SSM Cardinal Glennon Children's Medical Center
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Ir al servicio de urgencias

(Going to the Emergency Room)

Cuando su hijo enferme o se lesione, es natural que usted se asuste y se dirija sin dilación a un servicio de urgencias, porque sabe que allí le atenderán, independientemente del día y la hora que sea o de la gravedad de la afección que tenga su hijo.

En algunos casos, se tratará de una verdadera urgencia médica y el servicio de urgencias de un hospital será el lugar más adecuado para que su hijo reciba atención médica.

En otros casos, la enfermedad o lesión de su hijo podrá ser atendida en una clínica de urgencias, o su tratamiento se podrá posponer hasta que lo pueda ver su pediatra.

Cuando el lugar adonde deba acudir sea el servicio de urgencias de un hospital, es importante que sepa qué puede necesitar esperar cuando llegue allí. Saber con antelación qué se puede encontrar en un servicio de urgencias puede hacer que la experiencia le resulte un poco menos estresante.

Encontrar el servicio de urgencias adecuado en el momento adecuado

En determinadas situaciones, deberá marcar el teléfono de emergencias (911 en EE.UU, 999 en el Reino Unido y 112 en el resto de la U.E.), en vez de llevar a su hijo un servicio de urgencias médicas. Llame a este teléfono si:

  • A su hijo le cuesta mucho respirar y se está poniendo azul.
  • Ha ocurrido un accidente de tráfico y su hijo está inconsciente o gravemente herido.
  • Su hijo está teniendo una convulsión cuya duración supera los 3 minutos, le cuesta mucho respirar o se pone azul.
  • Su hijo pierde conciencia o deja de reaccionar.
  • Es posible que su hijo se haya lesionado el cuello o la columna vertebral.
  • Su hijo ha sufrido un traumatismo craneoencefálico seguido de pérdida de la conciencia, vómitos persistentes o no responde con normalidad.
  • Su hijo sangra de forma importante y descontrolada.
  • Es posible que su hijo se haya intoxicado porque no responde con normalidad o le cuesta respirar. En tal caso, llame al Centro de Toxicología (Poison Control Center, cuyo teléfono en EE.UU. es el 1-800-222-1222) para que le faciliten recomendaciones y tal vez los dirijan a un servicio de urgencias médicas.

Prepararse con tiempo de antelación

Pregunte al pediatra de su hijo qué debería hacer (y a qué servicio de urgencias debería acudir) antes de encontrarse en una situación en que necesite este tipo de servicios. El pediatra le dirigirá al servicio de urgencias hospitalarias más cercano a su domicilio o al del hospital donde él atiende a sus pacientes regularmente.

¿Debería llevar a su hijo al servicio de urgencias de un hospital infantil? Al estar especializados en la atención médica de la población infantil, los hospitales pediátricos disponen del personal, los especialistas y las instalaciones más adecuadas para tratar a este tipo de población. O sea que, si su hijo tiene una urgencia médica y hay un hospital infantil cerca de su domicilio, hará bien en llevarlo allí.

Si no hay ningún hospital infantil cerca de su domicilio, el hospital público más cercano le proporcionará los cuidados médicos que necesite su hijo. Si, por cualquier motivo, ese hospital no dispusiera de las infraestructuras necesarias para tratar la afección específica de su hijo, los médicos organizarían el traslado del niño a un centro bien equipado.

¿Es una verdadera urgencia médica?

En algunas situaciones, se debe acudir al servicio de urgencias de inmediato. Estas situaciones incluyen las siguientes:

  • ciertas dificultades para respirar, como respiración con esfurzo o más rápida de lo habitual
  • cambios en el estado mental, como modorra repentina, falta de respuesta, o sentirse desorientado, confundido o desubicado
  • un corte o abertura en la piel acompañado de una hemorragia que no cesa
  • rigidez de cuello acompañada de fiebre
  • taquicardia (aceleración de la frecuencia cardiaca) que no remite
  • hemorragia importante o traumatismo craneoencefálico
  • cambio de comportamiento tras una posible ingesta de sustancias o medicamentos tóxicos
  • fiebre acompañada de una erupción que se extiende con rapidez

Prepararse para ir al servicio de urgencias

Cuando vaya al servicio de urgencias, es importante que sepa describir bien los síntomas que presenta su hijo. También es importante que conozca bien la información médica básica sobre su hijo: alergias, enfermedades y lesiones previas, intervenciones a que se ha sometido y afecciones crónicas que pueda padecer.

Incluso aunque se sepa esos datos a la perfección, considere la posibilidad de escribirlos sobre papel, pues esto le resultará de gran utilidad cuando le dominen los nervios en plena urgencia médica. Además, tener estos datos por escrito en su casa permitirá que cualquier persona que cuide de su hijo, como un canguro, disponga de ellos en caso de que tuviera que llevar al niño a un servicio de urgencias médicas.

Al elaborar por escrito la información médica sobre su hijo, incluya los siguientes aspectos:

  • medicamentos que está tomando el niño
  • alergias
  • hospitalizaciones previas
  • intervenciones quirúrgicas previas
  • enfermedades
  • antecedentes médicos familiares relevantes
  • vacunas recibidas

Es posible que también le pregunten cuándo su hijo ingirió alimentos o bebidas por última vez. Debería saber el nombre completo y el número de teléfono del pediatra que lleva a su hijo y también es recomendable que se sepa los datos de la farmacia donde suele comprarle los medicamentos de venta con receta médica.

Si lleva a su hijo al servicio de urgencias por haber ingerido determinado medicamento o producto de limpieza, lleve consigo el recipiente de la sustancia que haya ingerido. Así ayudará a los médicos a determinar qué tipo de tratamiento necesita el niño. Si su hijo se ha tragado un objeto, lleve consigo otro ejemplar del mismo objeto, a ser posible.

En cualquier servicio de urgencias, a menos que se trate de una emergencia realmente grave, prepárese para esperar. Considere la posibilidad de llevarse algo con que entretenerse durante la espera, como libros, revistas o facturas por organizar. Es una buena idea llevarse papel y bolígrafo para anotar las preguntas que desee formular al médico. Si su hijo no se encuentra muy mal, lleve también cosas para mantenerlo ocupado, como lápices de colores, libros, juguetes y objetos que lo tranquilicen y le den seguridad, como su peluche favorito.

Si cree que existe la posibilidad de que ingresen a su hijo en el hospital después de la visita, tal vez le interese llevar consigo una muda de ropa y un cepillo de dientes tanto para su hijo como para usted.

La mayoría de los servicios de urgencias hospitalarias disponen de servicios de traducción o de personas que pueden ayudar en el proceso de traducción. Si usted no habla inglés con fluidez, considere la posibilidad de ir acompañado de un familiar o amigo que pueda hacer de traductor entre usted y el personal sanitario.

Palabras que puede oír en el servicio de urgencias de un hospital

Médico jefe o médico responsable: el médico encargado de supervisar el funcionamiento del servicio de urgencias en ese momento.

Médico residente: una persona licenciada en medicina que se está formando en una especialidad, como pediatría, medicina de familia, medicina interna o cirugía.

Hospital docente: un hospital que tiene un convenio con la facultad de medicina para que se formen estudiantes de medicina y médicos residentes.

Residente de subespecialidad: un médico que está obteniendo formación adicional en una subespecialidad.

"Triaje": proceso que permite categorizar a los pacientes en función de la gravedad de su afección, de modo que se atienda antes a los más graves.

Qué esperar en un servicio de urgencias

No hay forma alguna de predecir cuánto tiempo tendrá que esperar hasta que les atiendan en un servicio de urgencias. Si su hijo tiene un problema médico grave, tenga la seguridad de que el personal le administrará los cuidados médicos necesarios de inmediato.

Puesto que los médicos priorizan las lesiones y enfermedades más graves, lo más probable es que, si su hijo presenta un problema leve, deban alargar el tiempo de espera. Incluso aunque la sala de espera esté vacía, usted tendrá que esperar si las salas de examen y de curación están llenas o si el personal médico y de enfermería está atendiendo un caso particularmente grave.

Si su hijo empeora durante la espera, informe al personal médico al respecto.

Antes de ofrecer alimentos o bebidas a su hijo, asegúrese de preguntar al personal médico si lo puede hacer. En algunas situaciones, es posible que el médico prefiera que el paciente no ingiera nada.

Mientras esperen a que los atiendan, existe la posibilidad de que usted y su hijo vean entrar en el servicio de urgencias a algunas personas gravemente enfermas o lesionadas. Y es posible que esta experiencia asuste a su hijo. Por lo tanto, asegúrele que un servicio de urgencias hospitalarias es el mejor lugar donde pueden estar esas personas y donde los médicos las ayudarán a encontrarse mejor. Puede incluso ponerle un ejemplo sobre algún conocido suyo que se lesionó de forma importante pero, por mucho que se asustó en aquel momento, todo se solucionó cuando recibió los cuidados médicos necesarios.

Al poco tiempo de llegar al servicio de urgencias, lo más probable es que su hijo sea atendido por un miembro del personal de enfermería, quien preguntará por sus síntomas, evaluará sus signos vitales y hará una rápida evaluación de su estado. Este reconocimiento rápido inicial, denominado "triaje", permite priorizar las necesidades médicas de los pacientes en función de su gravedad.

También deberán registrarse en recepción, donde le pedirán que firme el consentimiento para que traten a su hijo. Si dispone de seguro médico, no se olvide de llevar consigo su tarjeta sanitaria, porque también se la pedirán en la recepción.

Cuando visiten a su hijo en el servicio de urgencias, intente anotar la información más importante. Llevar a un hijo a un servicio de urgencias puede asustar y estresar bastante a un padre, lo que puede dificultar el recuerdo de algunos detalles que podría necesitar más adelante, como los siguientes:

  • los nombres de los médicos que atienden al niño
  • lo que le digan sobre su enfermedad o lesión
  • cualquier medicamento o tratamiento que le administren a su hijo
  • cualquier indicación sobre los cuidados que debería recibir su hijo en casa y sobre las visitas de seguimiento que se deberían hacer

Si a su hijo le dan el alta en el servicio de urgencias, asegúrese de que entiende bien las instrucciones que debe seguir cuando estén en casa o, en caso contrario, formule las preguntas pertinentes.

Si lleva a su hijo al servicio de urgencias en fin de semana o por la noche, es posible que el especialista que debería ver al niño no esté presente en ese momento, pero si el problema de su hijo requiere que lo vea un especialista, lo llamarán. Si necesita que lo intervengan quirúrgicamente y en ese momento no hay ningún cirujano, también contactarán con él.

Algunos hospitales disponen del programa "Child Life", orientado a preparar psicológica y emocionalmente a los niños hospitalizados que padecen afecciones graves. Los miembros de este programa ayudan a los niños a afrontar el estrés de estar en un servicio de urgencias y a prepararse para los procedimientos médicos a que se deben someter; también les enseñan técnicas no farmacológicas para gestionar el dolor a edades muy tempranas.

En muchos casos, el médico que trate a su hijo en el servicio de urgencias hospitalarias se pondrá en contacto con el médico de familia o el pediatra que lleva al niño después de la visita. Si su hijo tiene que ingresar en el hospital desde el servicio de urgencias, el médico del servicio de urgencias informará sobre ello al pediatra del niño.

Algunos servicios de urgencias emiten un documento escrito o generado por ordenador sobre la visita y otros envían un informe por fax al pediatra del niño. Lleve consigo una copia de los documentos que le den en el servicio de urgencias para entregársela al pediatra del niño.

Revisado por: Steven Dowshen, MD
Fecha de revisión: octubre de 2014