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Lesiones de tímpano

(Eardrum Injuries)

Una rotura o perforación de tímpano es exactamente lo que usted se imagina: un desgarro o un agujero en el tímpano, la parte del oído que vibra en respuesta a las ondas sonoras. Las lesiones de tímpano pueden ser sumamente dolorosas y, en el peor de los casos, pueden conllevar infecciones y pérdidas auditivas.

De todos modos y afortunadamente, la mayor parte de las lesiones timpánicas se curan en pocas semanas y no provocan problemas. Cuando el tímpano no se cura por sí mismo, puede ser necesario intervenirlo quirúrgicamente a fin de corregir la lesión y de restablecer una audición normal.

Cómo funciona el oído

El tímpano, también denominado membrana timpánica, es un delgado fragmento de tejido en forma de cono que separa el oído externo del oído medio. Está situado al final del conducto auditivo externo (la parte donde se forma cerumen).

El proceso auditivo comienza cuando el pabellón auditivo (la parte visible del oído u oreja) conduce la ondas sonoras hacia el interior del conducto auditivo. Al final de este conducto se encuentra el tímpano, donde rebotan las ondas sonoras, que lo hacen vibrar. Una vez dentro del oído interno, la cóclea, que tiene forma de caracol, se encarga de convertir esas vibraciones en impulsos nerviosos. Estos impulsos viajan hasta el cerebro a lo largo del nervio coclear, también conocido como nervio auditivo. La corteza cerebral auditiva recibe esas señales y las interpreta como diferentes tipos de sonidos.

El oido

Si el tímpano se rompe o perfora, la rotura o agujero impide que vibre correctamente, lo que conlleva una reducción de la audición. Las pérdidas auditivas suelen ser de carácter temporal y pueden variar de intensidad en función del tamaño y de la localización de la lesión.

A veces, las bacterias y otro tipo de impurezas entran en el oído medio a través del orificio del tímpano y pueden provocar infecciones. Afortunadamente, estas infecciones conllevan pérdidas auditivas permanentes solo en contadas ocasiones.

Causas

hisopos de algodonMucha gente desconoce que limpiarse el interior del oído con hisopos de algodón es la principal causa de las lesiones timpánicas. Esto se debe a que al hurgarse el conducto auditivo externo o meterse objetos en su interior sin cuidado es muy fácil lesionarse el delicado tejido del tímpano, sobre todo en los niños más pequeños, cuyos conductos auditivos son muy estrechos. (Consejo: para limpiar el cerumen que se acumula en los oídos, es mejor optar por humedecer una toallita y deslizarla con delicadeza por el exterior del conducto auditivo.)

No obstante, el tímpano también se puede lesionar de muchas otras formas distintas, como las siguientes:

  • Infecciones de oído. Una infección del oído medio o interno (como la otitis media) puede conllevar a la acumulación de pus o fluido detrás del tímpano, lo cuál lo puede hacer explotar. Ésta es una causa habitual de rotura de tímpano en la población infantil.
  • Cambio brusco de presión (barotrauma). Habitualmente la presión del aire en el oído medio y en el ambiente exterior están equilibradas. Un cambio repentino en la presión barométrica (como los que ocurren en los viajes aéreos, cuando se conduce por una carretera de montaña o cuando se hace buceo) puede bastar para provocar una rotura de tímpano.
  • Ruidos fuertes (traumas acústicos). Aunque sean muy poco frecuentes, los ruidos fuertes (como los asociados a explosiones) pueden producir ondas acústicas lo bastante fuertes como para lesionar el tímpano. Los ruidos fuertes también puede provocar lesiones de carácter temporal o permanente en la cóclea y conllevar pérdidas auditivas.
  • Objetos extraños. Aparte de los hisopos, en este grupo de objetos también se incluyen las horquillas y cualquier otro objeto de tamaño reducido que los niños se pueden introducir dentro del conducto auditivo.
  • Golpe en la cabeza (o traumatismo craneoencefálico). Un golpe directo en la oreja puede provocar fracturas de cráneo o un incremento de la presión que puede romper o desgarrar el tímpano.

Síntomas

Cuando un niño se lesiona el tímpano, el primer síntoma suele ser el dolor de oído, que puede ser de leve a importante y que se puede incrementar durante un período de tiempo hasta acabar disminuyendo de forma repentina.

Otros síntomas de las lesiones de tímpano son los siguientes:

  • secreción procedente del oído de un fluido que puede ser transparente, pus o sanguinolento
  • pérdida auditiva que puede ser de leve a grave
  • zumbidos o pitidos en los oídos (acúfenos)
  • mareo, inestabilidad y/o vértigo que pueden provocar náuseas o vómitos

Diagnóstico

Si su hijo presenta alguno de estos síntomas de rotura o perforación de tímpano (incluso después de haber recibido tratamiento) llame a su pediatra inmediatamente. La mayoría de lesiones timpánicas se curan por sí mismas, pero usted debería asegurarse de que cualquier pérdida auditiva que experimente su hijo sea de carácter temporal.

Asimismo, busque atención médica inmediata si su hijo presenta síntomas graves, como secreción sanguinolenta procedente del oído, dolor extremo, pérdida total de la audición en un oído o mareo asociado a vómitos.

Para saber si su hijo tiene una rotura o perforación de tímpano, el pediatra le explorará el conducto auditivo con un instrumento provisto de luz denominado otoscopio. En algunos casos los médicos pueden ver directamente el desgarro u orificio del tímpano pero en otros casos el fluido segregado por el oído impedirá detectar la lesión.

El pediatra es posible que solicite pruebas adicionales para evaluar la pérdida auditiva, como:

  • un audiograma que permite evaluar lo bien que una persona oye los sonidos a distintas frecuencias y volúmenes
  • una timpanometría para evaluar la respuesta del tímpano a leves cambios en la presión del aire

De haber secreción procedente de oído, el pediatra enviará a evaluar la muestra a fin de detectar si se ha producido una infección en el oído medio o interno.

Tratamiento

Por lo general, las lesiones timpánicas se curan solas al cabo de pocas semanas sin necesidad de tratamiento. Durante el proceso de curación, los analgésicos de venta sin receta médica suelen ayudar a aliviar el dolor. Hable con el pediatra de su hijo para saber qué analgésicos son los mejores para él.

Para ayudar a prevenir posibles infecciones o tratar una infección existente, es posible que el médico le recete antibióticos a su hijo. Pude tratarse de gotas para los oídos o de comprimidos a tomar por vía oral. No le dé nunca a su hijo gotas para los oídos de venta sin receta médica a menos que se lo indique su pediatra. Algunas de estas gotas no se pueden utilizar cuando hay una perforación de tímpano porque pueden ocasionar problemas en el oído medio o la cóclea.

Para proteger el tímpano de su hijo durante el proceso de curación, es posible que el pediatra recomiende mantener seco el oído del niño. Dígale a su hijo que mantenga la cabeza por encima del nivel del agua mientras nada y colóquele con delicadeza en el oído un tapón a prueba de agua o bien una bolita de algodón impregnada de vaselina cada vez de se duche o se bañe. Los niños tampoco deben sonarse con fuerza hasta que se les cure completamente el tímpano.

En aquellos casos en que una rotura o perforación de tímpano no se cura por sí misma, un otorrinolaringólogo pediátrico (el médico de la nariz, el oído y la garganta) es posible que recomiende implantar un parche en el tímpano. Durante este procedimiento, se aplica una sustancia química en los bordes de la rotura o perforación a fin de estimular el crecimiento y la curación y luego se coloca un fino parche de papel sobre el área para protegerla. Este procedimiento es posible que se deba realizar en varias ocasiones para que el tímpano se pueda curar por completo.

Si todos los demás tratamientos no dan buen resultado, el especialista en otorrinolaringología puede llevar a cabo una intervención quirúrgica conocida como timpanoplastia. En este procedimiento, se injerta un pequeño fragmento de tejido del mismo niño sobre la parte afectada del tímpano para cerrar la rotura o agujero. Se trata de una intervención relativamente sencilla y los niños suelen poder abandonar el hospital el mismo día de la intervención.

Prevención

En algunos casos, como en los golpes accidentales sobre la oreja, no es imposible prevenir las lesiones timpánicas. Pero hay otros casos de perforación de tímpano que son completamente prevenibles.

He aquí algunas medidas que usted y su hijo pueden adoptar para reducir las probabilidades de este tipo de lesiones:

  • Solicitar tratamiento médico inmediato en cuanto detecten signos de infección de oído en su hijo.
  • No introducir nunca ningún objeto, como hisopos de algodón, dentro de los oídos de su hijo y enseñarle a actuar del mismo modo. Los baños regulares deberían bastar para mantener la concentración de cerumen a unos niveles normales. Si su hijo se queja de molestias o dolor de oído y usted le ve cerumen acumulado, es correcto limpiarle el exterior de la oreja con una toallita.

    Si el cerumen le provoca molestias, dolor o problemas de audición, hable con su pediatra sobre la posibilidad de retirárselo en su consulta. Si su hijo se ha introducido algún objeto en el oído, haga que un profesional de la salud se lo extraiga para evitar que se lesione todavía más el oído.
  • A ser posible, quienes padecen catarros o infecciones de senos nasales deben evitar los vuelos aéreos. Cuando su hijo viaje en avión, dele un chicle para que lo mastique durante el despegue y el aterrizaje o asegúrese de que sabe como equiparar la presión a ambos lados de los oídos mediante las conductas de bostezar o tragar saliva. A los bebés se los debe amamantar, dar el biberón o facilitarles una taza entrenadora para beber durante esos momentos.
  • Toda persona que haga buceo debe disponer del certificado adecuado y saber cómo equiparar la presión a ambos lados del tímpano.

Revisado por: Steven P. Cook, MD
Fecha de revisión: Septiembre de 2011