¿Es normal tener pérdidas de leche?
Por supuesto que sí. Como pueden dar fe muchas madres lactantes de distintas partes del mundo, las pérdidas de leche siempre parecen ocurrir en los momentos más inoportunos: durante una reunión de trabajo, mientras está hablando con su jefe, cuando va de compras, al abrazar a un viejo amigo. Pero, ocurran donde ocurran, se trata de algo completamente normal.
Las pérdidas de leche pueden ocurrir cuando vea a un bebé, mire fotos de su propio bebé, escuche el llanto de un bebé o incluso cuando piense en su pequeño. Es la irrupción de su instinto maternal que le dice que ha de amamantar a su bebé.
También es posible que tenga pérdidas de leche en un pecho mientras está amamantando al bebé con el otro. En tal caso, puede ayudarle ponerse una toallita, un paño absorbente o un pañal de algodón sobre el pecho que no le está ofreciendo al bebé.
Puede adquirir protectores o discos de lactancia, desechables o bien reutilizables y lavables (de algodón), que se llevan discretamente dentro del sujetador a fin de proteger la ropa y evitar posibles momentos de apuro. Algunas mujeres los llevan constantemente durante la lactancia mientras que otras solamente se los ponen cuando han de salir de casa. Es una buena idea llevar siempre encima varios discos de recambio, por si acaso.
Si no desea gastarse dinero en protectores de lactancia, puede utilizar un pañuelo limpio doblado en forma de cuadrado. Es mejor evitar los protectores de lactancia que tienen un revestimiento plástico, ya que pueden impedir que el pezón se airee lo suficiente.
Si nota que está empezando a perder leche en un lugar público y no lleva protectores de lactancia encima, pruebe a cruzar los brazos disimuladamente sobre los pechos y ejerza una leve presión sobre los mismos. Llevar ropa estampada, en vez de lisa, también puede ayudar a que las pérdidas de leche se noten menos y resulten menos embarazosas.
Revisado por: Larissa Hirsch, MD
Fecha de revisión: mayo de 2008