Cuestiones a considerar
Cuando escuches una noticia sobre un avance en medicina, la primera pregunta que debes hacerte es si la noticia está basada es un estudio científico. Pero saber que hay un estudio que respalda la noticia es sólo el primer paso. También es importante saber cómo se hizo el estudio y quién lo hizo.
Por ejemplo:
¿Fue un estudio llevado a cabo en personas?
Muchas investigaciones médicas se hacen en el laboratorio o con animales de laboratorio, no con personas; al menos al principio. Los estudios de laboratorio ayudan a los científicos a averiguar si un fármaco podría ser eficaz, cómo actúa y si puede tener efectos secundarios. Pero lo que ocurre en un laboratorio no funciona necesariamente igual con las personas. Estos estudios a menudo constituyen el comienzo, pero normalmente no son el final de la historia.
Cuando veas o leas noticias sobre un nuevo fármaco o tratamiento, fíjate si dice si las investigaciones se han hecho en animales o en personas. Es posible que no lo diga, y entonces tendrás que hacer indagaciones para obtener tú la información.
¿Quién hizo el estudio?
Aunque el estudio se haya realizado con personas, es posible que no pueda aplicarse a tu situación. Por ejemplo, los resultados de estudios realizados sólo en adultos pueden no ser ciertos para los adolescentes. Los estudios realizados únicamente en hombres pueden no ser aplicables a las mujeres. Los estudios de investigación suelen detallar en quién se hicieron: su sexo, edad y otras características. ¿Son como tú estas personas?
Además de en quien se hizo en el estudio, necesitas tener en cuenta cuántas personas participaron. Cuantas más personas incluya un estudio, más probabilidades hay de que sus resultados sean también aplicables a toda la población. A veces los resultados de un estudio se dan a conocer con mucho bombo, y luego resulta que en el estudio sólo participaron unas pocas personas. Cuando los investigadores hacen el mismo estudio utilizando los cientos o miles de personas necesarios para obtener datos realmente precisos (o "significativos"), esos resultados pueden ser diferentes.
También es importante que el estudio haga un seguimiento suficientemente largo de los pacientes para estar seguros de que un tratamiento realmente funciona, y que no se desarrollarán otros efectos secundarios con el tiempo.
¿Cuál era el diseño del estudio?
Hay muchas maneras con las que los investigadores estudian nuevos tratamientos e información que pueden ayudar a mejorar la salud de las personas. A veces revisan los historiales médicos de la gente o les hacen preguntas para averiguar lo que puede haber causado que tuvieran mayor (o menor) riesgo de sufrir una enfermedad. Esos estudios, llamados estudios retrospectivos, pueden proporcionar pistas útiles, pero sólo son fiables en la medida en que lo sea la memoria de una persona o un historial médico.
Los estudios prospectivos suelen ser mejores. Miran hacia el futuro, no hacia el pasado. Los mejores estudios de este tipo incluyen miles de personas de las que hacen seguimientos suficientemente largos para ver si las cosas que hacen —como seguir una dieta o hacer ejercicio— tienen un efecto bueno o malo sobre su salud.
Para los nuevos fármacos o tratamientos, los ensayos clínicos controlados con placebo y aleatorizados son la mejor manera de decidir si un tratamiento funciona. En este tipo de investigación, algunos participantes reciben el fármaco, vitamina o tratamiento a estudiar. Otros reciben lo que se llama un placebo (un tratamiento falso o una píldora de azúcar que en realidad no contiene ningún medicamento). En este tipo de estudio, los pacientes están "ciegos", es decir, no saben quién está tomando un tratamiento y quién está tomando el placebo hasta que termina el estudio. De este modo, su respuesta al fármaco o al placebo no está influenciada porque piensen que están tomando o no el fármaco. En un estudio doble ciego, ni los pacientes ni los investigadores saben quién está tomando el fármaco y quién el placebo hasta que el estudio termina.
Es raro que un estudio sea la última palabra. El conocimiento médico deriva de muchos estudios realizados a lo largo del tiempo; y es frecuente que haya contradicciones en el curso de las investigaciones. A menudo, diferentes estudios sobre un tratamiento o enfermedad, todos realizados correctamente, dan resultados diferentes, o incluso totalmente opuestos.
Además los medios de comunicación (incluso los propios investigadores) dan a conocer con más frecuencia los resultados de un estudio si son diferentes de lo que se creía antes. Por ejemplo, es más probable que los medios de comunicación den una noticia sobre un estudio que demuestra que comer un tipo determinado de comida puede ayudar a prevenir el cáncer. Pero otros estudios pueden demostrar que comer esa comida en realidad no influye demasiado.
La comunidad científica puede tener en cuenta todos los diferentes estudios y decidir que comer esa comida podría no ayudar realmente a una persona a evitar el cáncer. Pero para una persona normal y corriente que se entera de ese estudio a través de una noticia, esa comida se convierte de repente en un preventivo milagroso del cáncer.