La manera en la que los niños en edad preescolar ven el mundo
Hay muchas cosas que los niños pequeños no pueden comprender sobre el mundo que los rodea. Por lo tanto, "llenan los espacios vacíos" con explicaciones mágicas sobre cómo funcionan las cosas.
Esta época, que alcanza su punto máximo durante los años del preescolar, fue apodada "los años mágicos" por la experta en desarrollo infantil Selma Fraiberg, PhD, en 1959, cuando escribió el libro del mismo nombre.
Los bebés utilizan los sentidos (tacto, gusto, olfato, vista y audición) para explorar el mundo que los rodea. A medida que crecen, comienzan a comprender la función básica de las cosas ("Si pulso este botón, el pony saltará del establo").
Al estar en preescolar, toman este conocimiento y lo combinan con su gran imaginación para desarrollar ideas fantásticas sobre por qué y cómo suceden estas cosas. Al pasar por estos años mágicos, la fantasía se convertirá en realidad a medida que los niños comprenden mejor el mundo que los rodea.
Tomemos el ejemplo de la aspiradora. Un niño de dos años puede tener miedo a la aspiradora, porque piensa que él podría ser succionado de la misma manera que el aparato electrodoméstico aspira el pelo del perro. Pero un año o dos después, en vez de llorar desesperadamente, pretenderá ser perseguido por el "monstruo" de la aspiradora —y estará más tranquilo porque sabe que la aspiradora nunca lo tragará.
Alrededor de los 6 años, los niños ya saben que el miedo de ser tragado por la aspiradora es irracional —no existe ninguna posibilidad de que el cuerpo de una persona entre en ese tubo pequeño— y en vez de preocuparse quieren ser ellos los que pasan la aspiradora.
En esta situación, el niño usó su imaginación para ayudarlo a superar sus miedos. Este escenario se repite una y otra vez, a medida que los monstruos del armario desaparecen repentinamente con la ayuda de un cerebro que comienza a diferenciar entre lo posible y lo imposible.
Al jugar a que son otras personas, los niños practican nuevos roles (como superhéroes, princesas, animales salvajes y hasta sus mismos padres) y aprenden a solucionar problemas de una manera creativa. Pero también aprenden a controlar otro obstáculo de los años del preescolar: las emociones intensas. Es posible que se ponga en penitencia a las muñecas por acciones similares a las ofensas que su pequeño haya cometido. Es posible que aparezca un amigo invisible (que se porta mucho peor que su hijo) para ayudar a su hijo a controlar los sentimientos de culpa y remordimiento después de un momento donde se perdió el control, como por ejemplo haber golpeado a un compañero en la escuela.
El autocontrol es una aptitud difícil de aprender, y jugar a que se es otra persona ayuda a los niños a practicar este control ya que logra recrear la frustración que crea.