Diagnóstico
Si su hijo presenta alguno de estos síntomas de rotura o perforación de tímpano (incluso después de haber recibido tratamiento) llame a su pediatra inmediatamente. La mayoría de lesiones timpánicas se curan por sí mismas, pero usted debería asegurarse de que cualquier pérdida auditiva que experimente su hijo sea de carácter temporal.
Asimismo, busque atención médica inmediata si su hijo presenta síntomas graves, como secreción sanguinolenta procedente del oído, dolor extremo, pérdida total de la audición en un oído o mareo asociado a vómitos.
Para saber si su hijo tiene una rotura o perforación de tímpano, el pediatra le explorará el conducto auditivo con un instrumento provisto de luz denominado otoscopio. En algunos casos los médicos pueden ver directamente el desgarro u orificio del tímpano pero en otros casos el fluido segregado por el oído impedirá detectar la lesión.
El pediatra es posible que solicite pruebas adicionales para evaluar la pérdida auditiva, como:
- un audiograma que permite evaluar lo bien que una persona oye los sonidos a distintas frecuencias y volúmenes
- una timpanometría para evaluar la respuesta del tímpano a leves cambios en la presión del aire
De haber secreción procedente de oído, el pediatra enviará a evaluar la muestra a fin de detectar si se ha producido una infección en el oído medio o interno.
Tratamiento
Por lo general, las lesiones timpánicas se curan solas al cabo de pocas semanas sin necesidad de tratamiento. Durante el proceso de curación, los analgésicos de venta sin receta médica suelen ayudar a aliviar el dolor. Hable con el pediatra de su hijo para saber qué analgésicos son los mejores para él.
Para ayudar a prevenir posibles infecciones o tratar una infección existente, es posible que el médico le recete antibióticos a su hijo. Pude tratarse de gotas para los oídos o de comprimidos a tomar por vía oral. No le dé nunca a su hijo gotas para los oídos de venta sin receta médica a menos que se lo indique su pediatra. Algunas de estas gotas no se pueden utilizar cuando hay una perforación de tímpano porque pueden ocasionar problemas en el oído medio o la cóclea.
Para proteger el tímpano de su hijo durante el proceso de curación, es posible que el pediatra recomiende mantener seco el oído del niño. Dígale a su hijo que mantenga la cabeza por encima del nivel del agua mientras nada y colóquele con delicadeza en el oído un tapón a prueba de agua o bien una bolita de algodón impregnada de vaselina cada vez de se duche o se bañe. Los niños tampoco deben sonarse con fuerza hasta que se les cure completamente el tímpano.
En aquellos casos en que una rotura o perforación de tímpano no se cura por sí misma, un otorrinolaringólogo pediátrico (el médico de la nariz, el oído y la garganta) es posible que recomiende implantar un parche en el tímpano. Durante este procedimiento, se aplica una sustancia química en los bordes de la rotura o perforación a fin de estimular el crecimiento y la curación y luego se coloca un fino parche de papel sobre el área para protegerla. Este procedimiento es posible que se deba realizar en varias ocasiones para que el tímpano se pueda curar por completo.
Si todos los demás tratamientos no dan buen resultado, el especialista en otorrinolaringología puede llevar a cabo una intervención quirúrgica conocida como timpanoplastia. En este procedimiento, se injerta un pequeño fragmento de tejido del mismo niño sobre la parte afectada del tímpano para cerrar la rotura o agujero. Se trata de una intervención relativamente sencilla y los niños suelen poder abandonar el hospital el mismo día de la intervención.