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Cuando su hijo necesite una escayola (yeso)

(When Your Child Needs a Cast)

Los huesos rotos (o fracturas) son consecuencia de accidentes habituales durante la infancia. Y, a pesar de que un hueso se puede romper en fracciones de segundo debido a una caída súbita desde unas barras metálicas o a un fuerte choque en el campo de fútbol, su proceso de curación tarda bastante más tiempo.

En la mayoría de los casos de rotura de hueso, el afectado necesita que le pongan una escayola (o yeso). Una escayola es un vendaje duro, fabricado con fibra de vidrio o yeso, que mantiene los huesos inmóviles durante el proceso de curación. Dependiendo de la edad del niño y del tipo de fractura, la escayola se debe dejar durante tan poco tiempo como cuatro semanas o durante tanto tiempo como 10 semanas.

En las fracturas de poca importancia, puede bastar con utilizar férulas. Las férulas son ajustables y sostienen el hueso fracturado por uno o ambos lados, mientras que las escayolas rodean toda el área afectada y deben ser extraídas por un médico cuando el hueso se haya curado.

Tipos de roturas

Es posible que el pediatra sepa que un hueso está roto a simple vista, tras observar el área lesionada. De todos modos, para confirmar la existencia de una fractura y determinar de qué tipo de fractura se trata, el pediatra deberá solicitar una radiografía.

Puesto que los huesos de los niños son más flexibles que los de los adultos y más propensos a doblarse que a partirse por la mitad, los niños tienden a presentar fracturas incompletas (que no llegan a atravesar toda la anchura del hueso). Entre los tipos de fracturas incompletas más frecuentes, se incluyen las siguientes:

  • fractura en rodete: un lado del hueso se dobla o se curva, formándose un pequeño bulto, sin que se rompa el otro lado
  • fractura en tallo verde (o en rama verde): un lado del hueso se fractura y el otro se curva (esta fractura es similar a lo que sucedería si intentáramos partir un tallo verde)

Los huesos maduros son más proclives a romperse por completo y, si un hueso inmaduro se somete a una fuerza considerable, la fractura también será total o completa, en vez de parcial o incompleta. Las fracturas completas son aquellas que atraviesan el hueso por completo y que a veces conllevan la rotura del hueso en múltiple fragmentos. Las fracturas incompletas pueden ser de los siguientes tipos:

  • fractura cerrada: una fractura donde la piel queda intacta
  • fractura abierta (o compuesta): una fractura donde el extremo del hueso roto atraviesa la piel (se asocia a un mayor riesgo de infección)
  • fractura no desplazada: una fractura donde los fragmentos del hueso roto están bien alineados.
  • fractura desplazada: una fractura donde los fragmentos de cada lado del hueso roto no están bien alineados (estas fracturas requieren que el médico realinee los fragmentos de hueso o bien una intervención quirúrgica para asegurarse de que los fragmentos quedan correctamente alineados antes de colocar la escayola)

Otros términos que también se utilizan para clasificar fracturas:

  • fisura o "fractura fina": la rotura del hueso es muy estrecha, del grosor de un pelo
  • factura simple: el hueso afectado se rompe solamente por una parte
  • fractura segmentaria: un mismo hueso se rompe por dos o más partes distintas
  • fractura conminuta: el hueso se astilla, al romperse por más de dos partes distintas y/o sufrir un aplastamiento

En la población infantil también abundan las fracturas del cartílago de crecimiento (o placa epifisaria). Se trata de roturas que afectan exclusivamente a la placa epifisaria o tanto a esta placa como al área que la rodea. Este tipo de fracturas son propias de la etapa infantil y adolescente, ya que al final de la adolescencia las placas epifisarias se cierran y no se pueden fracturar. Este tipo de fracturas pueden ser de leves a graves y deben ser tratadas por especialistas en ortopedia.

Antes de colocar la escayola

En las fracturas desplazadas, se deberá recolocar el hueso, alineando sus fragmentos, para que se puedan soldar en la posición correcta. El doctor puede enderezar el hueso desde el exterior de la lesión, procedimiento que recibe el nombre de reducción cerrada.

La reducción cerrada implica que el doctor aplique presión para volver a colocar los fragmentos óseos en su sitio. Puesto que realinear un hueso es un procedimiento doloroso, al niño se le administran sedantes, generalmente por vía intravenosa (VI), para que no sienta ningún dolor. Tras la realineación, se coloca la escayola para mantener los huesos en su posición correcta y, a continuación, se practica una segunda radiografía para asegurarse de que los huesos están bien alineados.

Si la fractura es complicada o más grave, es posible que se deba practicar una reducción abierta. La reducción abierta es un procedimiento quirúrgico donde se realiza una incisión en la piel y se colocan clavos y/o placas metálicos en los fragmentos del hueso roto para estabilizarlo durante el proceso de curación. Este procedimiento se hace bajo anestesia general.

La colocación de la escayola

Generalmente, las escayolas se fabrican con uno de estos dos materiales:

  • yeso mate: se trata de un polvo blanco y pesado, que se mezcla con agua para formar una pasta espesa que se endurece con rapidez. Las escayolas de yeso son más pesadas que las de fibra de vidrio y no soportan tan bien el agua como las de fibra de vidrio.
  • fibra de vidrio (material sintético): las escayolas de fibra de vidrio son más ligeras y más frescas que las de yeso y las hay de muchos colores diferentes. La capa externa es de fibra de vidrio (una especie de plástico moldeable) y, por lo tanto, es impermeable, pero la capa interna, más almohadillada, no lo es. De todos modos, a veces es posible obtener forros internos impermeables. El médico que le ponga la escayola a su hijo decidirá si es o no adecuado colocarle una escayola de fibra de vidrio provista de este tipo de forro.

Colocar una escayola es relativamente fácil. Primero se envuelve la zona lesionada con varias capas de algodón suave. A continuación, el médico o el técnico ortopédico coloca una nueva capa de yeso o de fibra de vidrio sobre la capa superior de algodón. La capa más externa estará húmeda al principio pero se endurecerá cuando se seque, formando una cubierta dura y protectora. A veces los médicos hacen pequeños cortes en los lados de la escayola para dejar espacio por si se produjeran inflamaciones.

Hay muchos tipos de escayolas para todos los tipos de fracturas. Los más corrientes son:

  • escayola de medio brazo: se coloca desde los nudillos de la mano hasta justo debajo del codo. Este tipo de escayola se utiliza para fracturas de antebrazo o de muñeca y después de algunas intervenciones quirúrgicas.
  • escayola de brazo entero: se aplica desde la parte superior del brazo hasta los nudillos de la mano. Se suele utilizar para fracturas de la parte alta del brazo o del codo, pero también se puede usar en fracturas de antebrazo.
  • escayola de media pierna: va desde justo por debajo de la rodilla hasta la planta del pie. Se suele utilizar en las fracturas de tobillo o de la parte inferior de la pierna o tras una intervención quirúrgica.
  • escayola de pierna entera: se aplica desde la parte superior del muslo hasta el pie. Se utiliza para curar fracturas de rodilla, de la parte inferior de la pierna o de tobillo.
  • escayola tipo espica de cadera: se aplica desde el tórax hasta las rodillas y se utiliza para mantener inmóviles los músculos y tendones de la cadera después de una intervención quirúrgica.

A veces se colocan férulas durante unos días (habitualmente de tres a siete), antes de colocar la escayola. Esto permite que la inflamación remita a fin de poder ajustar mejor la escayola al área lesionada.

Las férulas se suelen fijar en su sitio mediante cierres o broches de tela, velcros o cinta, pero no se deben quitar ni reajustar aunque el niño sienta algunas molestias. Solo los médicos o los técnicos ortopédicos pueden regular férulas.

Cuidados a aplicar en las escayolas a corto plazo

Lo más probable es que el área que rodea la fractura duela y esté algo inflamada durante unos pocos días. Por lo tanto, es posible que el pediatra recomiende que su hijo tome paracetamol o ibuprofeno para aliviarle el dolor.

El pediatra también es posible que recomiende elevar la parte del cuerpo fracturada. Utilice algo blando, como un almohadón, para mantener el brazo o la pierna lesionados por encima del corazón, con el objetivo de reducir el dolor y la inflamación.

Si su hijo lleva (una férula o) una escayola en el brazo, la enfermera o el técnico le dará un cabestrillo para sujetarlo. Los cabestrillos son de tela y se colocan alrededor de la parte posterior del cuello; funcionan como una especie de manga donde se introduce el brazo para que descanse cómodamente y se mantenga inmóvil. Si un niño que se ha roto la pierna es lo bastantes maduro y tiene una estatura adecuada, le darán unas muletas para que se pueda desplazar con mayor facilidad.

A veces se utilizan "botas ambulatorias" (una escayola para el pie o la pierna provista de un dispositivo especial implantado en el talón) que permiten andar pero, si su hijo ha de llevar una, no la debería utilizar hasta que esté completamente seca.

Cuidados a aplicar en las escayolas a largo plazo

Para que los huesos se curen bien, hay que adoptar algunas medidas para asegurarse de que la escayola desempeña su trabajo. Los siguientes consejos pueden ayudar a mantener la escayola en buen estado:

  • Mantener secas las escayolas no impermeables. Muchas escayolas no son impermeables, de modo que es muy importante mantenerlas secas durante todo el tiempo. Es preferible que su hijo se bañe, en vez de ducharse. El médico le recomendará que utilice una bolsa de plástico o una funda protectora para escayolas cuando se bañe. El área escayolada se debería elevar mediante un objeto similar a una caja de leche o de otros envases para evitar que entre en contacto con el agua. Los niños de menos de 5 años de edad se deben lavar mediante baños de esponja.
  • No introducir objetos ni sustancias dentro de la escayola. Lo más probable es que haya un momento en que su hijo empiece a notar que le pica la piel cubierta por la escayola. No permita que introduzca ningún objeto para rascarse, puesto que podría hacerse heridas al arañarse, lo que podría conllevar infecciones. Tampoco se deben introducir dentro de la escayola polvos de talco, cremas ni aceites.

    Para aliviar el picor, pruebe a dar golpecitos en el exterior de la escayola o a encender un secador, programado en la modalidad de aire frío, cerca del borde de la escayola.

    Los niños de corta edad que llevan escayola, se deben observar atentamente, ya que pueden introducirse objetos o alimentos de escaso tamaño dentro de la escayola.
  • Comprobar que no se producen grietas. Asegúrese de revisar la escayola con regularidad para comprobar que no contiene grietas, roturas, desgarros o zonas reblandecidas. En caso de detectar cualquiera de estos rasgos en la escayola de su hijo, pónganse en contacto con su pediatra.
  • No alterar la escayola. Decorar la escayola o permitir que la firmen la familia y los amigos de su hijo son cosas que están bien, pero otras conductas, como extraer el relleno de algodón o cortar trozos de la escayola, no lo están.
  • Bordes afilados. Si se forma un borde afilado en la escayola que irrita o corta la piel, ponga cita adhesiva o molesquín (paño de algodón) sobre él para que no pueda entrar en contacto con la piel de su hijo.

Cuándo llamar al pediatra

Cuando (las férulas y) las escayolas se aplican correctamente y se siguen las instrucciones adecuadas para mantenerlas en buen estado, es muy raro que se produzcan complicaciones. A veces pueden formarse llagas si (la férula o) la escayola quedan demasiado holgadas y rozan la piel. Y estas llagas se pueden infectar. Si la (férula o la) escayola quedan demasiado apretada, los dedos de los pies se pueden poner azulados o morados, aunque esto se puede corregir reajustándola.

Póngase en contacto con el pediatra de su hijo ante cualquiera de las siguientes observaciones:

  • aumento de dolor que no mejora levantando la parte escayolada ni con analgésicos
  • compresión excesiva por parte de la escayola, que provoca hormigueo o adormecimiento en manos o pies
  • los dedos de manos o pies se ponen blancos, morados o azules
  • problemas para mover los dedos de manos o pies
  • formación de una o varias ampollas bajo la escayola
  • cualquier olor extraño o supuración procedentes del interior de la escayola
  • una rotura en la escayola o que la escayola empiece a ir holgada
  • la piel que rodea los bordes de la escayola se pone roja o en carne viva
  • fiebre

Extracción de la escayola

Una vez se haya curado el hueso, la escayola se deberá extraer utilizando una pequeña sierra eléctrica. La hoja de la sierra no estará afilada sino que será roma, redondeada y vibrátil. Su vibración será lo bastante fuerte como para romper la fibra de vidrio o el yeso pero no podrá dañar la piel de su hijo. De todos modos, no intente extraer la escayola su hijo.

Una vez quitada la escayola, lo más probable es que su hijo perciba que el área lesionada tiene un aspecto diferente y también la notará diferente. La piel estará pálida, seca o escamosa; el vello se verá más oscuro y los músculos que cubren el hueso parecerán haberse reducido de tamaño y volumen. Todo esto solo será temporal. Con algo de tiempo y, si su hijo practica los ejercicios especiales que le recomiende el pediatra o el fisioterapeuta, el hueso y los músculos de su alrededor volverán a funcionar como antes.

Revisado por: Yamini Durani, MD
Fecha de revisión: octubre de 2012