¿Qué hará el médico?
Dado que la IBD se puede confundir con una infección o incluso con depresión, la enfermedad es difícil de diagnosticar. En función de los síntomas de una persona, la historia clínica y el examen físico, un médico puede realizar un análisis de sangre. Las deposiciones se examinan con frecuencia para determinar si los intestinos están sangrando o tienen una infección.
En algunos casos, los médicos harán un estudio llamado esofagograma con contraste de bario o una serie de radiografías del tracto gastrointestinal superior. Primero, bebes un líquido espeso que contiene una sustancia llamada bario. (Puede ser calcáreo, pero a veces está saborizado.) Luego, el médico utiliza una radiografía especial para ver de qué modo el bario ha atravesado el esófago y llegado al estómago. El bario es visible en la placa radiográfica y ofrece una imagen clara del estómago y los intestinos. Es posible que el médico también use una cámara especial para observar qué sucede dentro del intestino grueso de una persona.
Si una persona tiene IBD, el médico puede recomendar una dieta con bajo contenido de fibra, grasa y productos lácteos. También puede recetar medicamentos para reducir la inflamación y ayudar a evitar la infección.
En ocasiones, es necesario realizar una cirugía. Los niños con colitis ulcerosa pueden curarse con la extirpación del colon y el recto. No existe cura para la enfermedad de Crohn; sin embargo, la cirugía suele ser de ayuda ya que se extirpan partes afectadas del intestino.
¿Cómo es la vida para un niño con IBD?
La enfermedad inflamatoria del intestino no es una enfermedad que los niños superarán con la edad. No obstante, muchos niños tienen largos períodos, a veces años, en los que no presentan síntomas.
Algunos niños con IBD pierden muchas clases en la escuela. Para los que sufren calambres dolorosos, tienen diarrea frecuente y ganas de vomitar, es difícil estar sentados durante las clases o en el autobús para ir y volver de la escuela. Es posible que aquellos que no están recibiendo los nutrientes que necesitan deban ir al hospital para que se los administren por vía intravenosa.
En algunos casos, los niños con IBD que crecen o maduran lentamente pueden recibir tratamiento con hormonas del crecimiento. Algunos antiinflamatorios también pueden retardar el crecimiento y provocar otros efectos secundarios, como aumento de peso e hinchazón de la cara.
Es importante que los amigos y compañeros de clase entiendan que reírse de los niños que tienen IBD sólo empeora las cosas. Los amigos y compañeros de clase deben ser comprensivos y estar dispuestos a escuchar cuando alguien con IBD desea hablar. Sólo hablar de su enfermedad puede a veces ayudar a que los niños con IBD se sientan mucho mejor respecto de la situación.
Lo mejor que pueden hacer los niños con IBD es cuidarse bien, hacer ejercicio físico, tomar sus medicamentos y comer alimentos que los harán crecer fuertes pero no complicarán la enfermedad. Con la IBD bajo control, los niños con esta enfermedad pueden llevar una vida común y corriente.
Revisado por: J. Fernando del Rosario, MD
Fecha de la revisión: mayo de 2010