SSM Cardinal Glennon Children's Medical Center


(314) 577-5600
www.cardinalglennon.com

La atención médica y el recién nacido

Cuando sostenga en brazos a su nuevo bebé por primera vez, es posible que usted ya haya escogido a una de las personas más importantes en la primera etapa de la vida de su pequeño: su pediatra. Durante el primer año de la vida de su bebé, lo más probable es que ambos (usted y su hijo) lo visiten más a menudo que nunca.

Es posible que ya haya tenido una visita prenatal con el futuro pediatra de su hijo para hablar sobre aspectos específicos, como cuándo verá al recién nacido por primera vez, su horario de consulta y de atención de llamadas, quien lo substituye cuando no está en el consultorio y cómo se atienden las emergencias que ocurren fuera del horario de visitas. Es posible que también conozca la opinión del pediatra sobre algunas cuestiones.

Así, habrá empezado a forjar una relación con el pediatra de su hijo que debería perdurar a lo largo de futuros chichones, moretones y fiebres a medianoche.

Lo que sucede justo después del nacimiento

En función de sus deseos y de las normas del hospital o centro de maternidad donde dé a luz, la primera evaluación del bebé se llevará a cabo en la sala de recién nacidos o junto a usted:

  • Lo pesarán y medirán su longitud y la circunferencia de la cabeza.
  • Le tomarán la temperatura y la frecuencia cardíaca y evaluarán su respiración.
  • El médico o enfermero anotará el color de la piel y el nivel de actividad del recién nacido.
  • La administrarán gotas o una pomada ocular para prevenir posibles infecciones oculares.
  • Le pondrán una inyección de vitamina K para prevenir posibles hemorragias

Bañarán por primera vez a su bebé y le limpiarán el muñón del cordón umbilical. La mayoría de los hospitales y centros de maternidad proporcionan a los padres primerizos instrucciones (a veces acompañadas de videos) sobre la alimentación, el baño y otros aspectos importantes del cuidado de un recién nacido.

La visita del pediatra

El hospital o el centro de maternidad donde dé a luz informará al pediatra de su hijo sobre su nacimiento. Si hubiera tenido algún problema médico durante el embarazo, si se sospechara que su bebé podría nacer con algún problema médico o si le acabaran de practicar una cesárea, se informaría al pediatra de su hijo de la proximidad del nacimiento para que pudiera estar presente.

Lo más probable es que el pediatra que ha escogido para su recién nacido le haga una evaluación física completa al pequeño durante las 24 horas que siguen al nacimiento. Esta será una buena oportunidad para hacerle preguntas sobre los cuidados del bebé.

Se tomará una muestra de la sangre del bebé (por lo general, pinchándole superficialmente el talón) para hacerle pruebas de cribado de varias enfermedades que es importante diagnosticar desde el nacimiento a fin de iniciar el tratamiento lo antes posible. En algunos casos, el pediatra volverá a tomar una muestra adicional de sangre poco tiempo después de que el bebé llega a casa para confirmar los resultados.

Todos los recién nacidos deben ser vistos y controlados en el consultorio de su pediatra entre 3 y 5 días después de nacer y antes de que hayan pasado 72 horas desde el alta hospitalaria. Pero, si a su bebé le dieran el alta antes de que pasaran 48 horas desde el parto, su pediatra lo querría controlar en su consultorio dentro de las 48 horas posteriores al alta.

Primera visita al consultorio del pediatra

Durante esta primera visita, el pediatra evaluará al bebé de varias formas distintas. Esta primera visita puede diferir de un pediatra a otro, pero lo más probable es que el pediatra haga lo siguiente:

      • Pesar al bebé y medirle la longitud y la circunferencia de la cabeza para saber cómo ha evolucionado desde el nacimiento.
      • Evaluar la visión, la audición y los reflejos del recién nacido.
      • Hacerle un examen físico completo al recién nacido.
      • Preguntarle a usted cómo le está yendo con su bebé, cómo se alimenta y cómo duerme.
      • Darle información y consejos sobre lo que puede esperar para el próximo mes.
      • Informarle sobre cómo puede afectar el ambiente de su casa a la salud de su bebé (por ejemplo, fumar en casa puede perjudicar la salud del pequeño de muchas formas).

Asimismo, si ya estuvieran disponibles los resultados de las pruebas de cribado que le practicaron a su hijo después de nacer, el pediatra se los comentaría. Aproveche esta ocasión para exponer al pediatra cualquier duda o inquietud que tenga. Tome nota de cualquier instrucción específica que le dé sobre los cuidados del bebé. Es importante que usted haga un registro permanente de la información médica de su hijo, que incluya información sobre su crecimiento, vacunas, medicamentos y cualquier afección médica que padezca o haya padecido.

Las vacunas del bebé

Los bebés nacen con cierta inmunidad natural contra las enfermedades infecciosas porque recibieron, a través del cordón umbilical, los anticuerpos de sus madres, que permiten prevenir infecciones. Se trata de una inmunidad solo de carácter temporal, pero los bebés desarrollarán su propia inmunidad contra las enfermedades infecciosas.

Los bebés amamantados reciben anticuerpos y enzimas (procedentes de la leche materna) que ayudan a protegerlos de algunas infecciones e incluso de algunas afecciones alérgicas.

Los lactantes deben recibir su primera vacuna contra la hepatitis B (VHB) antes de abandonar el hospital. Puesto que su bebé deberá recibir más vacunas durante los meses que se avecinan, le interesa familiarizarse con el calendario de vacunaciones sistemáticas.

Cuándo llamar al médico

No dude en llamar al pediatra si tiene inquietudes o dudas sobre la salud de su recién nacido. Algunos de los problemas más habituales en los lactantes de los que usted debería estar pendiente durante el primer mes de vida de su hijo son los siguientes:

  • Los problemas en los ojos se pueden deber a la obstrucción de un conducto lagrimal o de ambos. Normalmente, los conductos lagrimales se abren solos, pero a veces permanecen obstruidos, lo que puede causar lagrimeo y secreción mucosa en los ojos. Llame al pediatra si sospechara que su hijo podría padecer una infección ocular.
  • Si su recién nacido tiene fiebre (temperatura rectal superior a los 100.4 °F [38 °C]), informe al pediatra de inmediato.
  • La secreción nasal puede dificultar la respiración del bebé, sobre todo mientras se alimenta. Puede ayudarle a aliviar estas molestias utilizando una perita nasal de goma para aspirarle las mucosidades nasales con suavidad. Llame al pediatra si le preocupa que su hijo no respira bien.
  • Es normal que los recién nacidos hagan heces blandas y que regurgiten después de las tomas. De todos modos, las heces muy blandas y acuosas y los vómitos pueden ser indicadores de problemas de salud. Llame al pediatra si su bebé tiene diarrea, vómitos o signos de deshidratación, como reducción de la cantidad de pañales mojados al día, sequedad de boca y modorra (estar muy aletargado o inactivo).
Revisado por: Mary L. Gavin, MD
Fecha de revisión: enero de 2015

A KidsHealth Education Partner

Nota: Toda la información incluída en este material tiene propósitos educacionales solamente. Si necesita servicios para diagnóstico o tratamiento, tenga a bien consultar con su médico de cabecera.

© 1995- KidsHealth® Todos los derechos reservados.

Imágenes proporcionado por iStock, Getty Images, Corbis, Veer, Science Photo Library, Science Source Images, Shutterstock, y Clipart.com