Si te acosan
Si se meten contigo o eres objeto del acoso escolar, habla con tus amigos o escribe en tu diario personal sobre cómo te hacen sentir los comentarios de los demás. Seguidamente utiliza afirmaciones positivas sobre ti para superar ese dolor y tomar conciencia de tus cualidades. Por ejemplo, puedes compensar un comentario como "¡Qué gordo que estás!" diciéndote a ti mismo: "Mi peso no es el que desearía tener, pero soy una persona guay e interesante".
A veces el mejor enfoque consiste en ignorar a la gente que se mete contigo o los comentarios negativos e inapropiados que recibes. Pero, si se trata de una situación agobiante e insoportable, es posible que te interese dar la cara y defenderte. La mejor forma de lograrlo es contestar demostrando que estás seguro de ti mismo. Di cosas positivas sobre ti y habla sobre tus puntos fuertes sin enfrentarte directamente a la persona de un modo que empeoraría las cosas.
Si te están acosando, intenta no dejarte dominar por el enfado. Si reaccionas con agresividad mostrarás a los matones que han dado en el clavo, y es posible que incluso intensifiquen el acoso. Y, si pierdes los estribos, tendrás la sensación de que has perdido el control y te sentirás todavía más indefenso.
Si sientes que no puedes hacer frente al acoso de que estás siendo objeto, está bien pedir ayuda. Podrías hablar con tu consejero escolar, uno de tus padres, un cura u otro adulto de confianza y pedirle ideas sobre cómo deberías reaccionar ante los comentarios hirientes de otras personas en el momento en que ocurran. Además, si acudes a un adulto en busca de ayuda, habrá alguien más que sabrá por lo que estás pasando.
Autoestima
Hay personas con sobrepeso que tienen la autoestima alta. Saben centrarse en sus logros y enorgullecerse de sí mimos. Pero hay mucha gente que, aparte de luchar con su peso, también lucha con su propia autoestima, sobre todo teniendo en cuenta lo poco comprensiva que puede llegar a ser la gente sobre los temas relacionados con el peso.
Tanto lo mucho que se puede tardar en perder peso como la tendencia natural a tener pequeños "deslices" alimentarios de vez en cuando pueden llevar a la gente con sobrepeso a sentirse desanimada y decepcionada. Esto puede evolucionar hacia la autocrítica, el enfado o incluso la culpa por el hecho de haber decepcionado a amigos y familiares.
Cuando tenemos pensamientos y sentimientos negativos sobre nuestro cuerpo y sobre lo que podemos hacer con él, estos sentimientos pueden repercutir sobre otras áreas de nuestra vida. Los pensamientos negativos pueden afectar a la autoimagen de una persona y dificultarle la consecución de metas. Por ejemplo, a alguien que piense: "No puedo perder peso" o "Santo Dios, estoy condenado a tener sobrepeso" lo tendrá mucho peor a la hora de intentar adelgazar. Esta es una de las razones de que sea tan importante reconocer las emociones negativas y esforzarse en modificarlas.
A veces, los sentimientos difíciles, acompañados de una constante preocupación por la comida, hacen que una persona coma más de la cuenta. Pero hay una forma de romper el ciclo y construir autoestima sana.
Cuestiones de autoestima: qué puedes hacer
Empieza por quererte a ti mismo. Si eres proclive a despreciar tu cuerpo o a menospreciarte a ti mismo, céntrate en tus virtudes y en aquellas cosas que sabes hacer bien.
Otra buena manera de hacer crecer tu autoestima es cumplir las metas que te has fijado tú mismo. Si estás intentando perder peso, haz que tu meta consista en modificar tu comportamiento, en vez de en perder peso. Fragmenta las grandes metas en metas pequeña, menos exigentes y más realistas, y comprueba lo que has conseguido con regularidad para ir constatando tus pequeños avances. Por ejemplo, tu meta inicial podría consistir en prepararte una comida saludable un día a la semana.
Otra forma de sentirte bien contigo mismo es encontrar a otras personas que te apoyen. Habla con ellas sobre cómo te sientes y sobre cómo te pueden ayudar (incluso aunque solo necesites que te escuchen y te entiendan).
Tu médico es otro recurso que también te puede ir de maravilla. Pide a uno de tus padres que pida hora de visita para que puedas hablar con él sobre el control del peso y le puedas pedir consejo sobre el tipo de ejercicio que podrías practicar. Tu médico también te podría remitir a un dietista colegiado para que te ayude a diseñar una dieta saludable. El profesional que trabaja en la enfermería de tu centro de estudios también te puede dar buenas ideas sobre cómo hacerte cargo de tu salud.
Depresión
Cuando desaparece la seguridad en uno mismo y la autoestima sufre las consecuencias, resulta sumamente difícil seguir un programa para perder peso. No es de extrañar que las personas con sobrepeso pierdan la esperanza y se depriman.
Si crees que podrías estar deprimido, díselo a alguien. Si piensas a menudo en la muerte o el suicido, es muy importante que se lo cuentes a uno de tu padres o a otro adulto de confianza (como tu orientador escolar o una autoridad religiosa).
No hay ninguna duda de que tener sobrepeso puede ser muy duro, tanto desde el punto de vista emocional como desde el físico. Pero hay formas de sentirse mejor, como tomar conciencia de las propias emociones, pensar en positivo y contar con el apoyo de otras personas. Y el hecho de sentirte mejor contigo mismo también te puede ayudar a perder peso.
Revisado por: Mary L. Gavin, MD
Fecha de revisión: octubre de 2011