El proceso curativo
Antes de que se inicie el proceso curativo, el organismo se prepara para protegerse contra las infecciones. Durante los primeros días, la herida puede estar inflamada, roja y resultar dolorosa. Esta inflamación es la respuesta del sistema inmunitario del organismo para proteger la herida de posibles infecciones.
Mientras el cuerpo lleva a cabo su función curativa desde el interior, se forma una corteza seca (la costra) sobre la herida desde el exterior. La función de la costra consiste en proteger la herida mientras la piel lesionada se cura por debajo.
Bajo la superficie protectora de la costra, se va formando el nuevo tejido. El organismo repara los vasos sanguíneos lesionados y la piel fabrica colágeno (un tipo de fibra proteica blanca y resistente) que vuelve a conectar el tejido previamente fragmentado.
Cuando concluye el proceso curativo, la costra se seca y se desprende, dejando tras de sí una piel reparada y, a menudo, una cicatriz.
¿Por qué las cicatrices tienen un aspecto distinto al de la piel normal? Nuestra piel consta de dos proteínas: la elastina, que le confiere flexibilidad, y el colágeno, que le confiere dureza y resistencia. Pero, puesto que el cuerpo no pude fabricar elastina nueva, las cicatrices están compuestas exclusivamente de colágeno. Por ello, son más duras y resistente pero menos flexibles que la piel que las rodea.
Cuidar una herida grave en casa
Una herida grave no se cura de la noche a la mañana. El organismo puede tardar semanas en fabricar el tejido nuevo. Por lo tanto, después de que abandones el hospital o la consulta de tu médico, será fundamental que te cuides bien la herida en tu propia casa para impedir posibles infecciones y minimizar la formación de cicatrices.
Puesto que las heridas pueden diferir mucho entre sí, tu médico te dará instrucciones específicas sobre cómo deberías cuidarte cuando regreses a casa tras abandonar el hospital. En la mayoría de los casos, los médicos indican a sus pacientes que hagan las siguientes cosas:
- Llevar la herida cubierta con una gasa o apósito limpio hasta que deje de segregar fluido. El médico o enfermero te dará instrucciones sobre cómo cambiar la gasa o apósito y con qué frecuencia.
- Esperar un promedio de dos a cuatro días después de la operación para darse una ducha. Puesto que cada caso es diferente, pregunta a tu médico o enfermero qué deberías hacer antes de volverte a duchar.
- Evitar bañarse en la bañera o nadar hasta después de la próxima visita al médico. La suciedad del agua podría introducirse en la herida y contaminarla. Asimismo, existe el riesgo de que se estropee la herida en el caso de que se humedeciera demasiado.
- Evitar toquetearse, manipularse o rascarse las costras. Una costra puede picar mientras se cura la piel subyacente, pero el hecho de manipularla o rascarla puede rasgar o arrancar parte de esa piel de reciente formación. En tal caso, la herida tardaría más tiempo en curarse y dejaría más cicatriz.
Nuestros cuerpos necesitan vitaminas y minerales para curarse. Intenta comer alimentos saludables, sobre todo mucha fruta y verdura (ricas en vitaminas) y proteínas magras, mientras se te cura la herida. Bebe abundante agua e ingiere alimentos integrales ricos en fibra para evitar el estreñimiento (que puede ser un efecto secundario de la medicación para aliviar el dolor.)
La herida se te puede curar bastante deprisa, pero la cicatriz es probable que tarde más tiempo en remitir. Si se trata de una cicatriz gruesa, intenta masajeártela con una loción o con vaselina. Estos masajes ayudan a que el colágeno se mezcle con la elastina de la piel circundante, lo que contribuye a reducir la cicatriz. Antes de probarlo, pregunta a tu médico o al enfermero encargado de cuidarte la herida si es o no una buena idea masajeártela.
Cuándo llamar al médico
Si una herida profunda y/o extensa se infecta, podría convertirse en un problema importante. Llama a tu médico o cirujano inmediatamente si te ocurre cualquiera de las siguientes cosas:
- Tienes fiebre o se te inflaman los ganglios linfáticos (o ambas cosas a la vez).
- Cada vez tienes más dolor, a pesar de que utilizas analgésicos (medicamentos para aliviar el dolor) o el dolor te irradia hacia afuera del área afectada por la herida.
- El área que hay alrededor de la herida se te inflama cada vez más.
- Alrededor de la herida se te forma un área roja que se expande o franjas rojas sobre la piel.
- Ves sangre o pus que supuran desde la herida.
- Presentas signos de deshidratación, como orinar menos, orina más oscura, sequedad de boca u ojos hundidos.
El hecho de sufrir una herida grave durante la adolescencia tiene una ventaja: la edad estará de tu parte, ya que los cuerpos jóvenes se curan más deprisa.
Puede ser frustrante tener que dejar de practicar actividades, como el deporte, mientras se te cura la herida. Pero, si te cuidas bien y sigues las instrucciones de tu médico, no tardarás mucho en pensar en tu herida como en un lejano recuerdo.
Revisado por: Tom Kopec, BSN, RN, WCC, WOCN
Fecha de la revisión: noviembre de 2011