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Adenovirus

(Adenovirus)

Sobre las infecciones por adenovirus

Los adenovirus son un grupo de virus que pueden infectar las membranas (tejido de revestimiento) de las vías respiratorias, los ojos, los intestinos y las vías urinarias. Permiten explicar en torno al 10% de las infecciones respiratorias agudas que afectan a la población infantil y son una causa habitual de diarrea.

Las infecciones por adenovirus afectan a los bebés y a los niños pequeños mucho más que a los adultos. Las guarderías y escuelas a veces tienen múltiples casos simultáneos de infecciones respiratorias y diarreas provocadas por adenovirus.

Las infecciones por adenovirus pueden ocurrir en cualquier momento del año, pero:

  • los problemas en las vías respiratorias provocadas por adenovirus son más frecuentes a finales del invierno, en primavera y a principios del verano
  • la conjuntivitis y la fiebre faringoconjuntival provocadas por adenovirus tienden a afectar a niños mayores, mayoritariamente en verano

Las infecciones por adenovirus pueden afectar a niños de cualquier edad, pero la mayoría tienen lugar en los primeros años de vida y la mayoría de los niños ha contraído por lo menos una antes de cumplir 10 años. Hay muchos tipos distintos de adenovirus, de modo que algunos niños pueden tener varias infecciones repetidas provocadas por este tipo de virus.

Signos y síntomas

Los signos y los síntomas de la infección por adenovirus varían en función de cuál sea la parte del cuerpo afectada:

Enfermedad febril respiratoria. La consecuencia más habitual de una infección por adenovirus en la población infantil es una infección de las vías respiratorias que cursa con fiebre. Se trata de una enfermedad que suele parecer de tipo gripal y que puede incluir síntomas de faringitis (inflamación de la faringe o dolor de garganta), rinitis (inflamación de las mucosas nasales, congestión o moqueo nasal), tos y ganglios linfáticos inflamados. A veces esta infección respiratoria conlleva la aparición de una otitis media, o infección del oído medio.

Los adenovirus también afectan a menudo a las vías respiratorias bajas, pudiendo originar las siguientes enfermedades: bronquiolitis, crup y neumonía viral; esta última es menos frecuente y puede provocar problemas de gravedad en los lactantes. Los adenovirus también pueden producir una tos fuerte y seca, que puede recordar a la propia de la tos ferina.

Gastroenteritis. La gastroenteritis es una inflamación del estómago y del intestino delgado y grueso. Sus síntomas incluyen diarrea acuosa, vómitos, dolor de cabeza, fiebre y retortijones abdominales.

Infecciones genitourinarias. Las infecciones urinarias pueden cursar con micción frecuente, escozor y quemazón, dolor y sangre en la orina. Se sabe que los adenovirus también pueden ocasionar una afección denominada cistitis hemorrágica, caracterizada por la presencia de sangre en la orina. La cistitis hemorrágica suele remitir sin tratamiento.

Infecciones oculares:

  • La conjuntivitis es una leve inflamación de la conjuntiva (las membranas que recubren el ojo y la superficie interna de los párpados). Entre sus síntomas, figuran los siguientes: ojos rojos, legañas y otras secreciones oculares, lagrimeo y sensación de tener algo dentro del ojo.
  • La fiebre faringoconjunctival, que a menudo se presenta en forma de pequeños brotes en niños en edad escolar, tiene lugar cuando los adenovirus afectan tanto al revestimiento de los ojos como al de las vías respiratorias. Sus síntomas incluyen fuerte enrojecimiento ocular y fuerte dolor de garganta, a veces acompañados de fiebre baja, rinitis y ganglios linfáticos inflamados.
  • La queratoconjuntivitis es una infección de mayor gravedad que afecta tanto a la conjuntiva como a la córnea (la parte anterior y transparente del ojo) de ambos ojos. Este tipo de infección por adenovirus es muy contagiosa y afecta mayoritariamente a niños mayores y adultos jóvenes, cursando con enrojecimiento ocular, fotofobia (molestias oculares al exponerse a la luz), visión borrosa, lagrimeo y dolor.

Contagio

Los adenovirus son muy contagiosos, de modo que su infecciones tienden a repetirse en lugares donde se establece contacto entre los asistentes, como las guarderías, los centros de preescolar, las escuelas, los hospitales y los campamentos de verano.

Los tipos de adenovirus que provocan infecciones respiratorias e intestinales se contagian entre humanos a través de secreciones respiratorias (toses y estornudos) y también a través de la contaminación fecal. Las haces se propagan a través de agua contaminada, al ingerir alimentos contaminaos por moscas o por no lavarse las manos lo suficiente (como después de utilizar el váter, antes de preparar la comida o después de manipular pañales sucios).

Un niño también puede contraer una infección por adenovirus al dar la mano o al compartir juguetes con una persona infectada. Los adenovirus pueden sobrevivir encima de superficies durante largos periodos de tiempo, de modo que puede haber transmisiones indirectas al exponerse a superficies contaminadas, como las de los muebles o de otros objetos.

Los tipos de adenovirus que provocan conjuntivitis se pueden trasmitir a través del agua (en lagos o piscinas), al compartir objetos contaminados (como toallas o juguetes), o a través de tacto.

Una vez un niño se expone al adenovirus, los síntomas se suelen desarrollar desde dos días a dos semanas después.

Tratamiento

Las enfermedades por adenovirus se suelen parecer bastante a ciertas infecciones bacterianas, que se pueden tratar con antibióticos. Pero los antibióticos no van bien para tratar infecciones víricas. Para diagnosticar el origen verdadero de los síntomas a fin de recetar un tratamiento adecuado, es posible que el pediatra quiera analizar muestras de secreciones respiratorias o conjuntivales, de heces, de sangre o de la orina del paciente.

El pediatra de su hijo decidirá un curso de acción a seguir en función de la afección que este padezca. Las infecciones por adenovirus no suelen requerir internamiento hospitalario. De todos modos, es posible que bebés y niños pequeños no puedan beber tanta cantidad de líquido como deberían para compensar las pérdidas ocasionadas por los vómitos y/o las diarreas y, por lo tanto, sea necesario hospitalizarlos para tratar su deshidratación o para impedir que se deshidraten. Asimismo, los lactantes de pocos días o meses (sobre todo los prematuros) con pulmonía suelen requerir internación hospitalaria.

En la mayoría de los casos, el organismo del niño, con la ayuda de su sistema inmunitario, acabará deshaciéndose del virus. Los antibióticos no permiten tratar ninguna infección vírica, de modo que lo mejor que puede hacer es intentar que su hijo esté lo más cómodo posible.

Si su hijo padece una infección respiratoria o tiene fiebre, es fundamental que repose y que ingiera abundante líquido. Un humidificador de vapor frío (vaporizador) puede ayudar a aliviar la congestión nasal del niño y a hacer que se sienta más cómodo. Asegúrese de limpiar y secar a conciencia el humidificador cada día para impedir la contaminación bacteriana y la formación de moho. Si su hijo todavía no ha cumplido 6 meses, tal vez deba limpiarle la nariz administrándole gotas de solución salina y utilizando un aspirador nasal.

No dé a su hijo medicamentos contra el catarro (anticatarrales) o contra la tos (antitusivos) de venta sin receta médica sin preguntárselo antes al pediatra. Puede utilizar el paracetamol para tratar la fiebre (el pediatra le indicará cuál es la dosis adecuada); de todos modos, no administre a su hijo medicamentos que contengan salicilatos (como el ácido acetilsalicílico de la Aspirina) debido al riesgo de que desarrolle un síndrome de Reye, una enfermedad que puede poner en peligro la vida de un niño.

Si su hijo tiene diarrea o vomita, incremente su ingesta de líquidos y hable con su pediatra sobre si es o no conveniente que le administre una solución de rehidratación oral para evitar que se deshidrate.

Para aliviar los síntomas de la conjuntivitis, utilice compresas tibias y, si el pediatra lo recomienda, gotas oculares o una pomada ocular de uso tópico.

Duración

La mayoría de las infecciones por adenovirus duran de unos pocos días a una semana. De todos modos:

  • las infecciones respiratorias graves pueden alargarse más y provocar síntomas persistentes, como la tos
  • la neumonía puede durar entre dos y cuatro semanas
  • la conjuntivitis puede persistir entre varios días y una semana más
  • las queratoconjuntivitis graves pueden durar varias semanas
  • los adenovirus pueden provocar diarreas de hasta dos semanas de duración (más largas que las diarreas origen viral)

Prevención

No hay ninguna forma de prevenir por completo las infecciones por adenovirus en la población infantil. Para reducir su propagación, los padres y demás cuidadores deben fomentar que los niños se laven las manos con frecuencia, mantener limpias las superficies compartidas (como mesas, mármoles y juguetes) e impedir que los niños infectados entren en contacto con otros niños hasta que remitan sus síntomas.

Cuándo llamar al pediatra

La mayoría de las anteriores afecciones por adenovirus y sus síntomas también se pueden asociar a otras causas. Llame al pediatra de su hijo si:

  • su fiebre prosigue durante más de pocos días
  • sus síntomas parecen empeorar después de que haya transcurrido una semana
  • su hijo tiene problemas para respirar
  • su hijo todavía no ha cumplido los 3 meses
  • cualquier enrojecimiento y/o hinchazón alrededor del ojo se agrava o se vuelve más doloroso
  • su hijo presenta signos de deshidratación, como parecer cansado o con falta de energía, orinar menos de lo habitual o tener la boca seca o/y los ojos hundidos

Recuerde que usted es quien mejor conoce a su hijo. Si le parece que está muy enfermo, no dude en llamar al pediatra de inmediato.

Revisado por: Yamini Durani, MD
Fecha de revisión: julio de 2012