse del fumador si la situación se torna incómoda.

Si toma una posición con respecto al humo de segunda mano, hará que toda su familia esté mucho más sana y tal vez inspire a otras personas a pensar en dejar ese hábito poco saludable.

Revisado por: Steven Dowshen, MD
Fecha de la revisión: septiembre de 2014