3. Nombre a un tutor legal
El tutor legal es la persona que cuidará a su hijo si usted fallece antes de que éste sea adulto. Al elegir a esta persona, tenga en cuenta cuánto tiempo pasa ahora usted atendiendo las necesidades de su hijo. ¿Quién podría hacerse cargo de un compromiso de este tipo? ¿Quién ha creado un lazo con su hijo? ¿Quién tiene la paciencia, la comprensión y otros rasgos de personalidad necesarios para hacer frente a las responsabilidades diarias de criar a su hijo?
Una vez que escoja a alguien, pregúntele a esa persona si podría aceptar tal responsabilidad (aun cuando espere que nunca sea necesario). Y hable acerca de la manera en la que este compromiso probablemente se prolongue después de que su hijo cumpla 18 años.
4. Nombre a un fideicomisario
El fideicomisario es la persona responsable de manejar el fideicomiso para necesidades especiales después de su fallecimiento. Puede ser un integrante de la familia, un amigo o incluso un banco o un abogado. El fideicomisario se asegura de que el dinero del fideicomiso se gaste exclusivamente en las necesidades especiales de su hijo y únicamente en los servicios que usted haya especificado como adecuados para las necesidades de su hijo. El fideicomisario también supervisa de qué manera se invierte el dinero del fideicomiso. La persona que cuide de su hijo (el tutor legal) no puede gastar el dinero del fideicomiso si no cuenta con la aprobación del fideicomisario.
Y algo más sobre los fideicomisarios y los tutores legales: con frecuencia no se trata de la misma persona y algunos asesores financieros recomiendan que jamás sean la misma persona. Al separar estos roles, usted se asegura de crear un sistema de "equilibrio y control" para las necesidades futuras de su hijo.
5. Comience a ahorrar
Rápidamente, los padres de niños con necesidades especiales aprenden que, el hecho de que un niño necesite un determinado tratamiento o terapia no necesariamente significa que el sistema escolar lo ofrecerá o que el seguro lo cubrirá. Es en estos casos que los ahorros personales se vuelven tan importantes. Comience a ahorrar lo que pueda cada mes (no importa cuán poco sea) para cubrir estos gastos adicionales. Simplemente, asegúrese de no colocar jamás este dinero a nombre de su hijo.
Los ahorros también pueden ayudar a pagar un defensor de necesidades especiales, un experto en educación especial que pueda ayudar a comprender los papeles, programas y leyes que afectan los servicios para los cuales califica su hijo. Los defensores de necesidades especiales pueden ahorrarles dinero a los padres en el largo plazo porque utilizarán su experiencia para asegurarse de que los niños obtengan todos los servicios a los cuales tienen derecho en su distrito escolar local.
Para encontrar un defensor en su zona, comuníquese con el distrito escolar local, con organizaciones que se centren en la discapacidad del niño o con universidades locales con programas para alumnos con necesidades especiales.
6. Escriba una carta de intención
Es importante realizar los preparativos para el futuro financiero de su hijo. Pero tan importante como eso es asegurarse de que se satisfagan todas las necesidades de su hijo si algo le llegara a ocurrir a usted. Es entonces cuando aparece la Carta de intención. ¿La rutina diaria de su hijo es muy importante? Escríbala con tantos detalles como sea posible. Lo mismo debe hacer con los horarios diarios, semanales y mensuales de su hijo.
Haga una lista de contactos de los médicos, terapeutas y otras personas que le brindan apoyo médico a su hijo, así como los medicamentos que toma actualmente, con sus dosis y horarios de administración. ¿Hay alguna persona o actividad que no desea para su hijo o que es necesario evitar? También debe escribirlo.
Y después, actualice la carta una vez por año. No se trata de un documento legal formal; por lo tanto, puede redactarlo usted mismo. Conserve una copia en el mismo lugar en el que tenga copias de su testamento. Y asegúrese de que el tutor legal que escogió para su hijo también tenga una copia.