¿Cuáles son los síntomas?
Al principio, algunas personas que tienen linfoma de Hodgkin podrían pensar que tienen gripe. Tal vez tengan fiebre, una sensación de malestar general o los ganglios hinchados que, a la vista y al tacto, parecen bultos, a menudo en la zona del cuello o la ingle. Otras personas se sienten cansadas o sudan mucho durante la noche o adelgazan sin intentarlo. Los ganglios linfáticos agrandados (adenopatías) del pecho pueden provocar tos, dolor en el pecho o dificultad para respirar.
Si los ganglios linfáticos del cuello o las axilas se agrandan, o si sientes que te falta el aire, díselo a alguien de inmediato. Si crees que estás enfermo, incluso si solo tienes fiebre o adelgazas sin intentarlo, cuéntales a tus padres. Ellos pueden llevarte a un médico para que controle tus síntomas. Es probable que solo tengas una infección viral, no linfoma de Hodgkin, pero es bueno estar seguro.
¿Qué hará el médico?
Si el médico sospecha que tienes linfoma de Hodgkin, tendrás que hacerte algunos exámenes, como análisis de sangre, una radiografía, una tomografía computada (TC) o una tomografía por emisión de positrones (TEP) que toman imágenes de los ganglios linfáticos y el bazo. Tal vez haya que hacerte una biopsia, un estudio en el que los médicos extraen una diminuta porción de tejido linfático para examinarlo cuidadosamente bajo un microscopio. El médico se asegurará de que estés cómodo y no sientas dolor mientras te hacen la biopsia.
Si se descubre que tienes linfoma de Hodgkin, el médico intentará determinar el estadío del linfoma. El estadío es la cantidad de cáncer que hay en el cuerpo.
El linfoma tiene cuatro estadios: el estadío uno es el más temprano, y el cáncer suele estar en una pequeña parte del cuerpo y es el más fácil de tratar; el estadío cuatro significa que el cáncer se ha diseminado por el cuerpo.
El plan de tratamiento dependerá del estadío del linfoma de Hodgkin de una persona. Los dos tipos generales de tratamiento usados para el linfoma de Hodgkin son la quimioterapia y la radioterapia.
La quimioterapia (o quimio) utiliza medicamentos fuertes para combatir el linfoma. Estos medicamentos son extremadamente eficaces para eliminar las células cancerosas, pero provocan efectos secundarios, como náuseas, vómitos, caída del cabello, cansancio y disminución de los valores de las células de la sangre, entre otros. Además, la quimioterapia aumentará el riesgo que tiene una persona de contraer infecciones; por lo tanto, cuando los niños reciben quimio, deben ser cuidadosos y evitar estar cerca de una persona enferma.
No obstante, es importante recordar que, a pesar de que el medicamento puede hacerte sentir mal, en realidad está surtiendo efecto para que estés bien. La mayoría de los niños logran tolerar estos efectos secundarios sin mayor dificultad. Otros medicamentos que se utilizan con la quimioterapia son muy eficaces para prevenir algunos de los efectos secundarios más indeseables, como las náuseas y los vómitos.
La radioterapia incluye el uso de rayos X especialmente potentes para matar las células cancerosas. Ésta se administra a través de una máquina y se la dirige sólo a las células cancerosas. Habitualmente, la radioterapia se administra junto con la quimio. La radioterapia también puede provocar efectos secundarios, como agotamiento y problemas estomacales, pero no es dolorosa.