Mi bebé se queda dormido mientras lo amamanto. ¿Qué puedo hacer?
Aunque puede parecerle que su bebé está dormido, es posible que esté mamando plácidamente. Pero, si no lo oye succionar o tragar, es posible que se haya dormido durante la sesión de amamantamiento, sobre todo si se ha quedado satisfecho tras una toma larga y provechosa.
No obstante, los bebés que no se agarran correctamente al pecho se duermen frecuentemente en el pecho. Si le ocurre al suyo, interrumpa la succión y vuelva a colocarse al bebé en el pecho asegurándose de que el pequeño abarca con la boca tanto el pezón como la areola mamaria.
Puede interrumpir la succión introduciendo un dedo en la boca del bebé a través de la comisura, entre las encías, y girándolo un cuarto de vuelta. (Si se separa al bebé del pecho bruscamente, probablemente él se asustará y a usted le dolerá el pezón). Tras interrumpir la succión, intente hacer eructar al bebé y ofrézcale el otro pecho.
Si su bebé se sigue quedando dormido durante las tomas, desvístalo, hágale cosquillas en los pies, hágalo eructar frecuentemente o pruebe a cambiarle el pañal antes de ofrecerle el segundo pecho.
¿Está bien amamantar al bebé para ayudarlo a conciliar el sueño?
Amamantar a un bebé para ayudarlo a conciliar el sueño puede convertirse en un problema conforme el bebé se vaya haciendo mayor porque podría necesitar mamar para hacer la siesta o dormirse por las noches. Debería procurar que su pequeño deje de mamar para tranquilizarse y pase a concebir las sesiones de lactancia como oportunidades para alimentarse.
Pruebe a acostar al bebé, tanto durante las siestas diurnas como por la noche antes de que haya conciliado completamente el sueño para que se acostumbre a conciliarlo sin tener que mamar.
En vez del pecho, puede ofrecerle al bebé su propio pulgar o su propia mano para que los succione. También puede plantearse la posibilidad de darle un chupete. De hecho, actualmente la Academia Americana de Pediatría (AAP) recomienda ofrecer chupetes a los bebés de menos de un año a la hora de las siestas y por la noche para reducir el riesgo de SMSL. De todos modos, a aquellos bebés que no muestran ningún interés por los chupetes no se les debe forzar para que los usen y, si el chupete se les cae de la boca cuando concilian el sueño, no se les debe volvería a meter en la boca.
En los bebés amamantados, los chupetes se deben introducir después de que la lactancia esté bien establecida (por lo general, después del primer mes) para evitar la "confusión tetina-pezón".
Si su bebé ha mamado bien hace poco y usted sabe que el pequeño no tiene hambre, no hay ningún problema en que le ofrezca un chupete, aunque es mejor limitar su uso a las siestas y la hora de acostarlo por la noche.