Cómo sobrellevar a los desencadenantes más frecuentes
Los alérgenos son unos de los desencadenantes más frecuentes del asma. Incluyen el moho, los ácaros del polvo, las cucarachas, el polen, y la caspa (escamas de piel), saliva, orina y plumas de los animales. Si consideras que podrías tener una alergia, habla con tus padres o con un médico para que te hagan las pruebas de la alergia.
Aparte de otros tratamientos para la alergia, los médicos recomiendan evitar los alérgenos. No es posible evitarlos todos pero, desde luego, hay algunas cosas que puedes hacer:
- Mantén tu habitación lo más limpia y libre de polvo posible; esto significa pasar la aspiradora y quitar el polvo una vez por semana y evitar el desorden. Es posible que debas guardar tus viejos animales de peluche, cintas conmemorativas y objetos similares en una caja y llevarla al ático.
- Lava las sábanas en agua caliente una vez por semana y deshazte de las almohadas y edredones de plumas. Utilizar fundas especiales para cubrir las almohadas, el colchón y el somier también te ayudará.
- Deshazte de cualquier alfombra, alfombrilla, y cortina que tengas en el dormitorio. Todos estos tejidos tienden a retener alérgenos que desencadenan síntomas asmáticos.
Si tienes alergias que te empeoran el asma, es posible que también necesites tomar algún medicamento o ponerte inyecciones para tratar la alergia. Tu médico te lo indicará.
Los irritantes difieren de los alérgenos en que también pueden afectar a personas que no padecen alergias ni asma. A la mayoría de la gente, los irritantes no les crean grandes problemas, pero a las personas con asma les pueden desencadenar crisis asmáticas. Los irritantes más frecuentes incluyen los perfumes, los aerosoles, los productos de limpieza, el humo de tabaco y de la combustión de madera, los vapores de pintura y de gasolina y la contaminación atmosférica. Incluso cosas que pueden parecer inocuas, como las velas aromáticas o la cola de pegar, pueden desencadenar crisis asmáticas en algunas personas.
Si te das cuenta de que alguno de los productos de limpieza que se utilizan en tu casa te desencadena síntomas asmáticos, pide a tu familia que se cambie a una versión no perfumada o que no sea en aerosol. Si te molesta el humo, es evidente que la gente que fume a tu alrededor será un desencadenante. Pero una chimenea encendida o un horno de leña también pueden ser un problema.
Si la contaminación atmosférica te desencadena síntomas asmáticos, el hecho de poner el aire acondicionado te puede ayudar. Para saber qué días pueden ser peores para ti, fíjate bien en los índices de contaminación cuando den el parte meteorológico en las noticias. Y, en los días en que los índices de contaminación sean especialmente altos, intenta permanecer en interiores y utilizar el aire acondicionado, sea quedándote en tu casa o, por ejemplo, yendo a un centro comercial.
Las infecciones respiratorias, como los resfriados y la gripe, son difíciles de evitar. La mejor forma de prevenirlas es lavarse las manos con frecuencia y evitar a las personas que están enfermas. Ponerse cada año la vacuna antigripal es recomendable para todo el mundo que supere los seis meses de edad. Esto es especialmente importante en las personas con asma, que tiene un mayor riesgo de desarrollar complicaciones de la gripe de carácter grave. Pídele a tu médico que incluya instrucciones en tu plan de acción contra el asma sobre qué debes hacer si notas que te estás agarrando o contrayendo una gripe.
Las condiciones meteorológicas también pueden desencadenar síntomas asmáticos. El viento puede remover el polen y las esporas, al hacerlos circular. La lluvia puede arrastrar el polen que contiene el aire, de modo que reduce los registros de polen inmediatamente posteriores. Pero un exceso de lluvias puede favorecer que los árboles y la hierba produzcan más polen más adelante en la estación de polinización. El clima muy frío o muy cálido, así como la humedad o el aire muy seco, también pueden desencadenar síntomas asmáticos.
Si sabes que ciertas condiciones meteorológicas te empeoran el asma, ten en cuenta el pronóstico meteorológico y adopta precauciones en los días problemáticos. Tu plan de acción contra el asma también debería incluir los pasos a seguir cuando las condiciones meteorológicas repercutan negativamente sobre tus síntomas.
Algunas personas con asma solo tienen un desencadenante: el ejercicio físico. Junto con los alérgenos, el ejercicio es uno de los desencadenantes más frecuentes del asma; entre el 80% y el 90% de las personas que padecen asma desarrolla síntomas cuando hace ejercicio. Por suerte, no hace falta que evites el ejercicio del mismo modo que otros desencadenantes. Los médicos han descubierto que las personas que padecen asma pueden hacer muchas cosas para practicar el ejercicio que necesitan a fin de mantenerse sanos y felices. Habla con tu médico sobre los pasos especiales a seguir antes, durante y después de hacer ejercicio.
Hay un paso que no te podrás saltar independientemente de cuáles sean los desencadenantes de tus síntomas asmáticos: llevar siempre contigo el medicamento "de rescate", o alivio inmediato.
Revisado por: Elana Pearl Ben-Joseph, MD
Fecha de la revisión: octubre de 2010