Recuperación
Inmediatamente después de la intervención, desplazarán a su hijo a una sala de la unidad de cuidados intensivos pediátricos, o UCIP. A usted se le debería permitir permanecer junto a su hijo durante ese período. A su hijo le administrarán medicamentos contra el dolor (o analgésicos) y lo más probable es que esté descansando cuando llegue usted.
El tiempo que su hijo pasará en la UCID dependerá de la gravedad de su afección. Por lo general, el tiempo de permanecía suele ser de solo unos pocos días. Cuando su hijo esté preparado, lo trasladarán de la UCID a la unidad especial del hospital para pacientes con a trasplantes de órganos. Allí, el equipo de trasplantes cuidará de su hijo y supervisará atentamente su estado. La mayoría de los niños no tiene ningún problema después de la intervención, aunque pueden ocurrir hemorragias, infecciones y otros tipos de problemas.
La mayoría de los niños permanece en el hospital durante un par de semanas tras la intervención. Durante ese tiempo, tanto ellos como sus familias aprenden a cuidar del nuevo hígado. Asegúrese de que entiende bien todas las instrucciones del médico, ya que su hijo necesitará que usted las siga atentamente cuando salga del hospital.
A su hijo le darán el alta hospitalaria cuando el equipo de trasplantes considere que está preparado. De todos modos, su hijo tendrá que volver al hospital muchas veces durante las semanas que siguen al alta hospitalaria para que sus médicos se puedan asegurar de que todo está yendo bien en el proceso de recuperación.
Posibles complicaciones
Uno de los problemas más habituales tras un trasplante de órganos es el rechazo. El rechazo es la reacción normal del cuerpo a una sustancia o elemento extraño. Normalmente se trata de una reacción beneficiosa, ya que permite que el organismo se defienda de las bacterias y virus nocivos.
Cuando tiene lugar un trasplante de hígado, el organismo del receptor no reconoce el hígado donado y no sabe que está alli para ayudar a funcionar mejor, de modo que el sistema inmunitario intenta atacarlo.
Hay unos medicamentos (denominados inmunodepresores) que pueden ayudar a controlar esta reacción. En cierto sentido, engañan al organismo para que pase a aceptar el nuevo órgano. A pesar de que el riesgo de rechazo es mayor durante las semanas inmediatamente posteriores a la intervención, el cuerpo nunca acaba de aceptar completamente el hígado nuevo, de modo que las personas que han recibido un trasplante deben tomar medicamentos anti-rechazo de por vida. El equipo de trasplantes decidirá qué medicamentos son los mejores para su hijo. Los medicamentos se deben tomar siguiendo al pie de la letra las instrucciones del médico.
Lamentablemente, estos medicamentos hacen a los niños más susceptibles de padecer ciertas infecciones. Este riesgo es mayor inmediatamente después de la intervención, de modo que a su hijo también le administrarán otros fármacos para ayudar a reducirlo. En la medida de lo posible, su hijo debería evitar estar cerca a de gente enferma para reducir el riesgo de infección.
Generalmente la cantidad de inmunodepresores que toma una persona se reduce de forma gradual conforme su cuerpo se va habituando al nuevo órgano y va disminuyendo el riesgo de rechazo. Es muy poco frecuente que el cuerpo rechace por completo un órgano nuevo y sea necesario practicar un nuevo trasplante.
Mantenerse sano de por vida
La mayoría de los niños que se someten a un trasplante de hígado pueden llevar vidas sanas y normales tras recuperarse de la intervención. De todos modos, será necesario que se hagan exámenes regularmente para descartar posibles complicaciones. Al principio, estas revisiones se realizarán bastante a menudo, por ejemplo, una vez por semana o cada dos semanas, pero se irán haciendo menos frecuentes de forma gradual y, a la larga, es posible que solo se requiera una visita anual.
Después de la intervención, usted podrá ayudar a su hijo asegurándose de que toma todos los medicamentos como debería. Asimismo, anime a su hijo a hacer abundante ejercicio físico y a alimentarse bien. Estás conductas saludables le ayudarán a asegurarse de que su nuevo hígado permanece sano de por vida.
Revisado por: Elana Pearl Ben-Joseph, MD
Fecha de revisión: abril de 2012