
(Chronic Myelogenous Leukemia (CML))
Sobre la leucemia
La leucemia es un tipo de cáncer que afecta a los glóbulos blancos de la sangre.
Normalmente, los glóbulos blancos ayudan a luchar contra las infecciones y protegen al cuerpo de las enfermedades. Pero en la leucemia, los glóbulos blancos se vuelven cancerosos y se multiplican cuando no deberían, lo que genera una cantidad excesiva de glóbulos blancos anómalos y esto interfiere en la capacidad del organismo para funcionar con normalidad.
Si se produce una cantidad excesiva de glóbulos blancos maduros anómalos, el niño desarrollará una leucemia mielógena crónica. Aunque este tipo de leucemia es más frecuente en la población adulta, también puede afectar a la población infantil.
Gracias a los avances que han tenido lugar en el tratamiento y en los ensayos clínicos, el pronóstico de un niño afectado por una leucemia mielógena crónica es esperanzador.
Causas
La causa de la leucemia mielógena crónica es un problema de carácter cromosómico. Cada uno de los 23 pares de cromosomas de las células humanas contiene segmentos de ADN o genes. Los genes vienen a ser, básicamente, el anteproyecto programado del organismo.
La leucemia mielógena crónica se produce cuando un fragmento del cromosoma 22 se desprende y se une a un fragmento del cromosoma 9. (Este cromosoma combinado, que contiene partes del cromosoma 9 y partes del cromosoma 22, se conoce como cromosoma Filadelfia.) Esta combinación da lugar al gen del cáncer, conocido como BCR-ABL. Este es el gen que da instrucciones al cuerpo para que fabrique una cantidad excesiva de glóbulos blancos maduros anómalos.
Aunque los investigadores saben qué genes intervienen en el desarrollo de la leucemia mielógena crónica, todavía no saben por qué algunas personas la desarrollan y otras no.
Signos y síntomas
La leucemia mielógena crónica tiende a evolucionar lentamente, de modo que al principio un niño puede presentar pocos síntomas o ninguno en absoluto. De hecho, los síntomas pueden tardar meses o incluso años en desarrollarse. Los síntomas de todos los tipos de leucemia son, por lo general, los mismos y entre ellos se incluyen los siguientes:
- fatiga y debilidad
- ganglios linfáticos inflamados
- infecciones recurrentes (como bronquitis o amigdalitis)
- fiebre
- tendencia a la formación de moretones
- dolor óseo y/o articular
- dolor abdominal (causado por la acumulación de células sanguíneas en órganos como los riñones, el hígado y el bazo)