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Cifosis

(Kyphosis)

La columna vertebral de cualquier persona presenta una suave curvatura en la parte superior de la espalda. Las vértebras torácicas, que están adheridas a las costillas, se suelen curvar hacia delante formando un ángulo suave, de entre 20 y 40 grados. Si este ángulo es demasiado pronunciado, superior a los 50 grados, esta afección recibe el nombre de "cifosis" (también conocida como "joroba" o "chepa").

En muchos casos de cifosis, la columna se ve normal, y la afección no requiere ningún tipo de tratamiento. Algunos casos de cifosis que se dan en la población infantil se pueden corregir enseñando a los niños a ponerse más derechos y fortaleciendo la espalda mediante fisioterapia y ejercitando los músculos del torso.

Sin embargo, los casos de cifosis graves y claramente visibles pueden ser dolorosos, provocar problemas en los pulmones y otros órganos y/o preocupaciones relacionadas con el aspecto y la autoimagen.

En la mayoría de los casos, la cifosis se hace evidente durante la adolescencia, aunque hay adultos que desarrollan la enfermedad con la edad debido a traumatismos en la columna vertebral y al desarrollo de enfermedades degenerativas, como la artritis y la osteoporosis.

El tratamiento de las cifosis en los adolescentes puede incluir el uso de corsés ortopédicos y, en contadas ocasiones, la necesidad de acudir a una operación para corregir el problema. Incluso aunque deban someterse a una operación, los pacientes suelen poder retomar un estilo de vida activo cuando se recuperan de la intervención.

Sobre la cifosis

La cifosis es una curvatura anormal de la columna vertebral que ocurre en la parte media y superior de la espalda. Solo los casos más graves darán como resultado la formación de una joroba o causarán molestias y/o problemas respiratorios.

Existen varios tipos distintos de cifosis que pueden afectar a la población infantil, cada una de ellas con sus propias causas:

  • La cifosis postural. Es el tipo más frecuente de cifosis que se suele poner de manifiesto durante la adolescencia. Puede causar leves molestias, pero en contadas ocasiones provoca dolor o problemas posteriores. La cifosis postural ocurre cuando los huesos y los músculos se desarrollan de forma anormal, posiblemente debido a que se adoptan posturas incorrectas y/o se anda encorvado. Es más frecuente en las niñas que en los niños.
  • La enfermedad de Scheuermann. Debe su nombre al apellido del radiólogo danés que la identificó. También suele aparecer en la adolescencia, durante la fase del "estirón". Se puede dar por familias, y hace que las vértebras tengan forma de cuña, en vez de la típica forma rectangular, cuando se ven de perfil en una radiografía. Es un poco más frecuente en los niños que en las niñas.

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  • La cifosis congénita. Ocurre cuando la columna vertebral se desarrolla de forma anormal antes de que nazca el bebé. Varias vértebras se pueden fusionar entre sí o los huesos se pueden formar inadecuadamente. El crecimiento puede hacer que la cifosis empeore. Es importante evaluar a los niños que padezcan esta afección, porque podrían presentar otros problemas traumatológicos, así como anormalidades en el corazón y/o los riñones.

Diagnóstico

En los casos más graves de cifosis, se ve un acentuado arqueamiento en la parte superior de la espalda, o bien una chepa o joroba claramente visibles. De todos modos, en muchos casos la cifosis no se asocia a síntomas tan evidentes y no es fácil de diagnosticar.

Para detectar la presencia de una cifosis, el pediatra examinará la espalda de su hijo y es posible que le pida que flexione el tronco hacia adelante desde la cintura. A menudo, la cifosis se identifica con mayor más facilidad cuando la espalda se flexiona de esta forma. También se puede pedir al niño que se acueste, lo que puede ayudar a diagnosticar una cifosis postural.

Si el pediatra sospecha que uno de sus pacientes podría tener cifosis, pedirá que le hagan radiografías de la columna vertebral, que le ayudarán a determinar el tipo de cifosis que padece. Para saber si la cifosis afecta a la respiración, el pediatra pedirá al niño que se someta a pruebas para evaluar la función pulmonar.

Si el pediatra considera que el problema de su paciente podría obedecer a otra causa, como, por ejemplo, una infección o un tumor, es posible que solicite una resonancia magnética (RM) de la espalda.

Tratamiento

Si parece ser que el arqueamiento de la espalda no va a ocasionar ningún problema, lo más probable es que la cifosis no requiera tratamiento alguno. Bastará con ir haciendo revisiones de control periódicas para asegurarse de que el arqueamiento de la espalda no se vuelve más pronunciado. La mayoría de los casos de cifosis dejará de avanzar cuando el niño complete la etapa de crecimiento.

Algunos casos se han de derivar a un traumatólogo, un médico especializado en el tratamiento de afecciones médicas relacionadas con los huesos. Este examinará la columna del niño para determinar la causa y la gravedad de la cifosis, así como para recomendar su tratamiento.

El tratamiento varía, en función del tipo de cifosis y de su gravedad:

  • La cifosis postural no avanza y puede mejorar por sí sola. Como mucho, solo se requerirán sesiones de fisioterapia para reducir el dolor y mejorar la postura, aparte de ejercicios para fortalecer los músculos de la espalda, que ayuden a sostener la columna vertebral. Algunas personas mejoran durmiendo en un colchón duro.
  • La enfermedad de Scheuermann puede requerir el uso de un corsé ortopédico. En los casos más graves (curvatura de 75 grados o superior) puede ser necesario acudir a la cirugía. Esto ocurre cuando la enfermedad produce dolor o dificultades para respirar y/o cuando la espalda no responde a otros tratamientos.
  • Las cifosis congénitas a veces requieren operaciones a edades tempranas para corregirlas.

Corsé ortopédico y cirugía

A menudo es necesario utilizar corsés ortopédicos (algunos se usan solo por la noche y otros entre 18 y 20 horas al día) hasta que el niño finalice la etapa de crecimiento y sea poco probable que la cifosis siga progresando. El objetivo del corsé es impedir que el arqueamiento de la columna aumente mientras se van desarrollando los huesos.

El corsé que recomiende el traumatólogo dependerá de la localización exacta del arqueamiento y de su gravedad. El corsé toracolumbosacro (TSLO, por sus siglas en inglés) es un tipo de corsé que se utiliza a menudo para tratar la cifosis. Es un corsé que llega hasta las axilas y que se puede colocar debajo de la ropa.

Cuando la cifosis requiere una operación, lo más probable es que el cirujano ortopédico realice una fusión vertebral. En este procedimiento, se fusionan (o unen) varias de las vértebras afectadas para reducir el arqueamiento de la columna. El cirujano unirá nuevos trozos de hueso a las vértebras mediante varillas de metal y tornillos, que colocará profundamente bajo los músculos de la columna.

Al cabo de entre unos pocos meses y un año de la operación, los huesos crecen juntos, o se "fusionan", pero las piezas metálicas se suelen dejar en su lugar, porque no se notan ni generan ningún tipo de molestia. Los pediatras suelen recetar sesiones de fisioterapia después de la operación para que la espalda se recupere más deprisa.

Cada caso es distinto, pero la mayoría de los niños que se someten a una operación para corregir una cifosis pueden ponerse de pie y caminar al cabo de uno o dos días de la intervención y suelen volver a sus casas en el transcurso de una semana. La mayoría vuelven a ir al colegio en un plazo máximo de un mes y pueden retomar algunas de sus actividades al cabo de 3 o 4 meses. Al cabo de entre 6 meses y un año, la mayoría puede retomar todas sus actividades habituales, porque sus huesos deberían estar completamente fusionados al cabo de, como máximo, un año. La mayoría de los niños que se someten a este tipo de operación (y también sus padres), informan de que están muy satisfechos con sus resultados.

Con una atenta evaluación y un tratamiento adecuado, sea a base de ejercicios, un corsé ortopédico o una operación, casi todos los niños con cifosis pueden llevar vidas normales y activas, sin ningún tipo de restricción en sus actividades habituales.

Revisado por: Suken A. Shah, MD
Fecha de revisión: enero de 2014