¿Cuáles son los riesgos?
La inducción del parto no es como abrir un grifo. Si el cuerpo no está preparado, la inducción puede ser un fracaso y es posible que, después de intentar por muchas horas, tenga que hacerse una cesárea. Si el cuello del útero no está preparado, hay más probabilidades de que esto suceda.
Si la ruptura del saco amniótico no logra su objetivo, es posible que su médico utilice otra técnica para iniciar el parto. ¿Por qué? Porque usted y su bebé corren el riesgo de infección si las membranas permanecen rotas por un período prolongado antes de nacer el bebé.
Cuando se utilizan la prostaglandina y/o la ocitocina, hay un cierto riesgo de que se inicien contracciones anormales. En ese caso, el médico retirará el óvulo vaginal y disminuirá la dosis de ocitocina. Si bien es poco común, existe un riego de que se produzca un desgarro en el útero (ruptura uterina) al utilizar estos medicamentos. Otras complicaciones asociadas al uso de la ocitocina son la presión arterial baja y un bajo nivel de sodio en sangre (que puede causar ataques epilépticos).
Otro posible riesgo al inducir el parto es dar a luz a un bebé prematuro (que nace entre la semana 34 y la 36). ¿Por qué? Porque la fecha de parto estipulada (o EDD por su sigla en inglés) puede estar equivocada. Su fecha de parto es 40 semanas después del primer día de su última menstruación. Si el parto ocurre en la fecha estimada por el médico, su bebé sólo tendrá unas 38 semanas de vida. Esto se debe a que su óvulo fue fecundado unas dos semanas después del comienzo de su último período menstrual. Las mujeres que tienen una menstruación irregular o un primer trimestre con hemorragias pueden no estar seguras de cuándo fue su última menstruación. Si bien las ecografías ayudan a determinar con más precisión la fecha de parto, el momento de la concepción puede, de todas maneras, estar errado en los cálculos por dos semanas.
Los bebés que nacen unos pocos días antes de la fecha estipulada suelen ser sanos, pero es posible que tengan problemas temporales, como ictericia, o dificultad para alimentarse, respirar o mantener la temperatura corporal.
Si bien las inducciones traen aparejados riesgos, extender el embarazo por más de 42 semanas también puede resultar peligroso. Muchos bebés que nacen después de la fecha estipulada no presentan complicaciones, pero pueden existir los siguientes problemas:
- El parto vaginal se hace más difícil dado que el bebé es más grande.
- La placenta, que proporciona alimento al bebé, comienza a deteriorarse.
- Hay poco líquido amniótico o éste contiene meconio: las primeras deposiciones del bebé.
Existen muchos cuentos sobre la manera en la que se puede inducir el parto. Uno de los más viejos incluye el uso del aceite de castor. Es peligroso tratar de provocar el parto artificialmente tomando aceite de castor, ya que esto puede causar náuseas, diarrea y deshidratación. La estimulación de las mamas puede provocar contracciones del útero al liberar ocitocina. Sin embargo, la seguridad de este método no ha sido estudiada con detalle. Las primeras investigaciones sugerían que el bebé podía nacer con latidos de corazón anormales si se realizaba una estimulación mamaria. Varios estudios recientes analizaron si el tener relaciones sexuales al final del embarazo ayuda a inducir el parto, pero no se ha llegado a conclusiones concretas todavía.
Hable con su médico antes de intentar algún método para hacer que su pequeño nazca. La inducción del parto es una tarea que debe reservarse para un profesional en medicina. De lo contrario, es posible que usted genere un daño en lugar de un beneficio.
Si bien puede llegar a ser muy frustrante esperar el nacimiento de su bebé, es importante que deje a la naturaleza seguir su curso, a menos que su médico le indique lo contrario. Cuando quiera darse cuenta, estará muy ocupada para recordar que su hijo tardó en nacer.
Revisado por: Larissa Hirsch, MD
Fecha de revisión: julio de 2006