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Seguridad alimentaria para su familia

Usted lee las etiquetas de los alimentos, compra comida fresca y hace todo lo posible por preparar platos deliciosos para su familia. Pero una cosa que tal vez no se le haya pasado nunca por la cabeza mientras cocina es la seguridad alimentaria.

¿Por qué es tan importante la seguridad alimentaria? Una adecuada conservación y preparación de la comida protege contra las enfermedades transmitidas por los alimentos, provocadas por bacterias como E. coli, Salmonella, Campylobacter, y Listeria (enfermedades que pueden cursar con síntomas como diarrea, fiebre, retortijones abdominales, náuseas, vómitos y deshidratación).

Las precauciones relacionadas con la seguridad alimentaria incluyen saber qué alimentos escoger en la tienda de comestibles, conservarlos bien y cocinarlos de una forma segura, aparte de limpiar bien después de cocinar.

He aquí cómo asegurarse de que tanto su cocina como los alimentos que allí prepara son seguros.

Comprar los alimentos

Comprar alimentos seguros es el primer paso. Para garantizar la frescura de los alimentos, los artículos refrigerados (como la carne, los lácteos, los huevos y el pescado) deben ser los últimos a colocar en el carrito de la compra. Guarde la carne separada de los demás artículos, sobre todo de los productos agrícolas. Si vive a más de una hora del lugar donde hace la compra, considere la posibilidad de guardar esos alimentos dentro de una neverita portátil para conservarlos frescos.

Cuando compre carne, aves o pescado envasados, compruebe antes cuál es la fecha de caducidad de la etiqueta. Aunque la fecha de caducidad sea aceptable, no compre carne ni pescado que huela mal o que tenga mal aspecto.

Revise también el interior de las hueveras para comprobar que los huevos (que deberían ser de las categorías A o AA) están limpios y no contienen grietas.

No compre:

  • fruta con la piel rota o agujereada (las bacterias pueden entrar por las aberturas y contaminar la fruta)
  • jugos no pasterizados (pueden contener bacterias nocivas)
  • pavos o pollos frescos que vienen rellenos

Refrigerar y congelar

Antes de colocar los alimentos en la nevera o el congelador, compruebe la temperatura de estos electrodomésticos. La nevera debería estar a 40 ºF (5 °C) y el congelador a 0 ºF (-18 °C) o menos. Estas temperaturas bajas impedirán que proliferen las bacterias que podrían contener los alimentos. Si su nevera no dispone de termostato, es una buena idea comprar un termómetro especial para neveras y congeladores.

Por descontado, los alimentos que se deben conservar en la nevera o el congelador son los que se deben guardar antes. He aquí algunos consejos a recordar sobre los alimentos que se deben conservar en frío:

  • Guarde los huevos dentro de su envase original en un estante de la nevera (la mayoría de las puertas de nevera no mantienen los huevos a temperaturas lo bastante bajas).
  • Coloque la carne, las aves y el pescado en bolsas de plástico independientes para que sus jugos no se mezclen con otros alimentos
  • Congele, o cocine, la carne picada, las aves y el pescado crudos en un plazo de uno a dos días después de comprarlos.
  • Congele, o cocine, la carne fresca (filetes, chuletas y carne para asar) en un plazo de tres a cinco días después de comprarla.
  • Guarde los paquetes cerrados de salchichas y fiambres en la nevera durante un tiempo máximo de dos semanas. Los paquetes abiertos de salchichas se deben comer en un plazo máximo de una semana y los paquetes abiertos de fiambre en un plazo máximo de tres a cinco días.

Siga las siguientes recomendaciones para manipular y cocinar la comida a fin de prevenir las enfermedades trasmitidas por los alimentos en su familia.

Preparar y cocinar frutas, verduras y hortalizas

  • Lave bien todas las frutas, verduras y hortalizas con agua corriente (incluso aunque piense pelarlas después) para eliminar cualquier resto de pesticidas, tierra, suciedad y/o bacterias. Restriegue los productos duros, como zanahorias, pepinos, melones o sandías con un cepillo limpio.
  • Lave bien los melones y las sandías antes de cortarlos para evitar arrastrar con el cuchillo las bacterias de la piel y contaminar el interior de la fruta.
  • Extraiga las hojas exteriores de las verduras de hoja verde, como las espinacas o la lechuga.

Preparar y cocinar huevos, carne, pescado y aves crudas

  • Lávese las manos con agua tibia y jabón antes de preparar cualquier alimento y después de manipular huevos, carne, aves o pescado crudos.
  • Guarde la carne cruda y sus jugos alejados de otros alimentos, tanto dentro de la nevera como en la encimera de la cocina.
  • No lave nunca el pollo crudo. Si lava la carne o el pollo crudos puede dispersar sus gérmenes por toda la cocina. Los gérmenes se matan durante la cocción cuando el pollo alcanza una temperatura interna de 165 °F (74 °C). Por lo tanto, el lavado no ayuda.
  • Destine una tabla de cortar para la carne, las aves y el pescado crudos.
  • Use utensilios diferentes para cocinar y servir huevos, carne, aves y pescado.
  • No coloque nunca comida cocinada en un plato o fuente que antes contenía carne, aves o pescado crudos.
  • Descongele la carne, las aves y el pescado dentro de la nevera o en el microondas, nunca a temperatura ambiente.
  • Cocine de inmediato la carne, las aves y el pescado descongelados.
  • Tire a la basura las sobras de carne, aves o pescado crudos o adobados.
  • Una vez cocinado, extraiga el relleno de las aves y guárdelo por separado en la nevera.
  • No deje huevos crudos a temperatura ambiente durante más de dos horas seguidas para reducir el riesgo de infección por Salmonella.
  • Cocine bien los huevos.
  • No sirva nunca alimentos que contengan huevos crudos, como masa para hacer pastas no horneada, ponches de huevo, mousses y helados de fabricación casera. Si quiere preparar estas recetas, sustituya los huevos crudos por huevos pasterizados (que puede encontrar en la sección de lácteos de las tiendas de comestibles).
  • Cocine la carne hasta que el jugo que salga sea transparente.
  • Cocine la carne picada de ternera o ave hasta que pierda el color rosa.

Utilice un termómetro de carne para saber cuándo una pieza está bien cocinada. (Coloque el termómetro en la parte más gruesa de la carne y lejos de los huesos y de la grasa; lave la sonda entre usos consecutivos). La mayoría de los termómetros indican a qué temperatura está bien cocinado cada tipo de carne, o puede basarse en las siguientes recomendaciones:

  • aves (enteras, a piezas o picadas): 165 °F (74 °C)
  • pieza o cortes (filetes, chuletas y redondos para asar) de vacuno, ternera, cerdo y cordero: 145 °F (63 °C) con un período de reposo de tres minutos antes de cortarlas y comerlas.
  • carne picada de vacuno, ternera, cerdo y cordero: 160 °F (71 °C)
  • pescado: 145 °F (63 °C)
  • recetas que contengan huevo:160 °F (71 °C)
  • sobras: 165 °F (74°C) como mínimo

A la hora de cocinar, si asa o hace a la parrilla la carne, deberá darle la vuelta por lo menos una vez. En el microondas, cubra siempre las piezas de carne y proceda del siguiente modo:

  • Dé la vuelta a las hamburguesas y remueva o rote la pieza a media cocción. Cocine las piezas grandes de carne a media potencia (50%) y durante períodos de tiempo más largos para asegurarse de que la carne esté bien cocinada por la parte central.
  • Los tiempos de cocción pueden variar, de modo que utilice un termómetro de carne para asegurarse de que ha alcanzado la temperatura interna mínima.
  • Deje siempre pasar un tiempo de reposo para completar la cocción, antes de comprobar la temperatura interna con el termómetro.

Limpieza

Limpiar los alimentos solo es una parte de la ecuación de la seguridad alimentaria. También necesita estar seguro de que las superficies de la cocina y sus manos están limpias para evitar que se contaminen los alimentos con bacterias.

  • Guarde en la nevera cualquier sobra lo antes posible después de cocinar. Si deja las sobras a temperatura ambiente, las bacterias que contienen se multiplicarán rápidamente.
  • Consuma las sobras en un plazo de 3 a 4 días o tírelas a la basura.
  • Lave las tablas de cortar alimentos (que pueden convertirse en un campo de cultivo idóneo para las bacterias si no se limpian bien) con agua caliente y jabón y separadas de los demás utensilios de cocina y piezas de la vajilla. Las tablas de cortar se pueden desinfectar con una solución limpiadora de fabricación casera: 1 cucharada de lejía de cloro por cada galón de agua (4 litros). Después de lavar y desinfectar la tabla de cortar, enjuáguela a fondo con agua corriente y déjela secar o séquela con toallitas de papel.
  • No utilice tablas de cortar viejas que contengan grietas o hendiduras porque las bacterias podrían esconderse allí.
  • Lávese las manos después de tocar carne, aves o pescado crudos.
  • No utilice paños de cocina para limpiarse las manos después de manipular huevos, carne, aves o pescado crudos; utilice siempre toallitas de papel. Las bacterias podrían contaminar el paño y después las manos de otras personas que lo utilizaran.
  • Después de preparar la comida, limpie las encimaras de la cocina y otras superficies con agua caliente y jabón, un producto de limpieza de uso comercial o una solución limpiadora de fabricación casera. Considere la posibilidad de utilizar toallitas de papel para limpiar esas superficies.
  • Puesto que las esponjas conservan la humedad durante más tiempo y su estructura porosa atrae a las bacterias, los expertos recomiendan utilizar un paño o bayeta más finos que se puedan secar entre usos consecutivos en vez de esponjas
  • Lave los paños de cocina sucios con agua caliente y jabón.
  • Desinfecte periódicamente el fregadero de la cocina, su desagüe y el triturador de desperdicios alimentarios con un producto de limpieza de uso comercial o una solución limpiadora de fabricación casera.

Siguiendo estas sencillas precauciones, podrá reducir las probabilidades de que su familia contraiga enfermedades transmitidas por los alimentos.

Revisado por: Mary L. Gavin, MD
Fecha de revisión: noviembre de 2014

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Nota: Toda la información incluída en este material tiene propósitos educacionales solamente. Si necesita servicios para diagnóstico o tratamiento, tenga a bien consultar con su médico de cabecera.

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