
(If My Child Has Asthma, Can We Keep Our Pet?)
Sólo en torno al 10% de la población general es alérgica a los animales domésticos, pero por lo menos el 30% de las personas con asma son alérgicas a los animales. O sea que, si su hijo tiene asma, es una buena idea considerar la posibilidad de que su mascota pueda estar produciendo alergenos que desencadenan los síntomas asmáticos de su hijo.
Contrariamente a la creencia popular, el pelo del animal probablemente no es el culpable. Sin embargo, la caspa (escamas de piel), la saliva, la orina y las plumas de los animales pueden provocar reacciones alérgicas. A pesar de que el pelo de los animales, en sí mismo, no representa ningún problema, puede acumular ácaros del polvo, polen, moho y otros alergenos. Y cualquier animal que vive en una jaula (como los pájaros o los gerbos y los hámsteres) produce excrementos que pueden atraer al moho y a los ácaros del polvo.
Es posible que haya oído que ciertas razas de perros y gatos, particularmente las que no cambian el pelo, no pueden desencadenar el asma, pero todos los animales de sangre caliente producen estos alergenos y, por lo tanto, pueden provocar reacciones alérgicas.
Si usted se ha planteado la posibilidad de que su hijo sea alérgico al animal que tienen en casa, podría ser una buena idea que le hicieran pruebas de alergia. Si resulta que su hijo es alérgico a su mascota, usted deberá decidir si quieren conservar el animal o buscarle un nuevo hogar. Lo mejor es sacar al animal de casa, aunque no suele ser la solución más fácil ni la que hace más feliz a la familia. Su hijo, sus hermanos, en caso de que tenga, e incluso los miembros adultos de la familia pueden pasarlo muy mal si se toma esta decisión.
En algunos casos, el pediatra de su hijo considerará que pueden conservar el animal en casa si el niño se medica para la alergia, bien sea por vía oral o mediante inyecciones. Si usted elige esta opción, también deberá tomar medidas para limitar la exposición de su hijo al animal, por ejemplo, no permitir que éste entre en la habitación y en las áreas de juego del niño. Por mucho que le cueste, también deberá intentar enseñar a su hijo que no abrace o bese a su mascota. También tendrá que quitar el polvo y pasar la aspiradora regularmente, así como evitar las moquetas y alfombras, sobre todo en la habitación de su hijo.
Lamentablemente, es posible que estas medidas no basten - puesto que los alergenos que producen los animales son aerotransportados (se transmiten por el aire), los sistemas de calefacción y de ventilación los dispersan por toda la casa, incluso aunque la mascota se confine a una sola habitación. Es posible que el hecho de dejar al animal en el patio sin permitirle entrar en el interior de la casa tampoco sea una solución total, puesto que parte de los alergenos entrarán en casa a través de la ropa.