Tratamiento
El tratamiento para el linfoma de Hodgkin es muy eficaz en la mayoría de los niños. La elección del tratamiento se determina en gran medida en función del estadio, una forma de categorizar o clasificar a los pacientes de acuerdo con la diseminación de la enfermedad en el momento del diagnóstico.
El linfoma tiene cuatro estadios, que van desde el estadio I (el cáncer afecta una sola zona de los ganglios linfáticos o un solo órgano, además de los ganglios linfáticos) hasta el estadio IV (el cáncer se ha diseminado, o ha hecho metástasis, a uno o más tejidos u órganos fuera del sistema linfático). El estadio en el momento del diagnóstico puede ayudar a los profesionales médicos a elegir el tratamiento adecuado y predecir la evolución a largo plazo de una persona con linfoma.
El tratamiento puede incluir radiación (el uso de rayos de alta energía para reducir el tamaño de los tumores e impedir el crecimiento de las células cancerosas), quimioterapia (el uso de medicamentos muy potentes para matar las células cancerosas) o ambas opciones, dependiendo del tipo y el estadio del cáncer, así como de la edad y el estado de salud general del niño.
En el caso de los niños cuyo cáncer regresa después del tratamiento o que no responden bien al tratamiento, los médicos pueden realizar trasplantes de médula ósea o células madre para reemplazar las células dañadas por la quimioterapia o la radiación. Para estos trasplantes, hay que extraer las células de la médula ósea o de la sangre (ya sean del paciente o donadas por otra persona) y trasplantárselas al paciente después del tratamiento de quimioterapia.
Efectos secundarios a corto y largo plazo
El tratamiento para el linfoma de Hodgkin es fuerte. Destruye las células inocuas junto con las nocivas, lo que puede provocar ciertos efectos secundarios.
El tratamiento intensivo para el linfoma afecta la médula ósea y provoca anemia y sangrado fácil, y aumenta el riesgo de infecciones graves. Los tratamientos de quimioterapia tienen efectos secundarios, algunos a corto plazo (como caída del cabello, aumento del riesgo de infecciones, náuseas y vómitos) y algunos a largo plazo (como daños en el corazón, la tiroides y los riñones; problemas reproductivos o el desarrollo de otro tipo de cáncer en una etapa posterior de la vida) que los padres deben analizar con el médico.
Pronóstico
La mayoría de los niños con linfoma de Hodgkin se curan, lo que significa que tendrán una supervivencia a largo plazo sin tumores malignos. Sin embargo, aquellos con la enfermedad en un estadio más avanzado corren riesgo de tener más efectos secundarios a largo plazo como consecuencia de un tratamiento más fuerte.
Revisado por: Robin E. Miller, MD
Fecha de la revisión: marzo de 2012