Qué hacer cuando su hijo tiene una pesadilla
Para ayudar a su hijo cuando tenga tiene una pesadilla puede hacer lo siguiente:
Tranquilice a su hijo haciéndole sentir que usted está allí. Su presencia, si usted se muestra tranquilo, ayuda a su hijo a sentirse seguro y protegido cuando se despierta con miedo. Saber que usted está allí le refuerza su sentimiento de seguridad.
Explíquele lo que ha ocurrido. Hable con su hijo para que comprenda que ha tenido una pesadilla y que ahora ya se ha acabado. Puede decirle algo así: “Has tenido una pesadilla, pero ahora estás despierto y ya ves que todo está bien”. Tranquilice a su hijo explicándole que lo que ocurría en la pesadilla no sucede en el mundo real.
Ofrézcale consuelo. Muestre a su hijo que entiende que esté asustado y que tener miedo está bien. Recuérdele que todo el mundo sueña y que a veces los sueños nos asustan y nos intranquilizan, y que pueden parecer muy reales, por lo que es natural sentir miedo.
Haga su propia magia. Con los niños en edad preescolar y con los pequeños que ya empiezan a ir a la escuela y tienen una imaginación muy vívida, los poderes mágicos de su amor y protección pueden hacer maravillas. Por ejemplo, puede hacer ver que los monstruos desaparecen con una dosis de un supuesto spray especial para eliminar monstruos. Luego abra el armario y mire debajo de la cama para tranquilizar a su hijo demostrándole que no hay nadie y todo está en orden.
Dejar una luz. Dejar encendida la luz de una lamparilla o la del pasillo puede ayudar a que los niños se sientan seguros en una habitación a oscuras cuando se van a dormir. Una linterna en la mesilla de noche podría ser un buen instrumento para hacer que desaparezcan las pesadillas.
Ayude a su hijo para que pueda volver a dormirse. Si ofrece a su hijo cariño y consuelo, le ayudará a que su estado de ánimo cambie. Para que pueda conciliar el sueño de nuevo, pruebe algo de lo siguiente: acercarle su peluche favorito para que lo abrace, taparlo con una manta, colocarle una almohada, encender una lamparilla, darle un atrapasueños y poner una música suave. También pueden hablar un rato con él sobre los sueños bonitos que a su hijo le gustaría tener. Y para terminar, podría darle a su hijo un beso para que lo guarde -en la palma de su mano, por ejemplo- y después salir despacito de la habitación.
Escúchelo con interés. No es necesario hablar demasiado sobre la pesadilla a altas horas de la noche; bastará con que ayude a su hijo para que se sienta tranquilo, seguro y protegido, y así pueda volver a dormirse. Pero es posible que por la mañana, su hijo quiera contarle con mayor detalle la pesadilla de la noche anterior. Al hablar de la pesadilla a la luz del día — incluso podría dibujar el sueño o escribirlo—, muchas de las imágenes angustiosas pierden su poder. Su hijo podría también jugar a inventar un nuevo final (algo que le guste más) para el sueño.
La mayoría de los niños sólo tienen pesadillas de vez en cuando, y es algo normal que no debe preocupar; lo único que hace falta en estos casos es que los padres los tranquilicen y les den la seguridad que necesitan. Si las pesadillas impiden que su hijo duerma suficiente o si están acompañadas de otros problemas emocionales o de comportamiento, coméntelo con su pediatra.
Revisado por: D'Arcy Lyness, PhD
Fecha de renovación: octubre de 2010