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Preguntas frecuentes sobre la lactancia materna: ¿Cuánto y con qué frecuencia?

Independientemente de que usted sea una madre primeriza o una madre experimentada y experta, la lactancia materna suele acarrear su parte correspondiente de dudas. He aquí las respuestas a algunas de las preguntas que las madres (novatas o veteranas) se pueden plantear.

¿Con qué frecuencia debo amamantar al bebé?

Durante el primer mes de vida, su recién nacido debería alimentarse entre ocho y 12 veces al día. Si tiene la sensación de que está amamantando a su bebé con más frecuencia que una amiga suya que ha optado por lactancia artificial, es posible que así sea. ¿Por qué? Porque la leche materna se digiere con más facilidad que la leche artificial, lo que significa que avanza más deprisa por el sistema digestivo del bebé y, consecuentemente, tarda menos tiempo en tener hambre.

Asimismo, el hecho de amamantar frecuentemente a su bebé favorece su producción de leche durante las primeras semanas. Cuando tienen entre uno o dos meses de vida, la mayoría de los bebés suelen hacer entre siete y nueve tomas diarias.

Hasta que se establezca su producción de leche, usted deberá amamantar a su bebé "a demanda" (cuando tenga hambre), lo que suele ser cada hora y media a tres horas. Conforme los recién nacidos crezcan, necesitarán mamar con menos frecuencia y desarrollarán un horario de lactancia más regular. Algunos maman cada 90 minutos, mientras que otros pueden aguantar dos o tres horas entre tomas consecutivas. Los recién nacidos no deben pasar más de unas cuatro horas sin alimentarse, ni siquiera por la noche.

Los intervalos entre tomas, ¿se cuentan desde el momento en que el bebé empieza a mamar o desde el momento en que termina?

Los intervalos entre tomas se cuentan desde el momento en que el bebé empieza a mamar (en vez de cuando termina) hasta el inicio de la próxima toma. En otras palabras, cuando el pediatra le pregunte con qué frecuencia mama su bebé, le puede contestar "aproximadamente cada dos horas" si empieza a amamantarlo a las 6 de la mañana, la siguiente toma empieza a las 8, la otra a las 10 y así sucesivamente.

Esto significa que, sobre todo al principio, puede tener la sensación de que amamanta al bebé durante las 24 horas del día, lo que es completamente normal. Pero tanto usted como su hijo no tardarán en establecer un horario de lactancia más regular y predecible.

¿Cómo puedo saber cuándo tiene hambre mi bebé?

Se suele recomendar que las madres amamanten a sus bebés siempre que parezcan hambrientos. Pero el llanto es un indicador tardío del hambre. Por lo tanto, intente amamantar a su bebé antes de que esté tan hambriento como para sentirse tan molesto y alterado que sea difícil de tranquilizar.

Por otra parte, también es importante tener en cuenta que cada vez que llora su bebé no tiene que ser necesariamente porque está hambriento. A veces los bebés solo necesitan que los abracen o que les cambien los pañales. O pueden llorar por un exceso de estimulación, por aburrimiento o porque tienen demasiado frío o demasiado calor.

Los signos que indican que un bebé tiene hambre son los siguientes:

  • mover la cabeza de un lado a otro
  • abrir la boca
  • sacar la lengua
  • meterse las manos y los puños en la boca
  • poner los labios como si fuera a succionar
  • restregarse contra los senos de la madre
  • manifestar el reflejo de búsqueda (cuando un bebé mueve la boca en la dirección de algo que le toca o acaricia la mejilla).

Esté pendiente de los signos que indican que el bebé está lleno (succiones lentas, pérdida del interés por el pecho, apartarse del pecho o del biberón), y dé por finalizada la toma en cuanto los detecte.

¿Cuánto tiempo duran las tomas?

Eso dependerá de su bebé y de usted, así como de muchos otros factores, como:

  • ya le ha subido la leche y su producción de leche está bien establecida
  • si su reflejo de eyección (o de bajada) de la leche es o no inmediato. Es decir, si la leche fluye inmediatamente del pezón cuando el bebé empieza a succionar o si tarda varios minutos en salir.
  • si el flujo de salida de la leche es lento o rápido
  • si se está colocando correctamente el bebé en el pecho
  • si su bebé "va al grano" o remolonea antes de ponerse "manos a la obra"
  • si su bebé está adormilado o se distrae con facilidad (lo que suele ocurrir, sobre todo, en bebés mayores).

La duración de las tomas también dependerá de la edad del bebé. Conforme van creciendo, los bebés van siendo más eficaces, de modo que pueden tardar solo entre cinco y 10 minutos en vaciar cada pecho, mientras que los recién nacidos puede pasarse hasta 20 minutos en cada pecho.

Asegúrese de que se coloca bien al bebé y de que se le agarra bien al pecho desde el principio para que la toma sea eficaz. Es importante que el bebé mame con la boca bien abierta y que abarque con ella la mayor superficie posible de la areola mamaria (no solo la punta del pezón).

No dude en llamar al pediatra si le preocupa la duración de las tomas, sea porque le parecen demasiado cortas o demasiado largas.

¿Con qué frecuencia debo cambiar de pecho?

Para mantener una buena producción de leche en ambos pechos (y evitar el dolor de la congestión mamaria) es importante ir alternando entre ambos pechos y procurar que el bebé mame aproximadamente la misma cantidad de tiempo de cada uno de ellos cada día. De nuevo, la cantidad de tiempo difiere entre bebés y entre madres: algunos bebés se quedan satisfechos después de mamar durante cinco minutos de cada pecho, mientras que otros necesitan mamar de 10 a 15 minutos de cada pecho.

Algunos expertos recomiendan cambiar de pecho a media toma, alternando el pecho que se ofrece en primer lugar en tomas consecutivas. Si no recuerdan qué pecho ofrecieron primero al bebé en la última toma, a algunas mujeres les resulta útil utilizar pequeños recordatorios, como ponerse un alfiler de seguridad o atarse una pequeña cinta en la tira del sostén del pecho que han ofrecido en segundo lugar para saber que en la siguiente toma tendrán que ofrecérselo primero. Otras prefieren anotárselo en una libreta.

Es posible que su bebé prefiera mamar de ambos pechos en cada toma y les vaya bien así. También es posible que su pequeño prefiera mamar solamente de un pecho en cada toma. En cualquier caso, lo importante es que elijan aquella pauta que funcione bien y que les resulte más cómoda a los dos.

¿Con qué frecuencia debo hacer eructar al bebé durante las tomas?

Si le ofrece al bebé ambos pechos en cada toma, intente hacerlo eructar cuando lo cambie de pecho y de nuevo al final de la toma. A menudo, el mismo movimiento de cambiar al bebé de pecho puede hacerlo eructar.

Una vez le haya subido la leche y el bebé tenga el agarre al pecho bien establecido, puede intentar hacerle eructar tan a menudo como usted crea necesario. Algunos lactantes necesitan eructar más y otros menos, y esto puede variar de una toma a otra, dependiendo de lo que haya comido la madre.

Si su bebé regurgita mucho, tal vez deba hacerle eructar más a menudo. Aunque es normal que los lactantes regurgiten una pequeña cantidad de leche después las tomas o mientras eructan, un bebé no debe vomitar después de mamar. Vomitar después de cada toma puede ser un problema que requiere atención médica. Si a usted le preocupa que su hijo regurgite demasiado, llame al médico.

¿Cómo puedo saber si mi bebé come lo suficiente?

A las madres primerizas, sobre todo las que han optado por la lactancia materna, les suele preocupar que sus bebés no coman lo suficiente. Puede tener la tranquilidad de que su bebé come lo suficiente si:

  • parece satisfecho y tranquilo después de mamar
  • moja entre cuatro y seis pañales al día
  • hace deposiciones con regularidad
  • duerme bien
  • está despierto y alerta
  • está ganando peso.

Su bebé puede no estar comiendo lo suficiente si:

  • no parece estar satisfecho después de mamar
  • parece tener hambre a menudo
  • no moja ni mancha varios pañales al día
  • está inquieto o llora mucho
  • no está ganando peso.

Si le preocupa que su bebé no esté comiendo lo suficiente, llame al pediatra. Los bebés amamantados deben ser evaluados por un pediatra entre 48 y 72 horas después de recibir el alta hospitalaria. En la visita, los pesan, los examinan, y se evalúa la técnica de lactancia de la madre. También es una oportunidad para que las madres hagan preguntas sobre la lactancia.

Incluso aunque su bebé esté creciendo bien, probablemente el pediatra le programará otra vista para cuando tenga unas dos semanas de vida. Estas revisiones pediátricas le ayudarán a tener la seguridad de que su bebé está ganado peso con normalidad e ingiriendo suficientes nutrientes.

Para su propia paz mental, le puede ser de utilidad llevar un registro durante la primera semana de lactancia, donde puede ir anotando cada vez que amamanta a su bebé, durante cuánto tiempo mama de cada pecho y cuántos pañales moja y mancha cada día.

Si está preocupada o percibe signos de que su bebé no recibe suficientes nutrientes, llame al pediatra.

¿Qué aspecto deben tener los pañales de mi recién nacido?

Los pañales de su bebé son unos excelentes indicadores de si está ingiriendo lo que necesita. Debido a que el calostro (la primera leche que recibe un recién nacido) está muy concentrado, es posible que su bebé solo moje uno o dos pañales en las primeras 24 horas de vida.

Las deposiciones (o heces) de su recién nacido serán densas y alquitranadas al principio y adquirirán una tonalidad amarilla verdosa cuando a usted le suba la leche, lo que suele ocurrir de tres a cuatro días después de dar a luz. Cuanta más leche ingiera el bebé, más pañales manchará, aunque es posible que solo haga una deposición al día durante los primeros días de vida.

A partir del tercer o cuarto día, preste atención a los siguientes signos:

  • El bebé debe mojar seis o más pañales al día, con una orina transparente o muy clara. Si moja menos pañales u orina más oscuro es posible que no esté bebiendo suficiente líquido. Si ve cristales naranjas en un pañal mojado, póngase en contacto con el pediatra. Son frecuentes en bebés sanos y bien alimentados y no suelen ser motivo de preocupación, pero a veces pueden ser un signo de que el bebé está bebiendo una cantidad insuficiente de líquido.
  • El bebé debe hacer cuatro o más deposiciones amarillas y granuladas (como si contuvieran semillas) al día, generalmente, una después de cada toma. De todos modos, cuando tienen aproximadamente un mes, los bebés amamantados suelen hacer menos deposiciones y muchos pueden pasarse varios días sin defecar.

Mi bebé quiere que lo amamante para tranquilizarse. ¿Está bien?

Si su bebé parece estar ingiriendo suficiente cantidad de leche, pero sigue mamando durante más tiempo del habitual, es posible que esté utilizando la lactancia materna como consuelo más que para alimentarse. Entonces, ¿cómo puedo distinguir entre estos dos tipos de lactancia? Una vez que un bebé se ha alimentado bien, puede seguir agarrado al pecho y presentar alguno de estos signos de succión no nutritiva:

  • parece estar satisfecho
  • mueve la mandíbula, pero deja de succionar y de tragar
  • juega con el pezón.

Al principio, está bien dejar que un recién nacido mame para tranquilizarse, pero esto se puede acabar convirtiendo en un problema cuando su hijo crezca porque podría terminar necesitando mamar para conciliar el sueño a la hora de la siesta o por la noche. Por lo tanto, en algún momento deberá destetar a su hijo, dejando de ofrecerle el pecho a modo de consuelo y convirtiendo las tomas en momentos para alimentarlo.

En vez del pecho, puede de ofrecerle a su bebé su propio pulgar o su propia mano para que los succione. También puede darle un chupete, si no parece tener hambre. Puesto que el uso de chupete se asocia a un menor riesgo de síndrome de muerte súbita del lactante (SMSL), los expertos recomiendan dejar dormir a los bebés con chupete. Pero solo se debe introducir el chupete después de que la lactancia materna esté bien establecida (por lo general, a partir de que el bebé tenga un mes).

De ser posible, también debería posponer la introducción del biberón hasta que la lactancia materna esté bien establecida. Algunos bebés experimentan lo que se conoce como "confusión tetina-pezón", aunque las probabilidades de que ocurra esto son mucho menores a partir de las 4 a 6 semanas de vida.

Mi bebé tiene mucha más hambre que de costumbre. ¿Es normal?

A medida que los bebés van ganando peso, deben empezar a ingerir más cantidad de leche en cada toma y aguantar más tiempo entre tomas. De todos modos, puede haber momentos en que su pequeño parezca tener más hambre del habitual.

Es posible que su bebé esté atravesando un período de crecimiento rápido (o un estirón). Esto puede ocurrir en cualquier momento pero, durante los primeros meses de vida, los bebés suelen hacer estirones en los siguientes momentos:

  • siete a 14 días de vida
  • dos meses
  • cuatro meses
  • seis meses

Durante esos períodos y siempre que su bebé parezca estar especialmente hambriento, siga las pistas que él le dé. Es posible que deba aumentar temporalmente la frecuencia de las tomas.

Fecha de revisión: febrero de 2015

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Nota: Toda la información incluída en este material tiene propósitos educacionales solamente. Si necesita servicios para diagnóstico o tratamiento, tenga a bien consultar con su médico de cabecera.

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