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Melanoma

Aunque existen varios tipos diferentes de cáncer de piel, la mayoría de ellos no son de riesgo vital porque es poco probable que se extiendan a otras partes del cuerpo. Lamentablemente, el melanoma es diferente. Si no se detecta a tiempo, el melanoma se puede extender desde la piel a otros órganos, a menudo con consecuencias mortales.

Además, este tipo de cáncer de piel grave ha dejado de considerarse como una enfermedad propia de la gente mayor. Sus índices van en aumento, sobre todo entre adolescentes y jóvenes de veinte a treinta años de edad. Y las investigaciones indican que este aumento puede obedecer, en parte, a la exposición a los rayos ultravioletas (UV) del sol durante la infancia. En EE.UU., el porcentaje de la gente que desarrolla un melanoma ha aumentado a más del doble en las cuatro últimas décadas.

Si existe algo bueno sobre el melanoma, es esto: está en sus manos reducir considerablemente el riesgo de que su familia lo contraiga protegiendo a sus hijos del sol, prestando atención a las pecas y lunares de su piel, y asegurándose de que saben, desde pequeños, lo importante que es tomarse en serio la seguridad frente al sol.

Sobre el melanoma

El melanoma es un tipo de cáncer que se inicia en los melanocitos, las células de la parte más profunda de la epidermis (la capa más externa de la piel), cuya función consiste en fabricar melanina, el pigmento que da color a la piel. Las personas de piel oscura tienen células que fabrican, por naturaleza, una gran cantidad de melanina, mientras que las personas de piel clara fabrican mucha menos.

Los melanocitos se suelen agrupar, formando crecimientos en la piel, llamados lunares (o nevi, en lenguaje médico). La mayoría de las personas tienen varios lunares (a veces, incluso decenas), pero en la mayoría de los casos no causan ningún tipo de problema. Pueden ser planos o sobresalir, grandes o pequeños, claros u oscuros, y pueden aparecer en cualquier parte del cuerpo.

melanoma illustration

Pero, a veces, los melanocitos dejan de funcionar con normalidad. Debido a un cambio genético (o mutación), pueden empezar a crecer de forma descontrolada, pegándose entre sí y provocando lesiones o tumores y dañando el tejido circundante. Esta afección se conoce como cáncer.

Cuando un melanoma se detecta pronto, es decir, cuando todavía se encuentra en la superficie de la piel, se puede curar. Pero, si el melanoma no se trata, puede seguir creciendo desde la piel hacia abajo hasta llegar a los vasos sanguíneos y el sistema linfático. Estos dos sistemas pueden actuar como una autopista para las células cancerosas, permitiéndoles un fácil acceso a órganos alejados, como los pulmones o el cerebro. Por eso es tan importante detectarlo pronto.

Cómo lo contrae la gente

¿Cómo se convierte un melanocito normal en un melanoma canceroso? Los investigadores creen que lo más probable es que se trate de una combinación de factores genéticos y ambientales. Pero uno de los factores más importantes son las lesiones provocadas por los rayos solares UV. Con el paso del tiempo, las células lesionadas por los rayos UV son más proclives a convertirse en células cancerosas.

Y aunque usted pueda creer que la exposición regular (exponerse al sol porque se trabaja al aire libre, por ejemplo) aumenta el riesgo de melanoma, en realidad, es la exposición ocasional la que tiene el mayor potencial de aumentarlo. Por lo tanto, los episodios breves pero intensos de exposición a un sol abrasador, que provocan quemaduras graves durante un día en la playa o en el parque o durante las vacaciones familiares, pueden ser más dañinos que la exposición cotidiana, de menor intensidad.

Entre los adolescentes y los adultos jóvenes diagnosticados de melanoma, la mayoría son usuarios de camas bronceadoras y se han expuesto a dosis "concentradas" de rayos UV. Basta con una sola sesión de bronceado para que alguien sea más propenso a desarrollar un cáncer de piel.

Por supuesto, también existen otras razones del incremento de la exposición excesiva a los rayos nocivos del sol. La reducción de la capa de ozono o la moda que deja más piel al descubierto pueden haber contribuido a aumentar este riesgo. Y se cree que, puesto que la expectativa de vida se ha alargado y la gente es más consciente de esta enfermedad, es lógico que se diagnostiquen más casos de cáncer de piel.

Pero el índice actual de melanoma tiene mucho que ver con las ideas erróneas sobre el bronceado que la gente tenía años atrás. La mayoría de las gente (médicos inclusive), pensaba que era seguro y hasta saludable impregnarse de aceite bronceador y broncearse durante todo el tiempo que uno quisiera. En las décadas de los 60 y los 70 del siglo XX, la última moda eran los reflectores metálicos y el aceite para bebés. Luego, en la década de los 80, se pusieron de moda las camas bronceadoras y las lámparas faciales, y muchas personas empezaron a creer que, en realidad, conseguir un "bronceado de base" en un interior era más seguro que exponerse al sol del verano o irse de vacaciones a zonas tropicales.

Factores de riesgo para desarrollar un melanoma

Hoy en día estamos mucho más informados. De todos modos, todavía existen ciertos factores de riesgo que pueden aumentar las probabilidades de desarrollar un melanoma, como los siguientes:

  • tener la tez clara (piel blanca en la aparecen pecas y que se quema con facilidad, ojos azules, o cabello rubio o pelirrojo)
  • tener muchos lunares (generalmente más de 25)
  • exposición a los rayos UV (procedentes del sol o de una cama bronceadora)
  • tener antecedentes de quemaduras solares graves o frecuentes
  • tener un pariente con melanoma o antecedentes familiares de lunares irregulares
  • la edad (las personas mayores siguen teniendo una mayor riesgo)
  • haber tenido un melanoma previamente (los lunares no suelen volver a crecer una vez se han eliminado, pero las personas que ya han desarrollado un melanoma son más propensas a que les recurra el cáncer en otra parte del cuerpo)

Pero los melanomas no hacen distinciones. Aunque sea mucho menos probable, la gente joven, de piel oscura y sin antecedentes familiares de cáncer también puede desarrollar melanomas. La gente de origen africano es más propensa a desarrollarlos debajo de las uñas, en las palmas de las manos o en las plantas de los pies. Esta afección, denominada melanoma acral lentiginoso, no está relacionada con la exposición al sol.

Signos y síntomas

Muchos melanomas empiezan como un lunar o una protuberancia en la piel. Por descontado, no todos los lunares son cancerosos, nada más lejos de la realidad. Lo más revelador es que el lunar haya experimentado un tipo de cambio reciente, sea en tamaño, forma o color.

Por eso es muy importante que observe bien la piel de su hijo (y, por supuesto, la suya también) y se haga una imagen mental (una especie de mapa de carreteras pero de lunares), para que sepa qué es normal. Con esa imagen como línea base, podrá detectar cualquier cambio en cuanto aparezca.

La regla del ABCDE

Tenga presente la regla del ABCDE para controlar los lunares:

  • A de asimetría: Si tuviera que cortar el lunar por la mitad, ¿las mitades derecha e izquierda se verían diferentes?
  • B de borde: ¿Son los bordes difuminados e indefinidos? ¿El lunar parece estar extendiéndose hacia los costados?
  • C de color: Tiene el lunar un tono más oscuro o más claro del habitual o tiene una zona con un color nuevo, tal vez negro, azul, morado, rojo o blanco?
  • D de diámetro: Tiene el lunar un tamaño mayor que el de las gomas de borrar de la parte superior de los lápices?
  • E de elevación: ¿Tiene el lunar una superficie que sobresale o a bultitos?

Si ha contestado que sí a cualquiera de estas preguntas sobre un lunar (o si encuentra un lunar nuevo o uno que ha empezado a picar o a sangrar) consulte al médico o pediatra de inmediato. Los melanomas aparecen más a menudo en el tronco, la cabeza y el cuello de los niños, y en la parte inferior de las piernas de las niñas.

Si sospechara la existencia de un melanoma, el médico haría una biopsia, extrayendo una parte o la totalidad del lunar, y examinaría sus células al microscopio. La biopsia no sólo indica si las células son cancerosas, sino que también determina la profundidad de la penetración del melanoma en la piel y permite predecir su riesgo de propagación. Conociendo todos estos detalles, el médico podrá diseñar un plan de tratamiento.

Tratamiento

Cuando el médico haya confirmado el diagnóstico de melanoma, el tratamiento dependerá del tamaño y profundidad de la lesión, en qué parte del cuerpo se encuentra y de si el cáncer se ha extendido a otras partes del cuerpo. Este proceso se denomina estadificación. Aunque es un proceso complicado, que incluye tanto exploraciones físicas como pruebas de laboratorio, la idea principal es que, cuanto más bajo sea el estadio, mejor será el pronóstico.

El tratamiento del melanoma suele incluir una operación para eliminar la lesión y, posiblemente, radioterapia (rayos X de alta potencia dirigidos a los tumores) o quimioterapia (medicamentos para combatir el cáncer), si el médico sospechara que las células cancerosas se han extendido a otras partes del cuerpo.

La inmunoterapia (también conocida como terapia biológica), en la que los médicos estimulan el sistema inmunitario del paciente para que combata las células cancerosas, también se puede utilizar en combinación con los tratamientos anteriores.

Prevención

Aunque no se puede controlar la blancura de la piel ni el hecho de que un pariente tenga lunares cancerosos, usted sí que puede reducir el riesgo de que su hijo desarrolle un melanoma. La medida más importante es limitar su exposición al sol.

No exponga en ninguna medida a los niños menores de 6 meses al sol porque su piel es extremadamente sensible. Si cualquier parte del cuerpo de un niño menor de 6 meses se debe exponer al sol, utilice una pequeña cantidad de protector solar en esas partes, como la cara y las manos. En niños de 6 meses en adelante, utilice protector solar con un factor de protección (FP) de por lo menos 30 todos los días.

Otras formas de ayudar a prevenir el cáncer de piel:

  • evite la exposición al sol más fuerte del día, entre las 10 de la mañana y las 4 de la tarde
  • anime a su hijo a utilizar sombreros de ala ancha y ropa de algodón, que sea larga y holgada, sobre todo si tiende a quemarse con facilidad
  • asegúrese de que su hijo adolescente comprenda el peligro de broncearse utilizando camas bronceadoras
  • sea usted mismo un buen ejemplo

Además, anime a su hijo a controlar sus lunares a menudo (es posible que necesite ayuda en las partes del cuerpo de difícil acceso, como la espalda y el cuero cabelludo). Ayude a su hijo a mantener un registro de la localización de cada uno de sus lunares, junto con su tamaño, forma y color. Recuérdele que le informe si detectara algo sospechoso para que usted le pueda echar un vistazo.

También es importante que lo anime desde pequeño, a pensar y a ser responsable de su propia seguridad con respecto al sol. Con los niños muy pequeños, puede ayudar el hecho de hacer las cosas divertidas. Convierta la conducta de aplicarse protector solar en un juego, sea hacer una carrera para ver quién acaba antes de aplicárselo por todo el cuerpo o inventarse una canción divertida sobre embadurnarse de protector solar. Con los niños mayores, deje el protector solar cerca de la puerta de la entrada y dígales que aplicársela es un requisito para jugar al aire libre (hasta puede pensar en darles alguna recompensa cada vez que se acuerden de aplicársela sin que usted se lo recuerde).

Con los adolescentes, mostrarles fotografías de una piel normal frente a una piel dañada por el sol o cancerosa puede servir para transmitirles el mensaje de que las decisiones que toman hoy indudablemente tendrán un impacto en su salud del mañana.

No todos los cánceres de piel son melanomas, pero todos los casos de melanoma son graves. Haga cuanto pueda para reducir el riesgo de su hijo de desarrollar un melanoma y dele herramientas para tomar decisiones inteligentes con respecto la seguridad frente al sol. Después de todo, la mejor defensa es un buen ataque.

Fecha de revisión: septiembre de 2014

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Nota: Toda la información incluída en este material tiene propósitos educacionales solamente. Si necesita servicios para diagnóstico o tratamiento, tenga a bien consultar con su médico de cabecera.

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