Rehidratación
Los niños que están deshidratados debido a las diarreas y/o los vómitos provocados por una enfermedad (como la gastroenteritis) deberían recuperar los fluidos corporales que han perdido mediante un líquido especial denominado solución de rehidratación oral (SRO), coloquialmente conocida como suero oral. En EE.UU., se puede adquirir en muchos establecimientos comerciales y en las farmacias (en Europa, solo en las farmacias), no requieren receta médica y se han elaborado para tratar a pacientes deshidratados. Contienen la combinación adecuada de azúcar y sales para ayudar al intestino a absorber lo que el cuerpo necesita.
El reemplazo compensatorio de los fluidos perdidos se denomina rehidratación, la cual se consigue administrando SRO a lo largo de unas pocas horas. Inicie el proceso de rehidratación administrando a su hijo una o dos cucharaditas (de 5 a 10 mililitros) de SRO cada pocos minutos. Esto se puede hacer con una cucharita o una jeringuilla. Los polos también se pueden utilizar para ir rehidratando a un niño lentamente. Aunque es posible que este procedimiento parezca insuficiente para rehidratar a su hijo, la suma de esas pequeñas cantidades puede ascender a más de un vaso (237 mililitros) por hora.
Incluso los niños con vómitos se pueden rehidratar eficazmente de este modo, ya que pueden absorber los sorbitos que les administran frecuentemente entre episodios de vómitos. Además, el hecho de empezar a corregir la deshidratación a menudo reduce la frecuencia de los vómitos. Si el niño va mejorando, usted podrá darle paulatinamente mayor cantidad de suero a intervalos más largos.
En los lactantes, se puede proseguir con la lactancia materna, incluso durante el proceso de rehidratación inicial, a menos que vomiten repetidamente. El SRO se les puede administrar entre tomas. A los bebés que normalmente se alimentan de leche artificial o que ya toman alimentos sólidos, la leche artificial y la comida deben dejarse de administrar durante el proceso de rehidratación, reiniciándose en cuanto el bebé pueda mantener líquidos en el estómago y deje de presentar signos de deshidratación durante varias horas. Los cambios de leche artificial no suelen ser necesarios.
Otros "líquido trasparentes", de uso habitual entre los padres y que en el pasado eran recomendados por los pediatras, se han dejado de considerarse apropiados para los lactantes deshidratados. Las bebidas a evitar incluyen: agua, refrescos, gaseosa de jengibre o "ginger ale", té, zumos de frutas, postres de gelatina, caldo de pollo o bebidas para deportistas. Estas bebidas no contienen la mezcla adecuada de azúcar y sales y pueden incluso empeorar la diarrea.
Una vez el niño esté rehidratado, podrá reanudar su dieta habitual, la cual debería incluir abundantes hidratos de carbono complejos (como arroz, patatas, pan integral y cereales integrales), carne magra, yogur, fruta y verdura y hortalizas, así como la leche que toma habitualmente su hijo (leche materna o artificial para lactantes y leche entera de vaca para niños mayores). Pero asegúrese de evitar los alimentos grasos o los que contengan muchos azúcares simples, como los zumos y los refrescos. Reanudar una dieta adecuada para la edad del niño lo antes posible es fundamental para suministrar al niño las calorías y nutrientes que necesita y puede, incluso, reducir la duración de la gastroenteritis.
Algunos viejos hábitos sobre el tratamiento de la deshidratación no son recomendables. Por ejemplo, la práctica de retirar los alimentos durante más de 24 horas es inapropiada y puede ser insegura. Del mismo modo, las dietas específicas que se recomendaban habitualmente en el pasado, como la que incluía exclusivamente cuatro alimentos: plátano, arroz, tostadas y puré o compota de manzana, son excesivamente restrictivas y no proporcionan la mejor nutrición a un sistema digestivo infantil que todavía se está recuperando. Del mismo modo, los medicamentos de venta sin receta médica para la diarrea o los vómitos no son recomendables para la población infantil porque pueden asociarse a peligrosos efectos secundarios. Los líquidos apropiados, no las medicinas, son la base del tratamiento.
Algunos niños deshidratados no mejoran cuando se les administra una solución de rehidratación oral, sobre todo si tienen diarreas muy frecuentes y copiosas o vómitos frecuentes e intensos. Los niños que no pueden reemplazar los fluidos corporales que han perdido debido a los vómitos continuos, las dificultades para tragar, los frecuentes episodios de diarrea u otros motivos, es posible que necesiten recibir líquidos por vía intravenosa (VI) en un hospital.
Si usted está tratando a su hijo deshidratado en casa y nota que no mejora o que la deshidratación empeora. Llame al pediatra inmediatamente o lleve al niño al servicio de urgencias médicas más cercano.
Revisado por: Kate M. Cronan, MD
Fecha de revisión: noviembre de 2010