Síntomas
Los síntomas de la beta talasemia varían según el tipo de talasemia que tenga el niño y la gravedad. La mayoría de los niños que sufren de características de beta talasemia no presentan ningún síntoma. Aquellos que sufren de beta talasemia mayor e intermedia suelen no presentar síntomas al nacer pero éstos comienzan a manifestarse dentro de los siguientes dos años de vida.
Los siguientes son algunos de los síntomas más comunes de la beta talasemia:
- cansancio, debilidad o dificultad al respirar
- un aspecto pálido o piel amarillenta (ictericia)
- irritabilidad
- deformidades de los huesos faciales
- crecimiento lento
- dilatación del abdomen
- orina oscura
Los bebés que comienzan a mostrar síntomas de la beta talasemia después de haber estado sanos durante unos meses después del nacimiento, pueden comenzar a tener problemas de crecimiento, dificultad para alimentarse, y sufrir episodios de fiebre, diarrea y otros problemas intestinales.
Diagnóstico
En la mayoría de los casos, la beta talasemia se diagnostica antes del segundo año de vida. Los niños que sufren de beta talasemia mayor suelen presentar un abdomen dilatado u otros síntomas de anemia, o problemas de crecimiento.
Si el médico sospecha que el niño sufre de beta talasemia, indicará hacer un análisis de sangre. Los análisis de sangre pueden identificar los glóbulos rojos que son pálidos, que varían en tamaño y forma, o que sean más pequeños que lo normal. También pueden detectar si el recuento de glóbulos rojos es bajo y si existen células con una distribución de hemoglobina irregular. Estas células irregulares tienen el aspecto de un blanco, al ser observadas mediante un microscopio.
Los análisis de sangre también pueden medir la cantidad de hierro en la sangre, evaluar la hemoglobina y analizar el ADN del niño para ver si existen genes de hemoglobina anormales.
Si ambos padres son portadores de la beta talasemia, los médicos podrán realizar pruebas en el feto antes del nacimiento del niño. Esto se lleva a cabo mediante:
- una muestra de vellosidades coriónicas: consiste en la extirpación de una pequeña cantidad de placenta a las aproximadamente 11 semanas de embarazo para ser analizada
- una amniocentesis: consiste en extraer una pequeña muestra del líquido que recubre al feto a las aproximadamente 16 semanas de embarazo
Si uno de los padres es el portador del gen de la beta talasemia y el otro es portador de un gen diferente que también afecta la beta globina, como el gen falciforme, el niño podría sufrir una afección sanguínea grave. Por lo tanto, las personas que portan los genes de la beta talasemia deben consultar con un consejero en genética, si están considerando tener hijos.
Tratamiento
La cantidad de tratamiento que se necesita para la beta talasemia depende de la gravedad de los síntomas. Para la mayoría de los niños con características de beta talasemia, cuyo único síntoma es una anemia leve de vez en cuando, no es necesario realizar ningún tratamiento médico.
Sin embargo, los hemogramas, cuando se sufre de características de alfa talasemia, son muy similares a los conteos sanguíneos de la anemia por deficiencia de hierro, el cuál es un trastorno muy común. Es importante que los médicos sepan que los niños sufren de características de beta talasemia, de manera que no sean tratados con hierro, si no es necesario.
También es posible que los médicos recomienden un suplemento de ácido fólico para los niños que sufren una anemia moderada, con el fin de ayudar al cuerpo a generar nuevos glóbulos rojos.
Es posible que algunos niños con anemia moderada necesiten de vez en cuando una transfusión de sangre, especialmente después de una cirugía. Por otro lado, aquellos niños con casos graves de beta talasemia, requieren transfusiones de sangre de forma regular durante toda su vida para mantenerlos sanos. Durante las transfusiones, reciben sangre de los donantes con tipos de sangre compatible. Con el tiempo, esto puede provocar la acumulación de hierro en el cuerpo. Por lo tanto, es posible que los niños que reciben transfusiones de sangre con frecuencia, tengan que tomar medicamentos para eliminar el exceso de hierro acumulado en el cuerpo.
Los estudios de investigación sobre tratamientos de la beta talasemia que utilizan terapias genéticas experimentales son continuos, pero por el momento la cura sólo es posible con un procedimiento llamado "transplante de médula ósea". La médula ósea, que se encuentra en el interior de los huesos, es la responsable de la producción de células sanguíneas. En un transplante de médula ósea, los niños reciben primero una dosis elevada de radiación o fármacos para destruir la médula ósea defectuosa. Después, la medula ósea se reemplaza con células de un donante compatible; por lo general, un hermano o familiar sano. Los transplantes de médula ósea presentan riesgos y por lo tanto sólo se llevan a cabo en los casos más graves de talasemia.
Si su hijo sufre de beta talasemia, existen grupos de apoyo que pueden ayudar a la familia a enfrentar los obstáculos que presenta esta enfermedad.
Revisado por: Robin Miller, MD
Fecha de revisión: febrero de 2012